FÚTBOL
El Nàstic vive la temporada con más peso del plantel en los últimos años
Hasta cinco jugadores del filial o juvenil ya han jugado este curso, una cifra que sólo supera la temporada 18-19 con siete

Pol Cid en una acción durante el día de su debut con el primer equipo del Nàstic.
El Nàstic está viviendo la temporada con más presencia de jugadores del plantel desde hace ocho años. Con el debut del tortosino Pol Cid el pasado fin de semana en el duelo contra el Betis Deportivo, el club grana ya suma un total de cinco participaciones de jugadores de la Pobla de Mafumet o del Juvenil A. Tres de ellos son debuts -Cid, David Cabezas y Adrian Alves- mientras que Agus Gutiérrez y Oriol Subirats ya lucieron la camiseta grana el curso pasado. De hecho, hace unas semanas, Subirats dio el salto oficialmente al primer equipo y demuestra el talento que hay en las categorías inferiores.
Esta temporada tanto Luís César como Cristóbal Parralo han necesitado el impulso de los jóvenes jugadores del plantel por diferentes motivos. El caso de David Cabezas, el delantero de la Pobla entró en juego en cuatro partidos al principio de temporada cuando Marcos Baselga estaba lesionado. Por otra parte, César hizo debutar Alves contra la Europa para intentar sacudir un equipo que era derrotado por 2-0.
Con respecto a Cristóbal Parralo, el discurso del técnico andaluz respecto a los jugadores del plantel siempre se ha mantenido. Para él, si entrenan en dinámica del primer equipo son un jugador más y, por este motivo no le ha temblado la mano a la hora de priorizar a los jóvenes sobre jugadores del primer equipo. Incluso, decidió que Subirats saltara al primer equipo y sea opción prioritaria por delante de Camus y Santos.
Que el Nàstic apueste por los jugadores de la casa no es nuevo. De hecho, en las últimas ocho temporadas sólo hay una, el curso 23-24, que acabó sin ninguna participación. De estas, sólo una supera en debuts al actual: la temporada 18-19. Entonces fue la aparición de talentos como Brugui, Viti, Salva Ferrer y Sergi Cardona, entre otros, que fueron la nota positiva de un Nàstic que acabó descendiendo a Segunda B.
Este año, el buen rendimiento de la Pobla de Mafumet de Xavi Vilagut, junto con el talento que ha mostrado el Juvenil A, y en contraste con un curso complicado del primer equipo, abren la puerta para que los jóvenes den un paso adelante y ganen protagonismo. Ahora bien, la responsabilidad y la presión no tienen que recaer sobre ellos. Su aportación tiene que ser un impulso, una inyección de energía y frescura para un colectivo que necesita reaccionar y encontrar el rumbo para enderezar la temporada.