Economía
Inician el bombeo de agua dulce en los arrozales de Deltebre para sacar la salinidad
Los productores alertan de que el temporal de viento del sábado ha alterado las tareas de mantenimiento previas a la temporada

Uno de los arrozales de Deltebre que se ha empezado a inundar en agua dulce para sacar la salinidad después del temporal de viento que inundó los campos con agua salada
Los regantes de l'Esquerra de l'Ebre han iniciado este sábado el bombardeo de agua dulce en los arrozales para sacar la salinidad. La operación se centra en unas 800 hectáreas afectadas por las fuertes ventoleras del sábado pasado. Los campos se inundan durante una semana, un tiempo en que se calcula que quedarán «limpios».
El presidente de la Comunidad de Regantes de la Esquerra de l'Ebre, Javier Casanova, alerta de que este escenario ha alterado las tareas de mantenimiento previas a la temporada. «A escala agronómica, las tierras afectadas traerán un retraso. Cuando se haga la soltada, posiblemente aquí se haga diez o quince días más tarde», ha añadido. Con todo, los regantes están a la espera de la respuesta del Govern para recibir la declaración de zona catastrófica.
Una semana después del episodio de fuerte viento, los arrozales de Deltebre inician el camino a la recuperación. Este sábado por la mañana se han empezado a inundar en agua dulce unas 800 hectáreas que quedaron anegadas con agua de mar, una operación con que se busca extraer la sal que haya podido filtrar a la tierra. El lavado durará una semana y para hacerlo se utilizan dos canales principales que distribuyen el agua en los puntos más afectados.
El oleaje y el fuerte viento comportó la entrada de agua salada en arrozales del Fangar, así como la ruptura y la inundación de la laguna del Canal Vell. Son los dos puntos donde se han centrado las actuaciones de emergencia de la Comunidad de Regants de la Esquerra de l'Ebre, que han trabajado con el aval del Govern, que les ha encargado las obras para cerrar los puntos abiertos en el mar. Se trata de unos trabajos que el organismo ha cuantificado en 700.000 euros.
El presidente de la comunidad, Javier Casanova, insiste en que las medidas definitivas para evitar nuevas intrusiones del mar a la tierra consistirían en hacer caminos de guarda en altura, además de elementos estructurales compatibles con el espacio donde trabajan. «Un elemento importantísimo que nosotros estamos dispuestos a hacer es el mantenimiento, porque entendemos que a quien le preocupa se ocupa, y por lo tanto, nosotros estamos predispuestos a hacer este trabajo», ha añadido a la ACN.
Un temporal que coincide con las tareas de mantenimiento
El episodio vivido ahora hace una semana ha coincidido en el periodo que los productores dedican al mantenimiento de canales principales y los riegos, que empieza en febrero y se alarga hasta abril. Ahora, lamentan, estos trabajos sufrirán retrasos y pueden condicionar el inicio de la campaña del arroz en los campos donde se está haciendo el lavado de salinidad. «No tendremos bastante tiempo para poder hacer todas las reparaciones que teníamos previstas esta campaña», ha aseverado al coordinador del canal, Josep Turon.
Por el contrario, los regantes también se muestran a la expectativa de saber qué impacto ha tenido este episodio de fuerte viento para la plaga del caracol manzana, el cual sufre más en entornos donde hay agua marina. «El agua salada es un enemigo del caracol manzana, pero también es un enemigo para el productor. Al final las maniobras de agua salada que se hacen con caracol manzana se tienen que hacer en unos parámetros diferentes de los que se han hecho ahora. Es decir, estamos hablando de diez o doce días de agua salada, y aquí han sido cuatro o cinco días, por lo tanto, ya lo veremos», ha avisado Casanova.
En la misma línea, los productores tendrán que esperar al inicio de la campaña para tener la evaluación definitiva de los daños y los efectos agronómicos que haya podido comportar este episodio para la próxima temporada de arroz.