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Fútbol

Una pesadilla más en el Nou Estadi (1-3)

Los errores defensivos volvieron a aparecer para condenar al Nàstic al desastre en casa

Los jugadores del Nàstic en el suelo en una acción de córner.

Los jugadores del Nàstic en el suelo en una acción de córner.Andrés Álvarez

Arnau Montreal Quesada
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Una nueva pesadilla más. El sueño se volvió a convertir en una nueva pesadilla en el Nou Estadi y lo que lo provocó fue el de siempre: los errores defensivos. Unai Dufur y Dani Rebollo salieron en la foto del primero y el tercer gol, pobres protagonistas de una derrota que obliga a un milagro. La conjunta grana estaba cargada de ilusión, pero la desesperanza llegó con los dos goles del Sanse. Pablo Fernández fue el faro que dio esperanza al Nàstic. Él solo remolcó el equipo, pero al tiempo de descuento llegó la estocada final del 1-3 que obliga a un milagro. A ganar 0-3 en Zubieta para ascender.

El Nàstic salió con todo espoleado por un Nou Estadi lleno hasta la bandera. Luis César repitió once y planteamiento contra una Real Sociedad B con diferentes cambios obligados por las ausencias de sus cracs.

Los primeros minutos fueron grana. Antoñín ganó un duelo con una galopada de película para plantarse dentro del área, pero su centro no lo pudo rematar nadie. La Real Sociedad B reaccionó pronto de la entrada del Nàstic y cogió el control del partido. El Sanse, sin embargo, no es el Real Murcia. Es mucho más vertical y desvergonzado, y eso se vio pronto.

El filial vasco filtró una pasada a espaldas de los defensores para dejar Gorosabel en una posición idónea. Dani Rebollo y Unai Dufur fallaron inexplicablemente y convirtieron una acción más en el 0-1. Gorosabel ganó a Dufur y remató en el primer palo. Dani Rebollo estaba completamente congelado como una estatua fuera del área, atrapado en media salida, así que la pelota avanzó poco a poco hasta la portería y Dufur no pudo hacer nada para sacarla de fuera del área. Era un gol como los de siempre, de un error defensivo muy evitable.

Un gol tan matinal y de esta manera tan absurda fue todo un puñetazo en la cara del Nàstic. La conjunta grana se quedó grogui y sin ideas. Víctor Narro seguía sin funcionar por la banda derecha, una vez más, y Antoñín por la banda estaba desperdiciado. Con todo, la necesidad creó aproximaciones.

Pablo Fernández filtró una pasada por dentro hacia Antoñín que colocó la pelota con un toque para después probar un remate potente que hizo actuar en Arana. El chute despertó al Nàstic con una descarga y, minutos después, fue el turno de Pablo. Esta vez fue Narro, a quien birló una pelota en medio del campo para dejársela a Pablo, pero el asturiano chocó con los piernas de un defensor.

El partido se encendió y el Sanse no se quedó atrás. Un error en defensa de Enric Pujol facilitó el remate a Orobengoa, pero esta vez Rebollo sí que estuvo atento para evitar el 0-2. El Nàstic contestó a través de un córner. Los grana centraron en el segundo palo y Antoñín la soltó, pero Arana, de nuevo, se interpuso en el camino del chute. Con este intercambio el duelo llegó a la pausa de hidratación. Con todo, esta pausa no sirvió para ninguna reacción sobre el césped.

A la reanudación el Nàstic reaccionó gracias a un solo hombre: Pablo Fernández. El asturiano remolcó en todo el equipo hacia adelante y de un pase en profundidad forzó un córner que reactivó el equipo en ataque. Con todo, desde el banquillo se hicieron cambios que desestabilizaron el equipo. Montalvo, uno de los mejores del equipo, se marchó al banquillo y el Nàstic perdió balance. Casualidad o no, un minuto después la Real Sociedad B ha marcado el segundo gol del partido.

Con un nuevo error por la banda derecha, Balda recibió un pase en profundidad en un agujero que no había nadie. Balda pudo entrar dentro del área y rematar. Aunque Rebollo detuvo el tiro, no había nadie para tapar a Mikel Rodríguez, que cazó el rechazo para poner a un 0-2 que hizo mucho daño al equipo.

Costó reaccionar. Un 0-2 era un abismo infernal. Pero de nuevo apareció la luz de un faro, la luz de la esperanza, la luz del faro de Candás que dio esperanza a los nastiquers. Dufur hizo un pase en profundidad a Migue Leal, que, al límite de la línea de fondo, centró en el primer palo. Allí era Pablo Fernández. El sheriff de las alturas se volvió a alzar para poner el 1-2 con un cabezazo imparable.

Fue todo un milagro que hizo resonar el Nou Estadi y levantó al equipo. Los siete minutos de añadido dieron más argumentos para un posible empate y así lo tuvo David Concha con un remate potentísimo que hizo brillar de nuevo a Arana. El portero suplente hizo el partido de su vida.

La esperanza pasó a la desgracia muy pronto. De nuevo un pase en profundidad sorprendió la defensa grana. Carrera dribló en un Dufur muy blando. Demasiado blando para ser una final. Que cayó al suelo y dejó al delantero encarar a Rebollo. El portero volvió a fallar y Carrera, superando a todos y dejando a todos en el suelo, marcó el 1-3. El 1-3 de la estocada final. La que deja los pulmones sin aire y la vista ennegrecida. El sueño que se tenía que cumplir en el Nou Estadi, se convirtió en una nueva pesadilla más. Una nueva pesadilla para los nastiquers a la hora de cerrar los ojos. Y fue provocado por errores defensivos. Los mismos que condenaron a Dani Vidal.

Ahora, el Nàstic tiene que ir a Zubieta a ganar 0-3. Un milagro. Pero no se duda de que estos jugadores lo intentarán, y más mostrando la rabia de volver a caer en la final.

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