Diari Més
Josep Gironès

Escritor

Entrevista

Josep Gironès: «Desde un pueblo pequeño también se puede explicar la historia del país»

En ‘L’Home del segle’ (Silva Ed.) Gironès repasa los principales acontecimientos históricos del siglo XIX desde la Terra Alta

El escritor fatarellenc Josep Gironès Descarrega

El escritor fatarellenc Josep Gironès DescarregaTjerk van der Meulen

Cristina Serret
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Centras el relato en el contexto histórico de las tres guerras carlistas. ¿Qué originó estos enfrentamientos?

«Te hago una síntesis: Fernando VII, junto con su padre Carlos IV, vendieron España. Pero como somos tan burros, lo volvieron a ir a buscar, y lo volvieron a hacer rey. Pero Fernando VII no tenía sucesor y su hermano Carlos quería ser el rey. Entonces hubo un enfrentamiento entre los carlistas, partidarios de Carlos, y los de Fernando VII.

Eso que quedar reflejado en tres guerras y media, porque hubo un brote que no está demasiado documentado. En el carlismo se apuntó la gente más tradicional, aquellos propietarios rurales que tenían tierras y ganado y veían como en las ciudades la industria cogía prestigio, generaba dinero y dejaba la economía agraria en casi testimonial. Y claro, fue el choque entre dos mundos, el tradicionalista y el moderno».

¿Por qué has querido poner la mirada aquí?

Porque este periodo histórico es lo que va malformar el estado Español en la forma que lo hemos heredado. Cuando estuvo la restitución borbónica, volvieron a ir a buscar a los Borbones que por segunda vez habían sido expulsados por ladrones.

Entonces, se montó un sistema político entre liberales y conservadores que, independientemente del resultado de las elecciones, gobernaban cuatro años a cada uno. Y cuando aquello llegaron los pequeños núcleos urbanos aislados, dijeron Hostia, aquellos tipos hacen la suya, nosotros haremos la nuestra, y apareció el caciquismo.

Y también aquí empezó a formarse una España gobernada por altos funcionarios, por toda la gente que estaba en torno a la realeza. Y no es que fruto de aquella herencia ahora sufrimos a Felipe VI, sino que también sufrimos a toda la gente que tiene alrededor. No te puedes llegar a creer a los millares de personas que viven de la realeza, de la nobleza, del alto funcionariado y del estamento militar».

Para explicar toda esta historia, escoges a un personaje, el Hombre del siglo. ¿Quién fue?

«Recordé que, en la Fatarella, cuando yo era pequeño, las mujeres hablaban del Hombre del siglo, que era un hombre que había vivido cien años. Yo no lo conocí, pero lo cogí y le otorgué una serie de atributos. Por ejemplo, quise que fuera un hacendado con las características de ganadero del tío Joan de Rovelló, que era un vecino que me explicaba historias.

También hice que matara a su hermano, porque yo conozco muchos carlistas y liberales que mataron a su hermano a la guerra. A partir de aquí, voy desgranando una historia que quiere ser una salpicadura para que la gente sepa qué realeza, nobleza y políticos de palmo y toque tuvimos».

Además, has escogido explicarlo todo desde el ambiente rural. Concretamente, la Fatarella, que es tu pueblo, y la Terra Alta. Siempre tienes una vocación documentalista de tu pueblo.

«Habría podido situar la historia en cualquier lugar de la Castellanía de Amposta (Terra Alta, Ribera de Ebro, Montsià y Baix Ebre), pero por proximidad, y porque conozco mucho este territorio, lo he situado allí. En una escena del libro matan al heredero en un horno de cal.

Pues bien, este horno de cal existe de verdad... Como que me lo he pateado todo, me lo conozco muy bien. También hay una cuestión básica, y es que quiero que la gente se dé cuenta de que, desde un pueblo pequeño, aislado hasta no hace mucho, también se puede explicar la historia del país».

En libro hay muchas anécdotas, pero la que me ha gustado más es la que explica cómo se consiguió la independencia de Roquetes.

«Fue muy sencillo. Se ve que había un chico de Roquetes que tenía mucho prestigio. También tenía pasta y estaba desajetreado, así que cuando la reina Isabel II hizo parada en Tortosa, se fue a verla el campamento. Allí, le dijo Escuche, yo tengo una cama de caoba.

Usted misma... Y la llevó a la cama de caoba y le enseñó otra cosa que también era de caoba. Se ve que la dejó aldabonazo... Cuando la reina le preguntó qué quería, ya con la bolsa a punto, él dijo: Quiero la independencia de Tortosa. Y le dio. Lo niegan para no desprestigiar todavía más la realeza, pero se sabe perfectamente en qué casa pasó todo».

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