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El artista Josep Pinyol declara en el juzgado de Tortosa por una performance de procesión denunciada por Abogados Cristianos

«La 'Santa Baldana' nos acompaña con el mismo espíritu de paz y abundancia, aunque en algunos les asusta», dice

El artista Josep Pinyol ante la entrada principal del edificio de los juzgados de Tortosa

El artista Josep Pinyol ante la entrada principal del edificio de los juzgados de Tortosa

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El artista Josep Pinyol ha comparecido este miércoles por la mañana en los juzgados de Tortosa para declarar como investigado a raíz de la denuncia presentada contra la performance de procesión en honor a la 'Santa Baldana', denunciada por el colectivo Abogados Cristianos.

El titular del juzgado de instrucción número dos de Tortosa abrió diligencias previas contra Pinyol como organizador del acto por un supuesto delito de ofensa contra los sentimientos religiosos. «La 'Santa Baldana' nos acompaña con el mismo espíritu de paz y abundancia, aunque en algunos les asusta», ha declarado Pinyol en la entrada, confiando en la Justicia. Amnistía Internacional ha hecho público un comunicado defendiendo la libertad de expresión y pidiendo la archivación de la causa.

Pinyol, ideólogo y creador artístico detrás de la 'Santa Baldana', ha declarado ante la titular del enjuiciado número 2 de Tortosa junto con los tres miembros del Col·lectiu Konvent encargados de comisariar la performance y también investigados a raíz de la denuncia de Abogados Cristianos. La bailarina Sònia Gómez, la quinta investigada, lo hará próximamente.

A preguntas de la jueza, el artista de Tivenys (que se ha negado a responder a las cuestiones de la representante legal enviada por la acusación) ha explicado el significado de la performance, un simulacro de procesión religiosa que quería exaltar las virtudes de la comida y beber en el marco de la celebración del Foro Cultura y Ruralidades organizado por el Ministerio de Cultura en la ciudad. Según ha defendido, en ningún momento tenía la intención de ofender los sentimientos religiosos, tal como interpretan los denunciantes.

Así pues, en manos de la jueza de Tortosa (que ha heredado el caso de manos del anterior juez que lo aceptó a trámite) queda ahora la decisión de llevar el caso a juicio o, como confían los abogados defensores, de archivar las diligencias.

Amnistia Internacional reclama el archivo del caso

En su comunicado de apoyo al artista, Amnistia Internacional ha lamentado que «otro caso amparado por el derecho de libertad de expresión tenga que afrontar una causa penal» y ha reclamado la «reforma urgente» de los artículos del Código Penal que atenten contra la libertad de expresión y que «contravienen los estándares internacionales de derechos humanos». Recuerdan, en este sentido, que el mismo Código Penal prevé multas para las expresiones que hagan «escarnio» de dogmas o creencias religiosas con intención de ofender.

«En pleno 2026, casos como este muestran como la sátira y las representaciones artísticas todavía pueden ser perseguidas penalmente en España, con humoristas o artistas teniendo que ir a los juzgados a explicar sus chistes o creaciones», ha apuntado la entidad, recordando que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha afirmado en «reiteradas ocasiones» que las expresiones que ofenden están también protegidas por la libertad de expresión. Además, remarcan que estas causas suponen un «preocupante efecto disuasivo o silenciador», lanzando el mensaje que expresiones artísticas, satíricas o creaciones se pueden «enfrentar a consecuencias muy negativas».

El portavoz de Amnistia Internacional Catalunya, Eduard Martínez, ha argumentado que «la protección de conceptos abstractos o de creencias religiosas chico es motivo admisible para restringir la libertad de expresión» y ha reclamado que «tiene que desaparecer de una vez» del Código Penal el delito de ofensa contra los sentimientos religiosos para evitar que se vuelvan a producir casos como el de Pinyol y la Santa Baldana.

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