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El corredor del Mediterráneo

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El tan cacareado corredor del Mediterráneo, destinado al transporte de pasajeros y mercancías, con el fin de conectar con las líneas de alta velocidad europeas, pero también, con las conexiones de los principales puertos marítimos de España, es un proyecto ferroviario de una gran envergadura en lo que afecta a lo económico y comercial. Es un proyecto diseñado por la Comisión Europea, aprobado el 19/10/2011, con una definición en el 2013 y modificación en 2022, cuya red básica debería estar realizada en el 2030, y la extendida que todavía no está definida en el 2050, el propósito es la conexión Algeciras con Ucrania. Actualmente, se encuentra en obras la adaptación, al ancho mixto, entre Castellbisbal y Vilaseca, con la previsión que entre Alicante y Barcelona, finalice este año, según las previsiones Adif. En lo que hace a las comunidades autónomas de Cataluña y Valencia, llevan unos veinte años reivindicando la ejecución del proyecto, aunque no fue hasta el 2011 que el Comisario Europeo de Transportes, Slim Kallas, presentó un plan que lo contemplaba, junto al Eje Atlántico y su tramo portugués, entrando en competencia con lo que es el proyecto central peninsular Madrid-Pirineos. Centrándonos en el territorio, concretamente lo que afecta el corredor del Mediterráneo, en los municipios de Tarragona, Altafulla, Creixell, Roda de Berà y Vendrell, ya que Cambrils, Salou y Vilaseca no les afecta, surge el gran debate de por dónde deben transportarse las mercancías: por el interior Reus-Roda, o bien por la costa. Mientras algunos políticos como Alejandro Fernández, apostaban, por desviar las mercancías por el interior, es decir, por lo que se conoce como Reus-Roda, otros, la gran mayoría entidades, como la Cámara de Comercio de Tarragona, Autoridad Portuaria de Tarragona, Asociación Empresarial Química de Tarragona, operadores logísticos, empresas del transporte, incluido el Ayuntamiento de Tarragona, con la discreción de los campings por temor a perjudicar sus negocios, apuestan por lo que se conoce como el tercer fil, el tránsito de mercaderías por la Costa, ante dicha unanimidad, la entonces Ministra de Fomento Ana Pastor, no dudó en apoyar el proyecto, para así evitar cualquier conflicto.

Mientras tanto, la capital de Tarragona deberá tener en su frente marítimo, la estación de ferrocarril con toda su infraestructura y riesgo para su Patrimonio de la Humanidad, como es su Anfiteatro Romano, por donde adosadas pasan las vías del tren, mucho más, cuando en los últimos Presupuestos del Estado, el Grupo Parlamentario del PP, presenta una enmienda valorada en 2.000.000 euros, para el soterramiento ferroviario de Tarragona ciudad, votando en contra el PSOE, Podemos, ERC y Bildu, lo mismo que con la enmienda de 25.000.000 euros, esta vez destinada a la línea ferroviaria de Reus-Roda.

En el transcurso del tiempo, se empieza a dudar si fue la mejor decisión, por muy temporal que fuera y de bajo costo, por aquello que las provisionalidades muchas veces se convierten en eternas en el tiempo, la pregunta es que si estamos todavía a tiempo o bien y nunca mejor dicho, el tren ya pasó. Ahora observamos como diputados al Parlament de Catalunya apuestan por sacar las mercaderías por la línea de costa, algunos o algunas que en su día mantuvieron un silencio de complicidad con el tercer fil y cuando no, estudios que se presentan, en defensa de un trazado alternativo, para que los trenes con mercancías no pasen por la costa, como es la Plataforma de Mercaderías por el Interior, no ha faltado tiempo, para que algún partido político, haga suya la propuesta, haciendo un copia y pega, para presentarla como moción en los ayuntamientos, claro está, es periodo electoral y todo sirve para obtener un voto más, aunque la iniciativa sea un brindis al sol.

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