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HOCKEY PATINES

El Reus sale de Les Comes con un pie y medio a la final a 8 (0-0)

El conjunto rojinegro sale vivo y depende de él para clasificarse

El jugador del Reus Martí Casas buscando el tiro a puerta.

El jugador del Reus Martí Casas buscando el tiro a puerta.JUANJO VIÑA

Arnau Montreal Quesada
Tarragona

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No es matemático, pero el Reus Deportiu Brasilia salió de Les Comes con un pie y medio a la final a ocho de la Champions. Los de Jordi Garcia empataron a cero en el pabellón del Igualada y se mantienen a seis puntos de distancia –siete, con el average ganado– de sus perseguidores. De esta manera, los reusenses dependen de ellos mismos, sólo tienen que sumar en los tres partidos restantes mientras que el Igualada lo tiene que ganar todo.

En un duelo tan importante como este, los dos equipos se pusieron a prueba con unos primeros minutos movidos. Primero brilló Càndid Ballart desviando un remate de cuchara y, después Marc Julià puso a prueba a Arnau Martínez. Poco a poco, el partido bajó la velocidad mientras que cada equipo esperaba, analítico, a jugar sus cartas. El error de cualquiera decantaría la balanza, así que los dos equipos se resguardaron en los tiros exteriores sin arriesgar más de la cuenta. En uno de estos, Pol Martínez estuvo cerca de brillar con un golpe de stick potente que salió fuera por poco.

El Igualada buscaba el error y lo encontró. En una transición, Guillem Jansà vio una azul que dejaba en inferioridad los rojinegros. Era el momento de cerrar filas y resistir, y así lo hizo el equipo reusense. Si la pelota pasaba del muro de piernas y sticks, Càndid Ballart estaba preparado para pararla.

Al final del primer tiempo el Reus tuvo la suya. Una internada de Oruste acabó en penalti. Martí Casas fue el ejecutor, pero no engañó en el remate y Arnau Martínez se lo paró.

En la reanudación, el Igualada volvió a salpimentar el partido. El cronómetro iba en contra de los locales, así que los primeros minutos consistieron en un ejercicio de paradas de Càndid Ballart. Cada riesgo rojinegro era aprovechado para crear una transición y generar peligro, y así fue hasta que el Reus provocó la 10.ª falta. En el mano a mano, Ballart volvió a brillar y, con el guante y la espalda evitó el gol.

Los minutos pasaban con un Reus protegido y satisfecho e, incluso, tuvo la suya para ganar con la édcima falta del Igualada. Marc Julià la tuvo, pero no era el día del acierto en bola parada. Con todo, el partido acabó con el 0-0 inicial, un resultado extraño en el mundo del hockey, pero suficiente para un Reus que había hecho el trabajo y, ahora, sólo necesita unas jornadas para ganarse el billete a la final a ocho.

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