FÚTBOL
Análisis del mercado del Nàstic: muchos movimientos y mucha incertidumbre
El Nàstic cerró el lunes uno de los mercados más movidos, pero que deja mucho trabajo sin hacer

De izquierda a derecha, el secretario técnico Sergi Parés, el presidente ejecutivo Lluís Fàbregas y el lateral Ander Zoilo durante su presentación.
El Nàstic cerró el lunes uno de los mercados de invierno más movidos de los últimos años. Los grana certificaron un total de cinco fichajes, una cifra que, aunque es grande, se quedó corta después de ver las necesidades del equipo. Se cerró un enero caótico. Empezando con el despido del director deportivo Noé Calleja a diez días para el final, y acabando con el trabajo que se ha quedado por hacer. Concretamente, con jugadores que no cuentan, pero que continuarán hasta el final de temporada.
En enero no se pueden hacer milagros. Lo que no se ha hecho en la planificación en verano, es muy difícil de encontrar en invierno. Y más cuando se ha demostrado que no se puede competir económicamente con el resto de clubs desesperados de la categoría. El primer gran problema fue la incapacidad de liberar fichas. El Nàstic llegó con tres fichajes fallidos que no contaban con la confianza de Cristóbal Parralo, sin embargo, todo y localizados, se encerraron en banda y el club no supo solucionar la situación hasta el final. De hecho, fue a medias, porque uno era Christos Almpanis y el griego acabará la temporada en el club. Veremos si tiene minutos porque, de momento, no formó parte de la expedición a Alcorcón. De hecho, si pudieron participar los primeros fichajes fueron por la mala fortuna de las lesiones de larga duración de Álvaro García y César Morgado.
Quedó trabajo pendiente en las salidas. También acabará el curso Sergio Santos. El lateral derecho no cuenta con Parralo y su salida no se dio. Ahora, el club se lo tiene que comer en una situación donde Oriol Subirats parece que es mejor opción no sólo que Santos, sino, incluso, de Camus. Así lo demostró Parralo dejando fuera del domingo a Santos mientras que Camus fue cambiado en el descanso.
Las llegadas también fue un escenario dramático. Un baile de nombres pasó por encima de la mesa y ninguno se concretó porque no se podía competir económicamente con un club rival o porque no se llegaba a las exigencias. Ni Aleix Coch, ni Nacho González, ni Josep Calavera y tampoco Sergio Castel. De hecho, la intención era fichar a un delantero y más viendo el rendimiento de Cedric y el miedo a que Marcos Baselga se lesione. Este trabajo, sin embargo, quedó por hacer.
Dudas
En los refuerzos también hay dudas. Y más después del partido contra el Alcorcón. Parralo dejó claro que el rendimiento de todo el equipo fue una vergüenza, pero los señalados fueron Aitor Gelardo y Hugo Pérez, dos fichajes que fueron sustituidos en el descanso. Por otra parte, Ander Zoilo no ha rascado ni un solo minuto. A Pedro Alcalá no se le puede exigir mucho, porque primero tiene que coger ritmo competitivo, porque se podría repetir el caso de Borja Granero, que llegó el año pasado y se rompió a los dos partidos.
El último refuerzo fue Keyliane Abdallah. Un talento de la Marsella, sí, pero se tiene que adaptar a una categoría dura como Primera Federación en su primera experiencia fuera del fútbol francés y fuera de un filial. Además, hay que decir que llega a un Nàstic donde el ambiente está más que crispado y la necesidad de resultados inmediatos es superior a las promesas.
En definitiva, hay mucha incertidumbre. Por las necesidades del equipo, por la calidad de los fichajes, por los que no se han dado y los que no han salido. Con todo, ya está todo dicho. Con estos jugadores se tiene que luchar hasta el final de la temporada. ¿Ahora, cuál es el objetivo? Seguro que los fichajes se han hecho con la intención de mejorar el equipo, pero no es el golpe sobre la mesa para buscar algo más que salvar la categoría.