Diari Més

El Nàstic alza la voz contra las decisiones arbitrales del inicio de temporada

El equipo grana ha salido gravemente perjudicado en los cuatro enfrentamientos oficiales que ha disputado y la preocupación es evidente

Sergiu Claudiu Muresan Muresan, del colegio valenciano, muestra una cartulina amarilla a un jugador del Badalona en el Nou Estadi.

El Nàstic alza la voz contra las decisiones arbitrales del inicio de temporadaGerard Martí

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Vaya por anticipado que el presumiblemente mejor equipo de su subgrupo o, como mínimo, uno de los principales favoritos al ascenso no tiene que poner excusas que, para muchos, pueden parecer de mal pagador. Pero también es cierto que un error puede ser humano; dos, una casualidad; tres, tener mucha mala suerte; pero cuatro, ya apestan. Así lo piensan tanto el Gimnàstic de Tarragona, como una gran parte de su afición, que han estallado delante del alud de errores arbitrales que, en el cien por cien de los casos, han perjudicado mucho al equipo de Toni Seligrat.

Precisamente, fue el entrenador quien el domingo, después de empatar contra el Badalona, dejó bien claro que lo que está pasando en este inicio de temporada en torno a los arbitrajes no está ayudando nada a cumplir con las metas fijadas. Está bien claro que si Gerard Oliva hubiera anotado la ocasión más clara del partido o si la falta de Bonilla, que chocó con la madera después de un rebote, no estaríamos hablando de eso, pero el cierto es que el Nàstic empató 0-0 contra los badaloneses en un partido con dos errores del colegiado que condenaron a los tarraconenses.

Dos errores que podrían haber significado dos puntos, más una clara en el Johan Cruyff que también podría haber supuesto un empate para el Nàstic, más una en Ebro que no tuvo importancia en el resultado, más dos en Llagostera que costaron, muy posiblemente, la eliminación de la Copa Federación. Demasiados errores para una temporada en la cual tan sólo se han disputado dos jornadas ligueras de la primera fase de competición. Es nuestra realidad, si fuera diferente y hubiéramos salido perjudicados, también lo diría».

Seligrat también resumió lo que sucedió en los cuatro partidos: «En Ebro, gol de Trilles. Nos señalan un fuera de juego que no lo era por tres metros. Hoy, Trilles marca de falta lateral y nos lo anulan por un fuera de juego que no era. El gol de Gerard Oliva en Llagostera era legal, habría sido el 0-2 y, después, el penalti del Barça. Llevamos cuatro situaciones, tres goles legales y un penalti en el 90’».

En Ebro

A punto de finalizar la primera mitad del duelo inaugural del Nàstic en la competición, en el campo del Ebro, llegó la primera de las situaciones que empezó a encender la luz de alarma. Trilles recibía un centro desde la banda izquierda y, en posición legal, remataba al fondo de la red. Era un 0-1 que no subió al marcador porque el juez de línea levantó la bandera. El problema es que ni siquiera era un fuera de juego dudoso, ya que la distancia entre Trilles y el defensor era de más de uno, de dos y de tres palmos.

Escándalo en el Johan Cruyff

Como el resultado en Ebro fue favorable, el daño fue menor. Ahora bien, lo que sucedió en el Estadio Johan Cruyff en el partido inaugural del grupo tercero de la Segunda División B es de escándalo. Una situación que podría haber beneficiado en el Nàstic habría sido la expulsión, justa y justificada, de Jandro. El centrocampista del filial azulgrana, que ya contaba con una cartulina amarilla, no vio la segunda después de una entrada muy dura y más que merecedora de tarjeta. Pero lo que resulta más incomprensible es que, en el último suspiro del enfrentamiento, ni el juez de línea, que lo veía perfectamente, ni el colegiado decidieran señalar penalti en una acción en la cual casi arrancan del cuerpo la camiseta a Gerard Oliva. Si Sergio Ramos tiró desde los once metros este sábado en el Camp Nou, no hay motivo para que un penalti diez veces más claro no se señalara.

En Llagostera, más de lo mismo

Después de una primera parte de dominio de un Nàstic que se puso por delante en el marcador, el duelo parecía controlado en Llagostera, en la segunda ronda grana de la Copa Federación. Nada más alejado de la realidad. Gol legal a Gerard Oliva que el colegiado decide no señalar y penalti a favor de los gerundenses más que discutible, para no decir inexistente, sobre Sasha. Notó pasar el viento y el delantero se dejó caerse. No dudó el colegiado, de que señaló la pena máxima.

Pero es que no ha habido ningún momento de descanso, arbitralmente hablando, en Tarragona. Este domingo, delante del Badalona, dos decisiones más que penalizaron claramente a los de Toni Seligrat. Una falta a Carlos Albarrán que empezó con una cogida de camiseta dentro del área se señaló fuera de esta. Aparte, un gol anulado a Marc Trilles, todavía no se sabe por qué, culminan un póker de partidos que hacen que la luz de alarma se instale en el Nou Estadi.

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