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La contracrónica del Torremolinos-Nàstic: Estar a la altura del escudo

El Nàstic empieza el año como lo acabó: con una imagen pésima que grita a la desesperanza

Los jugadores del Nàstic de Tarragona defendiendo una jugada en pelota parada durante el duelo del sábado contra el Juventud de Torremolinos.

Los jugadores del Nàstic de Tarragona defendiendo una jugada en pelota parada durante el duelo del sábado contra el Juventud de Torremolinos.Torremolinos

Arnau Montreal Quesada
Tarragona

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El Nàstic no estuvo a la altura el pasado sábado contra el Juventud de Torremolinos. La conjunta grana empezó el año como lo acabó, con una derrota desesperante en tierras malagueñas. El equipo sólo tuvo diez minutos de reacción al primer tiempo, un empuje que sólo sirvió para mostrar que a la falta de contundencia defensiva también se añade la ofensiva. Actuaciones como la del sábado demuestran que pocos jugadores de la plantilla actual superan en nivel a los de la temporada pasada. Además, la desesperanza se incrementa cuando el objetivo ya no parece que sea el ascenso, sino ganar un partido y mantener una buena racha. De hecho, así lo destacó Cristóbal Parralo.

El duelo contra el Cartagena de ahora hace ya unas semanas fue todo un espejismo. En un equipo como el Nàstic, partidos como el disputado contra el Torremolinos tendrían que ser accidentes y pequeños golpes de atención. Con todo, a un partido para acabar la primera vuelta y mirando atrás los 8 disputados con Parralo, parece que la victoria por 2-0 fue la excepción. De ese Nàstic proactivo se vio muy poco.

El eje de la defensa cambió al completo con Enric Pujol y Álvaro García sustituyendo los lesionados César Morgado y David Alba, pero la fragilidad se mantuvo. Este Nàstic es un gigante con pies de barro. Cualquier pelota en el área hace temblar a un equipo que ha recibido 26 goles. Les dos dianas reflejaron esta sensación. No tenía que sudar mucho el Torremolinos para hacer daño, mientras que para el Nàstic era otra historia.

El equipo las tuvo, a pesar de que sólo cuando recibió el garrotazo del 1-0 para levantar a los jugadores de la siesta. Entonces, fue la falta de acierto la que frenó el equipo. La desesperanza llegó al segundo tiempo. Cuando se suponía que el Nàstic tenía que reaccionar y buscar el empate, lo único que se vio fue un equipo que ya aceptaba la derrota.

No había ideas al ataque. Sobre todo con la manía de Parralo de mantener a Jaume Jardí a la izquierda, incluso situando Juanda Fuentes por la derecha cuando los dos jugadores han mostrado su mejor versión en la media punta y a la izquierda, respectivamente. El panorama fue más desolador cuando los supuestos revulsivos fueron jugadores que con poca probabilidad acabarán el mes luciendo la camiseta del Nàstic.

Fuego cruzado

La plantilla no estuvo a la altura y los jugadores lo saben. Así lo demostraron Dani Rebollo y Moi Delgado en micrófonos de Tarragona Radio. El primero destacó que «falta contundencia y liderazgo» al mismo tiempo que advirtió que «o damos un paso adelante o somos un equipo mediocre», unas declaraciones que evidencian una brecha entre los jugadores. Por otra parte, el segundo continuó el fuego cruzado asegurando que el problema no sólo es mirar la defensa: «Han llegado dos veces y han marcado dos goles, pero también hemos llegado nosotros y hemos fallado en ataque. Tenemos que mejorar todos».

A esta crítica se suma Cristóbal Parralo que se lamentó apuntando de que «si no eres contundente en ataque y en defensa no puedes ganar un partido».

El técnico, sin embargo, se volvió a negar a hablar del elefante a la sala: la necesidad de fichar. Curiosamente, fue Rebollo quien más habló asegurando que «el club tiene que tomar decisiones en el mercado». La realidad es que, mirando el rendimiento mostrado, el equipo no necesita pequeños retoques, sino una revolución línea por línea. O como mínimo, jugadores que acepten que jugar al Nàstic significa luchar por el ascenso y el sacrificio que supone.

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