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La CHE vuelve a abrir compuertas de los pantanos para estudiar la movilización de sedimentos hasta el Delta

Durante 24 horas se sueltan 1.450 m3/s desde Riba-roja coordinadamente con Flix y Mequinenza

Imagen del pantano de Riba-roja d'Ebre soltando agua desde la presa.

Imagen del pantano de Riba-roja d'Ebre soltando agua desde la presa.ACN

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La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha abierto compuertas este martes para soltar 1.450 m3/s durante 24 horas. El objetivo es movilizar sedimentos río abajo y estudiar la evolución. Hasta el miércoles por la tarde el organismo de cuenca tendrá equipos en Amposta y Deltebre para comprobar la turbiedad del agua y cuantificar cuántos sedimentos se han arrastrado. 

Para ampliar el impacto de los sedimentos que se muevan desde Riba-roja, se ha coordinado el descenso de la cota del pantano con la apertura de compuertas también desde Mequinenza, con el fin de arrastrar los lodos de la orilla del embalse. La acción, que ya se hizo el año pasado, se completa también con la apertura del pantano de Flix, con el fin de completar la crecida del río hasta el tramo final.

La de este martes es la quinta crecida controlada que se hace en el marco de la estrategia GISDE (Gestión Integral de Sedimentos a la Demarcación Geográfica del Ebro). En cada una se hacen diferentes estudios para analizar el comportamiento de los sedimentos. Esta es la primera que se hace en marzo, aprovechando que "hay mucha agua", hecho que permite abrir compuertas durante 24 horas. Los 1.450m3/s que se liberarán harán rebajar la cota del pantano de Orilla-roja hasta los 63 metros, dos metros por debajo que en la anterior crecida.

"Aunque no parezca mucho, dos metros en un pantano de 40 kilómetros supone emerger muchos sedimentos y muchos lodos", ha apuntado el jefe de la oficina de planificación hidrológica de CHE, Miguel Ángel García Vera. El técnico ha añadido que al poco de la primera liberación de agua de Orilla-roja, se hace el mismo en Mequinensa, con un caudal de 1.200 m³/s. "La idea es que barra estos sedimentos y podamos movilizar el máximo volumen posible", ha detallado.

Uno de los objetivos es analizar el tráfico de los sedimentos en un tramo de 30 kilómetros del canal de la derecha del Ebro, desde Xerta hasta Amposta. Esto se hace con equipos de CHE donde también participan investigadores de universidades. Unos especialistas que también se mueven en barcas por el entorno de Orilla-roja. Así mismo, desde CHE quieren saber cuántos sedimentos acaban llegando al delta e incluso cuántos acaban en el mar. En la crecida controlada que se hizo en mayo del año pasado, se analizó como los sedimentos entraban por los canales de riego. "Estas crecidas controladas para los investigadores son potentes", ha indicado el jefe de la oficina de planificación hidrológica de CHE, Miguel Ángel García Vera.

El técnico también ha avanzado que en el próximo plan hidrológico que tiene que entrar en vigor a partir del 2027 "se establecerán caudales de crecidas controladas en 61 embalses de la cuenca" del Ebro para que cada presa "tenga sus crecidas, que se tendrán que monitorizar, estudiar y evaluar". Todo ello ha afirmado que será "una línea de trabajo muy pionera, con visión integral" que está generando "mucho interés a nivel mundial".

García Vera ha expuesto que hay dos pruebas que se están valorando si se pueden llevar a cabo, que consisten a "el coger sedimentos de barrancos laterales del Ebro, como lo del río Siurana y el de la Galera" por después "dejarlos en el curso del río y, con las crecidas controladas, que les empujen" aguas abajo.

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