FÚTBOL
El análisis de la derrota del Nàstic contra el Teruel: KO sobre la lona
El Nàstic sumó la tercera derrota que empeoró, todavía más, las sensaciones

Marcos Baselga, uno de los jugadores más destacados del partido –aunque también erró–, en un duelo contra la defensa del Teruel.
Ahora mismo, Nàstic es un boxeador que se ha caído sobre la lona. El árbitro ha empezado a contar y, después de la derrota contra el Teruel, nada indica que se levantará antes del KO. El conjunto grana sumó la tercera derrota consecutiva, cada una más lamentable que el anterior. La del domingo, con el agravio de hacer sufrir a la afición en el Nou Estadi, el equipo perdió después de jugar más de una hora con un hombre menos y, el más alarmante, sin dar signos que en ningún momento fuera posible la remontada.
Hace un mes, el Nàstic celebraba su última victoria después de superar con creces el Cartagena. A partir de allí, inexplicablemente, el equipo ha sufrido una caída libre que da miedo. Cristóbal Parralo destacó en la rueda de prensa posterior al partido que lo que sufre el equipo es la falta de confianza. De hecho, así lo pareció desde que el árbitro silbó al partido. El Teruel dominó y el Nàstic se sacaba la pelota de encima mientras dejaba ver inseguridad y nerviosismo en todas las demarcaciones. De hecho, las pocas ocasiones generadas fueron por la inspiración particular de Jaume Jardí, Marc Montalvo o Marcos Baselga. Este último acabó provocando una expulsión que más que solucionar el partido, todavía añadió más drama a la derrota.
Todo nastiquer en el Nou Estadi compartió una sensación de desesperación a medida que pasaban los minutos. Con un hombre más, no estaba pasando nada. Incluso, se podría decir que el Teruel obtuvo una victoria cómoda, porque el equipo no fue capaz de poner contra las cuerdas a los aragoneses. «Hemos puesto corazón, pero no cabe. Nos ha faltado más claridad y más elaboración», destacó a Cristóbal Parralo. Poca claridad se vio en un partido que señala a los futbolistas, sin dejar de destacar algunas decisiones más que controvertidas del banquillo.
Jaume Jardí de lateral
El mejor jugador del Nàstic de Tarragona acabó el partido casi como el más alejado de la portería. Jaume Jardí cerró el partido como lateral izquierdo, un hecho que hizo poner las manos a la cabeza además de un nastiquer.
Parralo tiene una manía que ha mantenido desde su llegada: alinear a Jaume Jardí como extremo izquierdo. Esta decisión hace daño al ataque del Nàstic, porque sacrifica una de sus mejores herramientas. De hecho, tal como indicaba la cuenta a X Big Data Nàstic, con Luis César, Jardí remataba una vez cada 63 minutos y, entre los tres palos, una vez cada 237 minutos. Ahora, en el extremo izquierdo, lo hace una vez cada 86 minutos y una vez cada 782 minutos a puerta. A la izquierda, el reusense no cuenta con la potencia de Víctor Narro para driblar y ganar la línea de fondo, así que ve como su participación decrece. Por otra parte, entre líneas, esta temporada ya ha demostrado que es capaz de desequilibrar el contrario y conectar más con los compañeros.
Con todo, sólo él, Marcos Baselga y Marc Montalvo se salvan de la pira de un partido que señaló el nivel individual de los futbolistas. Desde Dani Rebollo, tragándose el gol, hasta un Álex Jiménez que parecía desconectado del partido y Cedric que tampoco apareció.
Más fuego cruzado
El caos se inició también en la previa del partido cuando el presidente Lluís Fàbregas contestó, en micrófonos de Tarragona Radio, las palabras de Dani Rebollo destacando que si el equipo es mediocre, él también lo es. Sólo fue más leña para el incendio. El domingo, el duelo contra el Sanluqueño es obligatorio que acabe en victoria. Todavía se puede tocar más fondo.