Patrimonio
Constatan la ocupación del asentamiento del Antic de Amposta en la primera edad de hierro
Finaliza la sexta campaña de excavaciones arqueológicas después de localizar vestigios fenicios en la zona

Parte del grupo investigación Seminario de Protohistoria y Arqueología, durante los trabajos en el yacimiento del Antic de Amposta
El asentamiento del Antic de Amposta estuvo ocupado durante la primera edad de hierro, a partir del 700 aNE. Así lo ha constatado la última campaña de excavación arqueológica liderada por el grupo GRESEPIA de la URV, que finaliza este viernes. El objetivo de la campaña es secuenciar la información de un yacimiento que estuvo ocupado durante siete siglos.
En esta sexta campaña se han encontrado vestigios fenicios que han permitido a los investigadores concretar que el poblado se erigió en época preibérica. Se trata de un mortero con trípode vinculado al consumo de vino propio de la comunidad fenicia, además de niveles cerámicos de la misma época. A pesar de afianzar el origen del asentamiento, de momento sigue siendo una incógnita el motivo por el cual fue abandonado.

Parte del grupo del GRESEPIA, durante los trabajos al yacimiento del Antic de Amposta
Los investigadores llevan desde el 2020 trabajando en el yacimiento del Antic, en Amposta (Montsià). En esta sexta campaña, la actuación se ha concentrado en dos áreas; por un lado, la parte baja del yacimiento, donde se encuentra la línea defensiva de una muralla y de la otra, el espacio residencial denominado como «sector 2000». En este lugar, el grupo GRESEPIA ha encontrado datos «muy interesantes» sobre la práctica de la pesca y ha podido arreciar que fue ocupado a partir del siglo III aNE en lo sucesivo.
En cuanto al asentamiento, según el profesor del departamento de Historia de la URV Samuel Sardà, constaba de cinco o seis terrazas, un lugar de hábitat desde la primera edad de hierro. Se trata de una información que este año han podido confirmar después del hallazgo de vestigios fenicios, como por ejemplo materiales justo encima de la roca natural que determinan el origen del yacimiento. En estos trabajos, iniciados la penúltima semana de julio, también se han localizado otros elementos, como ánforas fenicias o un mortero con trípode de unos veinte centímetros de diámetro. «Es una pieza realmente significativa asociada en este consumo y proceso del vino», ha señalado Dani Pujol, uno de los miembros del GRESEPIA.
Con todo, el equipo ha trabajado con el reto de secuenciar correctamente 700 años de historia condensada en este cerro. «La campaña de este año ha estado especialmente interesante para mirar de precisar bien el que serían los datos referentes al que es la fase más antigua de ocupación del cerro, que nos lleva claramente en la primera edad del hierro», ha remarcado Sardà.
Por el contrario, la incógnita pendiente de resolver es saber cómo fue abandonado este asentamiento. El grupo de investigación trabaja con varias hipótesis, como por ejemplo que se abandonara entre el año 130 y 120 aNE y que fuera reempleado medio siglo más tarde en el contexto bélico de las guerras sertorianes. Tampoco se descarta que la ocupación del Antiguo fuera ininterrumpida hasta el cambio de era y se enlazara con la fase inicial del mundo romano, tal como ha comentado Sardà.
Tres semanas de trabajos arqueológicos
Durando casi tres semanas, una quincena de personas han subido diariamente hasta el yacimiento para hacer las tareas de excavación, entre miembros del grupo GRESEPIA y alumnos del cuarto curso de arqueología de la universidad tarraconense. «Hemos podido avanzar bastante, las campañas que hacemos con alumnas son provechosas desde el ámbito de formación y divulgación», ha añadido el investigador predoctoral del grupo GRESEPIA Ernest Capella.
Las excavaciones se incluyen en un proyecto cuatrienal de la Generalitat de Cataluña. A la vegada, los datos que se extraen de este yacimiento sirven en otro proyecto dedicado a la evolución del poblamiento protohistórico en esta zona más próxima al que era la antigua desembocadura del Ebro.