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El Nàstic, especialista en el tramo final de temporada de la Primera Federación

Desde la creación de la categoría, el equipo ha conseguido un mínimo de diez puntos en las últimas cinco jornadas de liga

Ander Gorostidi celebrando su gol en la goleada del Nàstic contra el Unionistas de Salamanca.

Ander Gorostidi celebrando su gol en la goleada del Nàstic contra el Unionistas de Salamanca.Nàstic

Pep Santos Alasà

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Cuando quedan sólo cinco jornadas para acabar la liga regular, el Nàstic mantiene claro que hay que seguir punto por punto la filosofía implantada por Dani Vidal desde su llegada al banquillo: pensar únicamente en el próximo partido, siguiendo la ya popular estrategia delCholoSimeone, del ‘partido a partido’. El equipo depende de sí mismo para acceder al play-off de ascenso y, para conseguirlo, tendrá que mantener un ritmo firme de puntuación. 

Los tarraconenses tienen todavía tres partidos por disputar en el Nou Estadi (contra el Real Unión de Irún, el CD Lugo y el Arenteiro) y dos desplazamientos exigentes, a Andorra y Segovia. El calendario se presenta favorable para amarrar el objetivo, sobre todo teniendo en cuenta la fortaleza mostrada en casa. No obstante, fuera de Tarragona, los granas no ganan desde el 1 de febrero, con la victoria en Balaídos, y sólo han sumado los tres puntos en cuatro ocasiones en toda la temporada.

A pesar de este handicap, la experiencia reciente invita al optimismo. Desde la creación de la Primera Federación, el Nàstic ha demostrado saber competir en los últimos tramos de temporada, consiguiendo al menos 10 puntos en las últimas cinco jornadas de cada curso.

La temporada pasada, los tarraconenses llegaron al sprint final en una situación similar al actual. Con el Deportivo destacado al frente, el equipo reaccionó después de un mal resultado en León y un empate sin goles contra el Sabadell. A partir de aquí, tres victorias consecutivas —incluida una de prestigio contra un rival directo como el Barça Atlètic en Johan Cruyff- permitieron asegurar la segunda posición y sumar los ya habituales 10 puntos finales.

Un año antes, en 2022, el Nàstic se encontraba luchando por la permanencia antes de llegar a la jornada 35, con un Dani Vidal que llevaba menos de 10 jornadas al frente del equipo. Después de caer contra el Real Unión (0-1), el equipo reaccionó con triunfos contra Logroñés, Cornellà y Alcoyano, además de un empate valioso contra el Amorebieta, que era el líder del grupo, lejos del Nou Estadi. El final de temporada fue tranquilo, alejado del descenso pero también del play-off. 

La mejor racha final se vivió la temporada 2021-22 con Raül Agné al frente. El equipo, que estaba a sólo un punto de la zona de promoción, acabó sumando 12 puntos en cinco partidos. A pesar de empezar este tramo con derrota en Sabadell (2-0), las granas enlazaron cuatro triunfos consecutivos —contra la RB Linense, el Albacete, el Sevilla Atlético y el Alcoyano— para certificar su entrada al play-off con un gol decisivo de Pablo Fernández.

Así pues, aunque la jornada 34 ha estado talismánicamente adversa (tres derrotas en los tres últimos cursos), el Nàstic ha sabido enderezar el rumbo para cerrar las temporadas con buenos registros: 10 puntos (tres victorias y un empate) en los últimos cinco partidos de las dos últimas campañas, y cuatro victorias seguidas el 2021-22.

Si este año las granas mantienen la tónica y vuelven a sumar un mínimo de 10 puntos, llegarían a los 61, una cifra que prácticamente garantizaría la presencia en el play-off y que igualaría el registro conseguido en 2022.

Una línea ofensiva de alto rendimiento que genera un «bendecido problema»

Con 49 goles, el Nàstic ha alcanzado su mejor marca ofensiva en una temporada en Primera RFEF. El equipo de Dani Vidal muestra un gran nivel en ataque, con muchos efectivos rindiendo a buen nivel, hecho que genera el conocido «bendecido problema» a la hora de escoger el once titular. 

Pablo y Antoñín lideran el equipo con 9 goles cada uno. Para hacerlos coincidir, Vidal tiene que optar por una doble punta donde se complementan bien por la naturaleza de referencia del andaluz y la tendencia móvil del asturiano. Los extremos también aportan: Narro, además de sus asistencias, ha encontrado portería con regularidad, mientras que la otra banda se la disputan habitualmente Concha y Jardí, los dos con números destacados, tanto como titulares como saliendo desde el banquillo. Roberto Torres llegó este invierno, aportando un nuevo perfil al ataque, con una prodigiosa pierna derecha clave para lanzar ataques ya sea desde una banda o por detrás de una referencia. 

Marc Fernández, con menos protagonismo, es clave en contextos de presión o por su presencia en el área, aportando un perfil diferenciado. Alex Jiménez, en cambio, todavía no ha encontrado su mejor versión. 

Con este amplio abanico de alternativas, Vidal puede adaptar el sistema a cada partido: desde la doble punta hasta una línea de tres mediapuntas.
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