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El análisis del Nàstic: tres puntos para tapar agujeros

El Nàstic volvió a ganar con un gol de rebote y un milagro para salvar a Parralo en el banquillo

Jaume Jardí durante el duelo contra el Ibiza del pasado sábado.

Jaume Jardí durante el duelo contra el Ibiza del pasado sábado.GIMNÁSTICO

Arnau Montreal Quesada
Tarragona

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El Nàstic alcanzó el sábado una victoria más que necesaria. De rebote, con poca profundidad en ataque y también gracias a un milagro en la retaguardia. Dani Rebollo, palos y mala puntería del Ibiza ayudaron a sellar un 1-0 que supuso oxígeno al equipo. Se cogió aire no para que se haya arreglado todo el desbarajuste, sino para aportar confianza a un equipo anímicamente hundido y para aportar una semana más de trabajo en un cuerpo técnico, que, de otra manera, habría saltado por los aires. A la clasificación, la vida continúa igual, nada ha cambiado, pero con más tiempo para iniciar una reacción y no para tocar más fondo.

Los tres puntos sirven para tapar agujeros. Los problemas continúan presentes. En la grada, la crispación no se ha reducido. Los cánticos de «directiva dimisión» se sintieron bien fuertes antes de empezar el partido. Un cisma con el Consejo de Administración evidente que no se reducirá con ninguna victoria. Sobre el césped, las carencias tampoco se han solucionado. En ataque, el equipo no fluye, está estático y poco contundente. Les supuestas estrellas no brillan por su talento, sino que están bajo el foco por jugadas cuestionables. Defiende, fichajes como Hugo Pérez apuntan maneras, pero la porosidad de la segunda mitad evidenció que todavía falta mucho trabajo.

En general, el equipo dominó sin asfixiar en la primera parte y lanzó completamente el partido a la segunda, sin querer la pelota, concediendo y, básicamente, sacando agua como se podía. Con todo, se consiguió una victoria más que necesaria. Se tenía que ganar como sea aquel partido, y así fue, de rebote y sin rematar ni una sola vez entre los tres palos.

Con el nivel mostrado el sábado, muy difícilmente el Nàstic acabará en posiciones de play-off de ascenso. Ni pensar del objetivo marcado por la entidad del ascenso directo. Eso sí, queda ver si se convierte en un punto de partida para crecer. De momento, a la clasificación, la vida continúa igual: a dos puntos del descenso a causa del triunfo del Torremolinos y a cinco del play-off.

Cristóbal Parralo también lo vio. De hecho, destacó en rueda de prensa que «tenemos que mejorar mucho para ser capaces de aguantar 90 minutos a un ritmo alto. No se puede repetir lo que ha pasado a la segunda mitad». Con todo, el técnico también se lo vio un poco liberado después de alcanzar una victoria que lo deja trabajar una semana más con tranquilidad y con más piezas disponibles.

Los nuevos

La victoria no fue el único punto positivo del encuentro, también fue el debut del central Hugo Pérez. El defensor cedido por el Español entró de lleno al once titular y demostró por qué. Seguro en los duelos y con la pelota, dejó detalles de solvencia en una demarcación más que sufrida. De la misma manera, Gelardo en medio del campo habilitó un nuevo ritmo al lado de Sanz y Montalvo, aunque todavía tiene que hacer un poco más.

En negativo, Sergio Camus volvió a situarse bajo el foco. Bebé hizo con él lo que quiso y el Nàstic sufrió muy tanto por su parte como la de Moi Delgado. El otro nombre propio es el de Cedric Omoigui. El contraataque que a solas desbarató es el resumen de su estado de forma y, posteriormente, se lo vio tocado por el error. Falta de confianza que Parralo quiso abrazar en la sala de prensa destacando que «lo tenemos que reforzar porque lo necesitamos».

El Nuevo Estadio también vivió una jornada para hacer autocrítica. 3.554 espectadores estuvieron presentes en el partido con menos entrada de la categoría. Un toque directo al Consejo de Administración para que no deje perder lo que se ha ganado en los últimos años.

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