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Ebergy inicia estudios ambientales para ajustar el diseño final de la hidroeléctrica reversible de la Fatarella y Flix

Biodiversity Node se encarga de la primera diagnosis de aves y murciélagos en una superficie de más de 30.000 hectáreas

La técnica Esther Charles haciendo una de las rutas de observación de aves en 4x4

La técnica Esther Charles haciendo una de las rutas de observación de aves en 4x4

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Ebergy, promotora de la central hidroeléctrica reversible de almacenaje de energía Gira de la Fatarella y Flix, ha encargado estudios ambientales en la zona que pueden condicionar el diseño final del proyecto y adaptarlo para "minimizar" el impacto de las grandes balsas y la línea eléctrica. Biodiversity Node se encarga de hacer una primera diagnosis de avifauna y quirópteros.

Durante un año, se caracterizarán las poblaciones de aves y murciélagos en una superficie de 30.115 hectáreas (ha), unas "dimensiones enormes y poco habituales" en estos estudios. "Se ha incluido superficie adicional donde, si hiciera falta, según los resultados de campo, se podrían cambiar los trazados iniciales", ha explicado Rodrigo Fernández Mellado, codirector de Biodiversity Node.

La empresa Biodiversity Node es la encargada de hacer los primeros estudios ambientales que la promotora de la central reversible hidroeléctrica Gira (Gironès-Raimat), de la Fatarella (Terra Alta) y Flix (Ribera de Ebro), ha encargado con la intención de ajustar el diseño del proyecto y reducir su impacto ambiental. Los primeros informes se centran en la avifauna y los quirópteros, pero se harán mamíferos terrestres, anfibios o reptantes, así como de vegetación, entre otros.

Minimizar o compensar el impacto de la central reversible

Los impactos que se evalúan son "la ocupación y eliminación" del hábitat de las especies identificadas, que supondrá, sobre todo, la construcción de las balsas de agua, que tendrán una capacidad de 13 hectómetros cúbicos cada una. Con respecto a las líneas eléctricas se identificará el riesgo de impacto de las aves con la infraestructura energética. La planta tendrá una potencia de hasta 1.500 MW y 12,5 GWh de capacidad de almacenaje de energía.

"Con la información que obtengamos con este análisis, se podrá plantear medidas que mitiguen los impactos, ya sea el cambio de ubicación de la infraestructura, o medidas correctoras para que la infraestructura se adapte -en el entorno-", ha explicado el codirector de Biodiversity Node, Rodrigo Fernández Mellado. Incluso se plantearán "medidas compensatorias para aquellos impactos que no haya manera de evitar ni corregir", ha añadido.

Ebergy recibe mensualmente informes de los avances de este estudio, que se trasladan a los ingenieros y diseñadores del proyecto, para que "estén totalmente informados sobre la presencia de aves que puedan necesitar una modificación del proyecto o que vayan teniendo pistas de los corredores más viables para la línea eléctrica", ha apuntado a Fernández Mellado. No es un estudio independiente que cuando lo tengamos acabado se dará al promotor, y ya está. Hay una interacción continua para que las medidas se vayan decidiendo según avanzamos en conocimientos del territorio", ha remarcado el biólogo.

Área de estudio poco habitual

Una de las particularidades del estudio es la superficie que abarca, más de 30.100 hectáreas, nada habitual en este tipo de diagnosis. Compran el área que está entre la Fatarella, Ascó, Flix Riba-roja de Ebro, Faió (Baix Aragó - Casp), Almatret (Segrià), y en sentido noroeste, hasta pasada l'N-211 en Mequinenza (Baix Cinca). "Lo hacemos así porque la línea eléctrica y las balsas - de la central- son de grandes dimensiones y en función de los resultados de campo que obtengamos, se estudiarán diferentes alternativas y se cambiarán los trazados, si hiciera falta", ha explicado Rodrigo Fernández Mellado, codirector de Biodiversity Node.

Esta "superficie tan grande" de estudio implica desplegar un equipo multidisciplinar, dotado con vehículos adecuados para los terrenos donde se tienen que mover, ya que el equipo de Biodiversity Node señala que hay "muchos barrancos y terrenos muy arcilosos de mayores pendientes".

Un amplio trabajo de campo

El estudio de la avifauna y los quirópteros empezó en el mes de octubre de 2025 y se alargará hasta septiembre de este año. Como ha detallado Rodrigo Fernández Mellado, caracterizarán las poblaciones de aves y de murciélagos, sobre todo las especies más amenazadas según los catálogos de protección estatales y nacionales. Para llevar a cabo la diagnosis se hacen observaciones mensuales con un equipo de campo que recorre todo el ámbito de estudio durante unos diez días. Una de las técnicas encargadas de esta tarea es Esther Charles Jordán.

Con respecto a las aves, la consultora ambiental explica que transitan todos los caminos de la zona y hacen paradas para hacer observaciones cada 500 metros, con prismáticos de alta precisión y telescopio. Charles Jordán ha detallado que en cada parada identifican la especie, el lugar donde se ha visto los ejemplares, el hábitat característico de aquella zona y si están de paso, alimentándose o reproduciéndose. También se recoge la dirección y la altura de vuelo para identificar corredores de avifauna y "mitigar posibles colisiones con la red eléctrica".

El equipo de Biodiversity ha ubicado diez estaciones de escucha, sobre todo de pequeños pájaros passeriformes o cantantes, y veintiuna estaciones de escolta más para aves nocturnas, sobre todo las rapaces como los búhos o duques, entre otros. Finalmente, se han determinado siete puntos de observación en altura identifican las grandes aves rapaces, como el águila real o la cuabarrada. Una de estas estaciones de observación es el Mirador de la Ribera de Ebro, desde donde se avista todo el valle del río Ebro a la altura de Riba-roja y Flix y hasta Ascó. En este espacio está donde se tiene que ubicar una de las balsas de la central hidroeléctrica.

Para los quirópteros se utilizan grabadoras especiales que recogen los ultrasonidos de estos animales -inaudibles para los humanos- (ecolocalización). Las grabaciones pasan por una serie de programas informáticos específicos que con los sonogramas, las frecuencias y la forma del grito pueden cuantificar los movimientos y la actividad de los murciélagos, las especies que hay en la zona, el uso que hacen del hábitat, y qué impacto reciben de la actividad humana. También se observan los refugios identificados y se hacen estudios visuales.

Cambios en el ecosistema descartados

No está previsto tampoco que las nuevas balsas de agua acaben generando un nuevo ecosistema en la zona ni cambios en la biodiversidad actual. Su "uso intensivo y su propio funcionamiento" - se llenarán y vaciarán casi cada día-, "no lo permitirá, según los expertos. "No tenemos que pensar en un pantanal o zona húmeda. Serán balsas impermeabilizadas, para evitar fugas y la gestión del agua no permitirá que se crea una comunidad de fauna que pueda vivir continuamente aquí", ha asegurado el codirector de Biodiversity Node.

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