Nàstic
Llorar, pasar el luto, levantarse, dar un paso adelante y mejorar
La ausencia de VAR y los resultados en el Nou Estadi acabaron pesando en el amargo 'play-off' de ascenso

El lateral derecho del Nàstic, Migue Leal, defendiendo con todo una de las acciones de la final contra la Real Sociedad B.
Ya han pasado unos días de duelo después de la amarga derrota contra la Real Sociedad B. Las lágrimas de dolor, rabia e impotencia ya se han secado y los nastiquers empiezan a levantar la cabeza para ilusionarse de cara a la próxima temporada. Así es el ciclo, llorar, pasar el luto y levantarse. Ahora toca dar un paso adelante y mejorar.
El golpe hizo más daño del esperado. En gran parte es porque el Nàstic llegaba a Zubieta con la necesidad de un milagro y el rendimiento durante el encuentro lo convirtió en una realidad muy factible. El conjunto grana creyó, aguantó los ataques al inicio del Sanse y, a partir del gol mágico de Jaume Jardí, sobrepasó por todas partes al filial vasco. La marea grana, presente en la gradería improvisada y poco estable en Zubieta y en una colina próxima, encomendó de fe al equipo y los jugadores respondieron. De hecho, fue con esta creencia y mordida como llegó la acción del penalti del 0-2. El Nàstic tuvo ocasiones para haber ganado la eliminatoria antes de la prórroga, pero se fue al tiempo extra. Allí, es cuando vino la desolación.
No podía haber final sin polémicas y allí aparecieron en forma de penas máximas. Hubo tres, dos rigurosas y una clara sobre Marc Fernández, pero sólo se silbó una y fue en el área del Nàstic. Estas polémicas hicieron que la directiva grana se volviera a poner las manos en la cabeza. La realidad es que eran fácilmente evitables, sólo hacía falta la aplicación del VAR.
El Nàstic pidió por activa y por pasiva tener disponible el VAR en la fase de ascenso. Se pidió el año pasado y, este año, el Nàstic también lideró esta demanda y todo el resto de equipos participantes se añadieron, pero no se aceptó «por falta de tiempo». En partidos en los que hay mucho en juego –entrar al fútbol profesional– el VAR es necesario. Así lo ha demostrado la experiencia del Nàstic en los tres play-offs vividos. «El VAR puede beneficiar y puede perjudicar y en este partido nos habría beneficiado. Pero no lo digo por eso, sino que porque es una carencia más de esta categoría ruinosa, no hay previsión y no se impulsa como es debido», cerró Fàbregas.
Quedar quinto
En la rueda de prensa posterior al partido, el principal «mal» que ha impedido el ascenso, según concretó ae técnico Luis César, es haber quedado quinto clasificado. Es evidente que hay vías más rápidas –la primera posición– y, además, el quinto tiene el factor campo en contra y no le vale el empate. Con todo, señalar la posición es difícil de aceptar teniendo presente los partidos que se han disputado y que, en el otro grupo, el Andorra ha conseguido subir con las mismas condiciones. Además, quedar quinto no sólo se puede atribuir a los predecesores, porque de no empatar contra la Segoviana el Nàstic podría haber escalado alguna posición. Nunca se sabrá si con Dani Vidal se habría conseguido el ascenso vía play-off, de hecho, es atrevido afirmarlo y más teniendo en cuenta el pésimo bagaje a domicilio. De esta manera, no se hará, pero sí que se puede decir que con él se fue una parte de la esencia de este Nàstic.
Esta temporada el conjunto grana se ganó el «título» de ser el mejor local de la categoría. En casa, era una apisonadora de equipos. Y eso se perdió en este último mes y medio. De los tres partidos disputados en casa con Luis César, sólo se ganó contra el Arenteiro. En el play-off, con un Nou Estadi completamente lleno, sólo llegaron desastres. Se pecó de falta de ambición –con Pablo en el banquillo– contra un Real Murcia con poco mordisco y Pablo salvó un empate. Contra la Real Sociedad B, se sufrió un 1-3 desastroso que obligaba a la perfección. Cuando se tenía que dar el golpe sobre la mesa no se daba y se tenía que apelar a la épica a domicilio. Las cosas como son: hubo épica e, incluso, buenos planes por parte del técnico, como el que hizo ganar al Real Murcia. Pero el mejor local no puede ser tan débil en casa y el 1-3 fue fatal. De hecho, con un 1-2, el partido habría sido ganado antes de la prórroga. Tener que jugarte la eliminatoria con una gesta perfecta provoca que si algún factor incontrolable falla, estás perdido. El Nàstic del domingo, con unos Pol Domingo y Óscar Sanz descomunales, podría haber plantado más de cara a la ida. Los jugadores eran capaces y lo han demostrado muriendo de pie en Zubieta.
Ahora, días después, una vez secas las lágrimas, una vez pasado el luto, una vez nos hemos levantado, toca dar un paso adelante y mejorar con un nuevo proyecto con coherencia. El fútbol y la competición no esperan.