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El análisis del Atlético-Nàstic: Un triunfo para levantar la cabeza

Los grana cortan la mala racha con buenas sensaciones para sumar confianza

Los jugadores del Nàstic con la afición desplazada.

Los jugadores del Nàstic con la afición desplazada.Nàstic

Arnau Montreal Quesada
Tarragona

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Victoria grana que tiene que suponer un paso adelante. El Nàstic consiguió el impensable, ganó el colíder en su estadio –cosa que no había conseguido ningún otro equipo– y remontó un partido fuera de casa más de seis años después. Los grana mantuvieron el orgullo y el empuje de los últimos minutos contra el Betis Deportivo para superar y saber sufrir para llevarse un triunfo que calma las aguas en llena caída libre y permite levantar un poco la cabeza después de tantas jornadas de vértigo mirando hacia el descenso.

El duelo contra el Atlético Madrileño mostró una vez más que este Nàstic tiene constantes y variables. La fragilidad defensiva es una constante. De hecho, el guion de los primeros minutos contra el filial fue similar al de los últimos cuatro partidos. El equipo controló y empezó bien, pero en la primera que tiene el rival, cabe dentro. Así fue, la defensa grana –cambiada de nuevo ahora con Enric Pujol de titular para llenar a Pedro Alcalá- fue poco contundente para rehusar un córner en contra y Boñar, con un tiro a la media vuelta, marcó el 1-0 en la primera opción real.

Una variable importante fue la reacción del equipo y este es el punto más importante y que da más esperanza que cabe gol y acierto. En la dinámica actual y con el Nàstic que habíamos visto hasta ahora, un gol en contra significaba la muerte y sentencia del partido. Así fue en los anteriores, pero esta vez no. El equipo se ciñó al plan de Parralo y esperó su momento al contraataque y así lo tuvo a través de un gran Ander Zoilo. El lateral aprovechó su titularidad participante con dos asistencias y convirtiendo la banda izquierda en un peligro constante.

Empuje para igualar un partido ya lo habíamos visto contra Alcorcón y Betis Deportivo. Entonces, el miedo hacía que el equipo se conformara con el punto rescatado, pero sábado, los jugadores quisieron más. «Al descanso dijimos que si queríamos conseguir alguna cosa positiva teníamos que ser valientes y tener personalidad», destacó Parralo en micrófonos de Tarragona Ràdio en el postpartido. Así fue. El Nàstic salió más fuerte a la reanudación y, aparte del gol de Cedric, tuvo un par de aproximaciones claras más.

El delantero es un buen reflejo de cómo estaba los ánimos del equipo. Cedric no celebró el gol. Era una diana importante que hizo enloquecer el banquillo y la grada, pero no al punta. El 9 grana se sacó un peso de encima con el gol y se centró en seguir jugando.

Saber sufrir

Visitar el campo del colíder, allí donde no ha ganado nadie, indica que tienes que sufrir. Y así lo hizo el Nàstic, sobre todo después de los cambios. El equipo dio un evidente paso atrás. Buscó resguardarse contra el talento local y, sobre todo, cuando Parralo tuvo que remar todos los cambios muy pronto por molestias físicas. No es la mejor noticia que eso pase en este momento del curso.

Por una vez en mucho tiempo, el Nàstic supo sufrir, se defendió con todo, tuvo la suerte del desacierto rival y también la suerte del acierto de un Dani Rebollo que, a pesar de poder haber hecho más en el 1-0, salvó el equipo una vez más con sus paros.

Los de la casa

La otra nota positiva del partido es la consolidación de los de la casa. En el momento de desconfianza que arrastraba el Nàstic, la luz que han aportado los jugadores del filial sigue marcando el camino. Pol Cid se ganó su primera titularidad y demostró que se merece de más oportunidades. También el debutante Manuel Pavón, que cumplió con nota. Dos talentos que ayudan al equipo a levantar la cabeza. Ahora toca el más difícil, mantener las buenas sensaciones.

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