Fútbol
Así no se va a ningún sitio (1-3)
El Nàstic hizo un partido para olvidar dónde los errores defensivos fueron decisivos y el equipo sólo se despertó con 9 hombres

Álex Jiménez durante el partido.
De esta manera no se va a ningún sitio. El Nàstic de Tarragona realizó un partido para olvidar en el cual sólo se despertó cuando estaba con nueve hombres en la segunda parte. Los errores garrafales en defensa vuelven a aparecer para encajar goles evitables y Fuidias vuelve a aportar inseguridad en la portería, dos elementos que son la punta del iceberg de un conjunto grana que echó muy de menos a Marc Montalvo i Cedric, ambos en el banquillo. De hecho, fue con ellos y con Almpanis cuando los grana dieron un paso adelante, pero el daño ya estaba hecho.
El Nàstic volvía al Nou Estadi con una sacudida al once por parte de Luis César. Santos estrenaba titularidad y Camus volvía a la izquierda, donde sufrió de lo lindo la semana pasada. Los movimientos importantes vinieron con Cedric quedándose en el banquillo y Marc Montalvo, uno de los jugadores más sólidos, fuera para dar entrada a Kaptoum.
Como es habitual en las primeras jornadas, el Nàstic empezaba el partido más decidido. De hecho, la primera jugada clara de gol llegó al minuto cuatro. Juanda Fuentes se deshizo de dos centrales entre golpes y obstaculizadas para colarse dentro del área. Allí hizo la pasada de la muerte, pero Álex Jiménez, completamente solo, no llegó ni a rematar al colarse la pelota entre sus piernas. Les sensaciones eran positivas y todo indicaba que sería un partido bonito, pero así es la realidad, que destroza qualquier ilusión.
Tres minutos después, la defensa grana volvió a hacer de las suyas. César Morgado cometió un error clamoroso con una pasada hacia Fuidias que se quedó a medio camino. Al delantero Juárez la atrapó y Fuidias paró el mano a mano, pero el rechace fue hacia la frontal y Satoca, solo, remató con la portería vacía con poca potencia. Parecía que Santos y Fuidias llegaban a interceptar el esférico, pero los dos se quedaron con un palmo de narices y el Nàstic con el 0-1 en el marcador.
El gol rival fue uno directo en la mandíbula. El Nàstic cayó a la lona y el Sanluqueño aprovechó para controlar el partido. En este momento los de Luis César echaron de menos a Marc Montalvo para guiar el medio del campo y Cedric para tener uno en lo referente a arriba.
Los minutos y la desesperación acabaron dando una más en el Nàstic. De nuevo fue Juanda Fuentes, que volvió a hacer una pasada de la muerte exacta a la primera ocasión. Esta vez Kaptoum remató en el muñeco.
Los grana se volvieron a arrepentir de la ocasión fallada. De nuevo, el error vino por la izquierda. Pasada en largo del Sanluqueño que pescó Sola. El lateral, defendido por Pau Martínez, entró en el área y, casi a la línea de fondo, chutó sin ángulo y la clavó por la escuadra. Fuidias, un portero de envergadura considerable, podía haber hecho más para tapar la portería.
Si el primer gol ya dejó en el Nàstic en la lona, el segundo lo dejó crítico. Los grana estaban irreconocibles, con la pelota, pero sin jugar. No eran lo bastante suficientes desgracias que todavía la primera parte horrible de los grana se tenía que salpimentar un poco más. Kaptoum entró dentro del área y, al ser tocado en el brazo, se cayó. El árbitro no dudó y le enseñó una amarilla para simular penalti. Era la segunda, así que fue expulsado y dejó el Nàstic con un hombre menos. Ni la revisión del VAR lo evitó, porque el árbitro no se detuvo mucho tiempo para afianzar su decisión.
A la reanudación, Marc Montalvo y Cedric entraron para cambiar el partido. Ellos dos no tenían que haber estado en el banquillo en ningún momento, y así lo demostró el movimiento al descanso.
Cuando parecía que se podía reactivar el equipo, el partido todavía fue a peor. En una pasada en largo, César Morgado cometió una falta evitable. Era el último hombre y el árbitro lo expulsó con roja directa. El central, que erró en el primer gol, dejó el Nàstic con 9 hombres cuando todavía quedaba más de media hora por disputarse.
Almpanis i Cedric
Con el paso de los minutos, el Sanluqueño aflojó el ritmo. Eso delante del Nàstic no se puede hacer, ni con 9 hombres y con un partido para el olvido hasta entonces. Los grana van reactivar en ataque y Almpanis y Cedric dieron esperanza. El primero filtró una pasada entre los defensores y el segundo ejecutó un tiro cruzado potente para batir Kudakovskiy y marcar el 1-2. Era el gol de la esperanza. Un gol que encendió el Nou Estadi.
Fue entonces cuando el Nàstic se despertó. El partido cambió y los grana dieron guerra en un Sanluqueño que, poco a poco, veía con mejores ojos perder tiempo.
El conjunto grana atacó con más corazón que fútbol, pero con 9 hombres y con poco margen de tiempo fue imposible obrar un milagro.