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La crónica del Sanluqueño-Nàstic: Decadencia absoluta (1-0)

La conjunta grana encadenó la cuarta derrota consecutiva con una imagen pésima

Sergio Camus durante el duelo contra el Sanluqueño.

Sergio Camus durante el duelo contra el Sanluqueño.Cedida

Arnau Montreal Quesada
Tarragona

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Todavía se puede tocar más hondo. El Nàstic de Tarragona sumó la cuarta derrota consecutiva y se hunde a la clasificación. Es una derrota más que alarmante, no para que sea la cuarta, no porque el club se encuentra a dos puntos del descenso, sino porque las sensaciones todavía fueron más horribles, pareció un equipo sin alma, errático y que no da ninguna señal de vida.

Los grana tuvieron hasta un penalti, ejecutado por su experto, Jaume Jardí, pero ni con eso consiguió levantarse contra un Atlético Sanluqueño que se mostró muy verde, pero sí que mostró orgullo con jugadores jóvenes e inexpertos para ganarle a un Nàstic que parece que no es capaz de competir contra ningún equipo.

Aunque parezca mentira, el Nàstic salió con todo en los primeros minutos. La primera aproximación llegó pronto con un chute desde la frontal de Moi Delgado. Los grana tenían en frente un equipo poco experimentado y blando y lo aprovechó para dominar el esférico. La siguiente aproximación tuvo premio. Marc Montalvo se adentró en el área y Ntji lo hizo caer con una cogida. El árbitro lo vio claro: penalti y la revisión del FVS no cambió la opinión.

Jaume Jardí se encargó de la pena máxima. Esta temporada ya ha marcado cuatro, pero cuando ha instaurado una dinámica negativa todo sale mal. El reusense apuntó al centro y el portero Rubén Domínguez paró el penalti con las piernas.

El error no hizo que el Nàstic aflojara el ritmo. Los de Cristóbal Parralo se hicieron amos y señores del partido. Con una presión precisa, arrancaban la pelota al Atlético Sanluqueño y lo arrinconaban en su área. El control en medio del campo y la posesión eran más que excelentes, pero el conjunto grana no pasaba de allí. Pasadas mal ejecutadas, poco acierto en los duelos individuales y malas decisiones alejaban en el Nàstic del área cuando más tiempo tenían para encontrarla. De hecho, el peligro más inminente lo tuvo Jaume Jardí con un tiro desde la frontal que salió por encima del travesaño.

A pesar del dominio, el Sanluqueño también dijo la suya. Los andaluces trenzaron una jugada para situar la pelota a la frontal del área. Allí estaba Javi Feria que, con un tiro potente, obligó a Dani Rebollo a sacar los puños para evitar el 1-0.

Esta ocasión fue una anécdota, pero también un aviso para un Nàstic que volvía al trabajo. De nuevo, encontró la manera de exponer su superioridad. En gran parte, porque se notaba que el Sanluqueño estaba muy verde. El dominio acabó traduciéndose en una buena ocasión. Álex Jiménez filtró entre los defensores una pasada hacia Jaume Jardí, pero el reusense, dentro del área, erró el mano a mano con un tiro con poca potencia que fue muy fácil para el portero.

Los minutos pasaban con la pelota en el campo rival, pero el Nàstic no aprovechó sus ocasiones y, perdonando, se marchó al descanso con igualdad en el marcador.

A la reanudación, la única ocasión fue muy pronto y por demérito del rival. El Sanluqueño erró en la salida de la pelota y Pau Martínez la interceptó para centrar en el segundo palo. Allí, Álex Jiménez remató con poca contundencia, pero la defensa local evitó el gol.

Sin alma

A partir de aquí, la decadencia fue absoluta. A cada cambio que se introducía sobre el césped, el nivel bajaba todavía más. Ni el debut de Gelardo ofreció ilusión a un equipo que parecía muerte en vida. Cada minuto que pasaba fue peor y más cuando el Sanluqueño se animaba. Primero lo hizo con una internada por la derecha de Iomar que, con un tiro envenenado, obligó de nuevo a Retoño a actuar.

Los jóvenes jugadores del Sanluqueño, que hacía más de un mes que no ganaban un partido, no retrocedieron y fregaron el gol en reiteradas ocasiones, hasta que lo encontraron. Sanz perdió una pelota en el área grana que él mismo salvó desviando en córner un decir desde dentro. Con todo, en el servicio de esquina llegó el final. Centro al punto de penalti que el juvenil Barea remató entre tres defensores grana para marcar el 1-0 y dar la victoria al Sanluqueño. La afición local no se lo creía y celebraba con euforia una victoria que parecía regalada contra un equipo que no tenía ninguna intención de reaccionar con los minutos que quedaban.

Ahora mismo, el equipo que tenía que quedar primero mira con vértigo la clasificación. El Nàstic es el primero de los salvados, a dos puntos del descenso.

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