MOVILIDAD
Usuarios y alcaldes desconfían del Plan Alternativo de Transporte elaborado por las obras en los túneles del Garraf
Consideran que los viajeros sufrirán todavía más para llegar en tren hasta Barcelona a partir del lunes

Un tren saliendo de la estación de Garraf
Usuarios y alcaldes desconfían del Plan Alternativo de Transporte (PAT) elaborado por Renfe y el Departament de Territori para minimizar los efectos de las obras en los túneles del Garraf que empezarán este lunes y que se alargarán «hasta junio». La plataforma Dignitat a les Vies cree que el plan está mal diseñado y que los transbordos previstos de entre dos y cuatro minutos en Sant Vicenç de Calders y el Prat de Llobregat son imposibles de cumplir, hecho que incrementará «la angustia» de los pasajeros. Los alcaldes de Valls y Montblanc (R13) se sienten desinformados y desconectados de Barcelona, mientras que en el Garraf y en Torredembarra confían en los autobuses para minimizar los efectos de las obras en la red ferroviaria.
Los usuarios del sur del país son los que más notarán los efectos del corte de los túneles del Garraf, situados entre las estaciones de Garraf y Sitges. El PAT hará que mientras duren los trabajos los viajeros de los Regionales (R13, R14, R15, R16 y R17) vayan en tren hasta Sant Vicenç de Calders, donde tendrán que coger un autobús hasta el Prat de Llobregat para, después, volver a subir a un tren hasta Barcelona. Los únicos trenes que pasarán por los túneles son los de la R2 Sur, que tendrán dos circulaciones por hora y por sentido.
La Plataforma Dignitat a les Vies cree que el PAT «está mal hecho», en palabras de su portavoz, Anna Gómez. «Está pensado por un corte de mercancías, no para personas que tienen una necesidad esencial de ir a Barcelona», ha lanzado. La principal crítica es que los transbordos entre bus y trenes que se han previsto «son de entre dos y cuatro minutos». «¿Ellos físicamente han subido a un tren y lo han cronometrado?», se ha preguntado Gómez, que encuentra que es imposible de cumplir.
Con respecto a tener que hacer transbordo en el Prat, Gómez ha indicado que la solución «podía ser buena siempre que también hubiera buses que fueran directos hasta Barcelona». Paralelamente, ha defendido «potenciar» la estación del Prat por el hecho de que los usuarios del sur puedan ir más fácilmente al aeropuerto sin tener que llegar a Sants para, después, retroceder. Sin embargo, los viajeros temen que «en el Prat y Bellvitge hay averías de forma recurrente», con lo que el tramo final de trayecto se puede complicar.
La alternativa de los trenes dos trenes diarios por sentido que pasarán por Vilafranca, desde Dignitat a les Vies tampoco la ven clara. La razón es que las obras que se están haciendo «no están acabadas», con lo que los tiempos de viaje que se han previsto no creen que se puedan cumplir.
Con todo, ha adelantado que los usuarios irán señalando los obstáculos que estima que se encontrarán y ha valorado positivamente «que hayan dicho que será un PAT vivo», con lo que ve margen para poder hacer cambios y ajustes sobre la marcha.
Poco optimismo desde los municipios
Desde los municipios la perspectiva no es mejor. Los alcaldes de la línea R13 ya hace tiempo que exigen un mejor servicio ferroviario y últimamente se han organizado para, conjuntamente, reclamar mejoras. Así, el próximo 8 de abril, alcaldes de Valls, Montblanc, Roda de Berà, Borges Blanques y Juneda, entre otros, se reunirán con el Secretario de Movilidad e Infraestructuras, Manel Nadal, para abordar la situación. «La provincia de Tarragona somos la grande olvidada, esperamos que pronto piensen en los ciudadanos que vivimos en este ámbito», ha defendido la alcaldesa de Valls, Dolors Farré.
Hace falta tener en cuenta que, en condiciones normales, desde Valls tan sólo hay cuatro trenes al día para ir hacia Barcelona y cuatro más para volver, y que desde media mañana hasta al mediodía la circulación está encierro porque es cuando se hace el mantenimiento de la línea. Para estos municipios, los cortes en el Garraf son la gota que colmó el vaso de un servicio «deficiente». «Ir a Barcelona será como una gincana», ha expresado Farré. «Mientras duren las obras, paciencia; estamos sufriendo la falta de inversiones y esperamos que las obras sean para mejorar y que en el futuro podamos viajar en condiciones óptimas», ha remarcado.
Desde Montblanc, el alcalde Marc Vinya ha lamentado no haber recibido información directa por parte de Adif o Renfe sobre el corte y las consecuencias para los usuarios. Respecto el PAT, Vinya ha confiado en que sea «la mejor fórmula» para los viaejros y ha reclamado que las obras duren «el mínimo tiempo posible».
Escepticismo en el Garraf
En el Garraf, los alcaldes de Vilanova i la Geltrú y Sitges, Juan Luis Ruiz y Aurora Carbonell, ven las obras en el túnel del Garraf como «importantes y necesarias» pero temen las «inevitables» afectaciones que, durante un mínimo de tres meses, tendrán sobre la movilidad de los vecinos de los dos municipios. Unas afectaciones, «confían y esperan», que se minimicen al máximo con el plan alternativo habilitado para el Departament de Territori, Renfe y Adif.
El alcalde de Vilanova, por ejemplo, ha agradecido que se hayan atendido las reclamaciones del territorio y que las dos líneas de bus que salen del municipio se hayan reforzado con 4.000 plazas extra diarias y que, finalmente, sean dos los trenes por hora y sentido que pasen por el tramo afectado por las obras. «Esperamos que se cumplan los plazos y que en tres meses el servicio de Rodalies recobre la normalidad y la confianza de los usuarios», ha señalado Ruiz.
Desde Sitges, su alcaldesa, Aurora Carbonell, no ha escondido su preocupación por el hecho de que los vecinos del municipio puedan ser de los más afectados por las obras. Aquí, ha recordado que los usuarios han perdido la confianza en Rodalies y que con dos trenes por hora y sentido entre Sant Vicenç de Calders y Garraf, la gran mayoría optarán por el bus, lo que hará que en hora punta lleguen llenos a Sitges.
«Mucha gente no cogerá el tren y cuando vayan a buscar el bus tendrán que esperar dos o tres porque vendrán llenos de Vilanova i la Geltrú y Sant Pere de Ribes. Es la tormenta perfecta. Es por eso que hemos pedido a la consejería que en función de como vayan las cosas pongan buses directos desde Sitges», señala Carbonell.
Tanto Ruiz como Carbonell lamentan también que la consejería no haya accedido a la gratuidad de la C-32 mientras duren las obras por el alto coste económico que supondría. Ambos aseguran que muchas personas optarán por el vehículo privado para hacer los desplazamientos y que abrir barreras durante estos meses, como se hizo después del accidente de Gelida, «habría facilitado mucho las cosas».
Sea como sea, los alcaldes han apuntado que ahora sólo queda ver «cómo va la cosa» y confiar en la «flexibilidad» de todos los agentes implicados para adaptar el plan de movilidad alternativo para adaptarlo a las necesidades que vayan surgiendo. De momento, la consejería de Territori ha emplazado a los alcaldes afectados a una reunión en dos semanas para hacer una primera evaluación.
Los ayuntamientos se espabilan
Donde esperan poder minimizar la problemática está en Torredembarra y Altafulla. El consistorio torrenc ha conseguido que el Departament de Territori sufrague el coste de dos autobuses directos diarios -uno de ida y uno de vuelta-, que saldrán de Altafulla, pasarán por Torredembarra e irán hasta Barcelona sin hacer más paradas. El alcalde de la localidad, Vale Pino, ha destacado que las obras son «absolutamente necesarias por un tema de seguridad que es muy evidente» y que este autobús funcionará como «refuerzo del Plan Alternativo de Transporte» diseñado por Renfe.
El horario de los buses se ha acabado de definir este miércoles de acuerdo con los viajeros. Saldrán de Altafulla en las 6.00 y en las 16.30, y volverán de Barcelona a las 7.50 y 18.20 horas. Harán tres paradas en Altafulla, cuatro en Torredembarra y tres más en Barcelona. «Necesitamos que este servicio funcione porque lo que queremos es que quede instaurado, junto con algún otro trayecto, en la nueva concesión de movilidad de transporte que habrá a partir del 1 de enero del 2028», ha apuntado Pino. Para subir se podrá utilizar la tarjeta T10-120, que permite hacer diez viajes en cuatro meses por 40 euros.
Viendo que Torredembarra y Altafulla tendrán este servicio complementario, Valls también lo ha pedido. «Estoy esperando respuesta», ha manifestado Farré. En cambio, en Falset decidieron tomar la iniciativa, coincidiendo con el corte de Gelida de finales de enero y el colapso de la R15, por dónde no pasan trenes desde hace más de un mes, y que dejó todo el Priorat aislado a nivel ferroviario. «Decidimos que los domingos el ayuntamiento pagaría un autobús de emergencia y excepcional para ir a Barcelona», ha explicado el alcalde Carlos Brull.
A pesar del corte de la R15, los domingos Renfe no habilita el servicio alternativo de bus, con lo que la movilidad se complica. Aunque fue el consistorio quien cogió el liderazgo, con conversaciones posteriores con Territori se acordó que sería el Departamento quien asuma el coste. «Primero fue un bus de 55 plazas y ahora hemos tenido que poner a uno de 71, y va lleno», ha subrayado Brull. Así, sale de Falest a las 6 de la tarde, para Reus y Tarragona y llega aBarcelona sobre las ocho y media de la noche. Allí, recoge viajeros y vuelve hacia el Priorat. Además, es gratuito y los vecinos tan sólo se tienen que apuntar previamente al consistorio, que pasa la lista al conductor.