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La crónica del Atlético-Nàstic: Este muerto está muy vivo (1-2)

El Nàstic remonta contra el Atlético Madrileño a través de Jardí y Cedric y suma un triunfo importantísimo para alzar la cabeza y ganar confianza

Sergio Santos durante el duelo.

Sergio Santos durante el duelo.Atlético Madrileño

Arnau Montreal Quesada
Tarragona

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Ha hecho falta romper una maldición de seis años para sumar la primera alegría en mucho tiempo. Hacía más de seis años que el Nàstic no remontaba un partido fuera de casa. Desde el 1 de diciembre del 2019. El Atlético Madrileño no había perdido ningún partido en casa. De hecho, no había recibido más de un gol en casa. Pero el Nàstic lo rompió todo para sumar una victoria importantísima que supone un golpe de efecto en un vestuario que parecía muerte. Este muerto, sin embargo, está muy vivo. Los grana se levantaron del gol inicial del Madrileño con Ander Zoilo conectado a la izquierda, un Polo Cid asentado en el equipo y un Cedric Omoigui que se sacó un peso de encima con el 1-2. Los grana volvieron a ser unequip reconocible, teniendo sus momentos de posesión, dominando las transiciones y, sobre todo, sabiendo sufrir para superar al colíder y levantar la cabeza

Parralo llenó el once donante oportunidades a los jugadores que las merecían. Pol Cid entró, acompañado de Mángel i Gelardo para llenar un medio del campo sin Montalvo y Sanz. Por otra parte, Ander Zoilo y Enric Pujol jugaron por Moi Delgado y Pedro Alcalá.

El inicio del partido mantuvo el guion con respecto a los últimos partidos. El Nàstic empezó con buen pie, defendiéndose con acierto de las primeras aproximaciones del Atlético Madrileño y asumiendo el control de la pelota. Eran momentos de calma y de tanteo donde, incluso, tuvo una aproximación con Jaume Jardí. Con todo, los grana tenían dificultades para dar un paso adelante en ataque.

Pero el guion se estaba repitiendo con mucha precisión, así que, como el resto de partidos, llegó el castigo en la primera ocasión real del filial madrileño. Córner para el Atlético Madrileño que la defensa del Nàstic defendía, pero no con contundencia. La pelota continuaba en zona de peligro y Boñar, en su segundo tiro a la media vuelta, marcó el 1-0 con un Dani Rebollo que, aun tapado, podría haber hecho más para evitarlo.

Esta era la historia de siempre. Volvía a ponerse muy difícil para un Nàstic que veía cómo el Madrileño lo tenía fácil para aproximarse al área. Con todo, el Nàstic estaba decidido para salir del guion. Enric Pujol avisó de córner que el equipo estaba preparado para responder y lo hizo poco después.

Ander Zoilo fue el protagonista. El lateral cedido por el Tenerife convirtió un ataque del Madrileño en un contraataque de libro. El vasco interceptó una pasada y arrancó a correr como un cohete. Tenía vía libre y, cuando llegó al área, hizo la pasada de la muerte para que Jardí enviara la pelota al fondo de la red y pusiera un empate importante antes del descanso.

A la reanudación, el Nàstic salió más fuerte que nunca. En los últimos partidos, el gol del Madrileño habría sido suficiente para dejar KO al equipo. Esta vez no. Había algo más en el ambiente y así se demostró.

El Nàstic avisaba con las transiciones y muy pronto tuvo una ocasión clara. Juanda Fuentes ganó la banda y situaba el Nàstic en un 3 contra el portero Esquivel. Juanda se la dejó en Jardín que controló mal y el portero le sacó la ocasión de las botas. Eso no iba a quedar así porque el Nàstic no paraba de generar.

De nuevo por la izquierda y de nuevo con los de siempre. Jardí dejó la pelota atrás por un Zoilo que, al primer toque, centró al punto de penalti. Allí, Cedric se alzó entre los dos centrales para marcar el 1-2 y desatar la euforia en el banquillo y también en la grada con la afición desplazada. Sobre el césped, sin embargo, Cedric no lo celebró, el delantero se sacó un peso de encima en una temporada difícil.

Los grana fueron además. Pol Cid se consolidó en medio del campo y Juanda tuvo la suya con una aproximación que no pudo rematar y una centrada en Cedric que, por milímetros, no llegó.

El duelo, sin embargo, se complicaba con las molestias físicas. Santos y Zoilo se hicieron daño y obligaron en Parralo a quemar todos los cambios cuando todavía faltaban veinte minutos de partido. El movimiento de banquillo cambió el partido y el Nàstic, que ya tuvo todas sus opciones, hizo su trinchera.

Tocaba aguantar y sufrir contra el equipo más goleador de la categoría. Contra un rival que es colíder y que no había perdido en casa y ni siquiera recibo más de un gol. Y así fue. Con Pavón debutando de la mejor manera en medio del campo, el Nàstic aguantó las acometidas y aproximaciones del Madrileño como si tuviera la vida en juego. De hecho, así era.

El Madrileño lo intentaba una vez y otra, pero no era el día de perder. Una centrada lateral dejó a Dani Rebollo batido, pero el delantero del filial no remató de un milímetro. La pelota no entraría. Ocho minutos de añadido puso al árbitro y el Nàstic no se movió de la trinchera. Aguantó la línea y, al final, se le apareció un santo. Una vez más, Sant Dani Rebollo paró un cabezazo a bocajarro para evitar el empate en el último minuto de partido. Fue un colofón final para sumar una victoria que quita un peso de encima al equipo. Un triunfo para ganar confianza y levantar la cabeza después de jornadas de sufrimiento tras sufrimiento.

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