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La isla más grande de Cataluña está en Tarragona: hogar del arroz bomba y una fauna única
Humedales, fauna salvaje y cultivo de arroz en uno de los rincones mejor conservados de Cataluña

La Isla de Buda es hogar de los caballos salvajes de la Camarga.
En el sur de Tarragona, emerge la Isla de Buda, la mayor isla de toda Cataluña. Con más de cinco kilómetros de longitud y 1.000 hectáreas de superficie, este enclave sorprende por su paisaje completamente plano, salpicado de lagunas, canales y arrozales que cambian de color según la estación. Su entorno, protegido y poco accesible, permite que el agua dulce y salada convivan a escasos metros, creando un ecosistema único.
Lejos del turismo masivo, la isla mantiene un equilibrio natural que atrae a aves acuáticas como flamencos, garzas imperiales y otras especies protegidas. Además, es hogar de los caballos salvajes de la Camarga, que pastan libremente entre carrizales y franjas de arena virgen. Este mosaico de hábitats ha convertido a la Isla de Buda en uno de los humedales mejor conservados del Mediterráneo.
Más allá de su valor ecológico, la isla desempeña un papel agrícola destacado en Tarragona, ya que unas 250 hectáreas están dedicadas al cultivo de arroz, incluyendo la prestigiosa variedad bomba. Su crecimiento se beneficia de la salinidad y humedad únicas del Delta de l'Ebre, condiciones que hacen de este arroz uno de los más apreciados en la gastronomía española.
La historia humana también deja huella en la isla. La antigua masía que da nombre al lugar data del siglo XIX, y los restos de su faro de hierro, hoy parcialmente sumergido, recuerdan la lucha constante del territorio contra la erosión y la subida del nivel del mar. Este testimonio convierte a la isla en un ejemplo vivo de cómo la naturaleza y la actividad humana han coexistido durante siglos.
El acceso al interior de la Isla de Buda está muy limitado. Al formar parte del Parque Natural del Delta del Ebro y ser propiedad privada, solo se puede entrar con autorización o mediante actividades de turismo rural gestionadas por sus responsables. Sin embargo, esto no impide disfrutar de sus paisajes desde los límites perimetrales o a través de cruceros fluviales que bordean la isla desde Deltebre o Sant Jaume d’Enveja.
Para quienes prefieren la observación terrestre, el mirador del Zigurat ofrece vistas panorámicas inigualables de la isla. Desde allí, es posible comprender su magnitud y fragilidad, admirar sus humedales, arrozales y fauna, y valorar por qué la Isla de Buda se ha convertido en uno de los tesoros naturales más importantes de Tarragona y de toda Cataluña.