DELTA DEL EBRO
Derriban y renaturalizan la antigua piscifactoría de la isla de Gaita, en el Delta del Ebro
El proyecto quiere recuperar las marismas existentes previamente y respetará el acceso de los pescadores deportivos

Acceso de los pescadores deportivos en la bahía de los Alfacs desde la antigua piscifactoría de la isla de Gaita, en el Delta del Ebro.
En la zona de la isla de Gaita, un antiguo espacio de marismas entre las dos salidas al mar de la laguna de la Encanyissada, en el parque natural del Delta del Ebro, ya prácticamente no queda rastro de las piscinas de hormigón que durante décadas ha alterado el paisaje. Desde hace un mes, el Departament de Territori ejecuta el proyecto para restaurar ambientalmente y renaturalizar la antigua piscifactoría construida a principios de los años 90 del siglo pasado -un proyecto impulsado por varios futbolistas del Barça del dream-team- y abandonada desde hace más de dos décadas. Se han derribado edificios y estructuras para recuperar las antiguas marismas. Los pescadores deportivos de Amposta podrán seguir utilizando parte del espacio para acceder al mar.
La construcción y puesta en marcha de la piscifactoría supuso importantes volúmenes de terraplenes y una «modificación importante» del nivel del suelo en una parte importante de la parcela, según el Departamento. Además de alterar la naturaleza del suelo, aseguran, modificó las condiciones de las relaciones entre este y las plantas y de profundidad del nivel del agua en el subsuelo. En algunos puntos, además, se ha detectado contaminación por áridos de construcción y vertidos de residuos.
«Todo eso supone una gran inversión porque hay mucho hormigón y mucho trabajo de destruir las balsas de hormigón y estas infraestructuras», ha apuntado a ACN el director del parque natural del Delta del Ebro, Francesc Vidal. Territorio, a través de infraestructuras.cat, ejecuta unas obras con un presupuesto de 843.721,13 euros, periodo de ejecución de seis meses y financiación de los fondos Next Generation. El proyecto incluye la compra de un arrozal adyacente que formará parte del nuevo espacio. En total son 15 hectáreas.
Las retroexcavadoras y camiones ya han retirado buena parte de estas estructuras constructivas de las instalaciones: laboratorios, piscinas y viales. Ahora trabajan en el nuevo perfilamiento del terreno, siguiendo criterios geomorfológicos y ecológicos para devolver la funcionalidad como marisma del espacio y restituir la cota natural del terreno. Se quiere recuperar la capa edáfica, se habilitan balsas que permitan contener agua dulce y se facilitará la implantación de vegetación autóctona. Unas balsas de más de un metro de profundidad que se puedan alimentar de agua dulce de las capas freáticas (con el mínimo contacto con la bahía) y sirvan para reforzar un ambiente de cierto aislamiento para preservar las especies autóctonas ante la entrada de invasoras como el gambusino.
El objetivo final es que ocurra un ecosistema funcional y autosuficiente y, en la medida de lo posible, poder devolver al ambiente original y aprovechar la restauración para intentar facilitar la ubicación de especies que están en peligro de extinción como el fartet», según Vidal. La propuesta del parque natural es que a partir de la regeneración natural se configuren comunidades biológicas en los espacios restaurados que tendrían que incluir salicornia, suaedes, en la primera línea de costa, o Arthrocnemum macrostachyum, Halimione portulacoides y Limonium spp en cotas superiores.
Aunque el proyecto no prevé que se abra el espacio a los usos públicos previstos por el parque natural -si bien será visible desde la guarda costera prevista recorriendo el litoral-, el Departament de Territori se ha comprometido a respetar el uso que ya hacían del espacio los socios del Club Esportiu de Pesca Imposita, que seguirán disponiendo de un acceso directo para las embarcaciones en la bahía de los Alfacs y una zona para aparcar los vehículos.
Acuerdo con el Ayuntamiento de Amposta y los pescadores
De hecho, la actuación de restauración se ha llevado a cabo gracias al acuerdo con el Ayuntamiento de Amposta, titular de los terrenos. En manos de una entidad bancaria después del abandono de la actividad, hace más de quince años el entonces gobierno municipal ampostí compró las instalaciones por 450.000 euros con la intención de impulsar un complejo lúdico y turístico. Un proyecto que nunca prosperó.
La primera teniente de alcalde, Núria Marco, ha destacado que la actuación emprendida ahora ha sido un «ejemplo de colaboración entre administraciones y también con la ciudadanía». El gobierno municipal trabajado con la Generalitat para «encontrar el encaje» entre las necesidades del proyecto de renaturalización, en un contexto de adaptación al cambio climático, y las demandas de los pescadores, que ya hacían uso de un espacio municipal y votaron en asamblea aceptar la propuesta. «La voluntad ha sido poder quedarse aquí y, evidentemente, retirar aquello que estaba en desuso», ha arreciado Marco.