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Berni Álvarez: año 1

Uno de los máximos mitos del club explica algunas de las vivencias al Club Bàsquet Tarragona

Berni Álvarez, en el banquillo durante un partido del Club Bàsquet Tarragona.

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La temporada 2010-11, la historia reciente del Club Bàsquet Tarragona dio un giro y cambió para convertirse, a nivel deportivo, en lo que conocemos hoy en día. El punto de inflexión no es otro que la incorporación de Berni Álvarez como entrenador del primer equipo del CBT. Una decisión, la de cambiar de entrenador, que podría ser del más corriente en situaciones normales, pero que, en este caso, estaba lejos de serlo. Por la carga emocional que comportaba. El ídolo del Serrallo se despedía de las pistas, que tantas alegrías le habían dado, para afrontar un nuevo reto.

No fue una decisión sencilla, más bien arriesgada. «Xavi Mas y Sergi Bru me propusieron e insistieron para que dirigiera el equipo. Yo no tenía experiencia como entrenador más allá de las veces que hice de ayudante en algún equipo de la base del CBT y del Lleida cuando jugaba y, si aceptaba la oferta, era para entrenar directamente en LEB Oro. Sí que es cierto que tenía la inquietud de entrenar, pero no de una manera tan precipitada como ir directamente a esta categoría, la intención era ir subiendo poco a poco desde la base», confiesa el aún hoy entrenador del CBT. No se lo pensó mucho, como él mismo admite, y aceptó hacerse cargo del primer equipo azul. La apuesta del club, y con perspectiva, salió redonda. «Pude hacer un equipo a mi gusto, con jugadores veteranos o con quien había compartido vestuario la temporada anterior como Álex Alba o Michel Diouf, y jugadores jóvenes como David Fernández, a quién hice debutar aquella temporada con el primer equipo, Ferran Torres o Lluís Jacas. Además, fichamos a Roger Fornas, Alex Franklin y Ross Schraeder», detalla. El primer reto de Berni Álvarez como entrenador sería hacer cambiar la visión de los jugadores con respecto a él y su nueva función dentro del club: «Hablé con los más veteranos para que entendieran que ahora mi papel era otro. Hasta hacía unos meses yo era uno más del vestuario, éramos compañeros, y la imagen que tenían de mí era la propia dentro de un vestuario y dentro de un grupo de amigos. Entendieron que, a partir de aquel momento, la primera y última palabra la tenía yo, que me tenían que mostrar el respeto que merece a cualquier entrenador, pero que fuera de la pista podrían seguir contando conmigo como siempre». Ninguna fisura en este sentido. Berni consiguió un vestuario unido y equilibrado dentro de las posibilidades que le ofrecía el club.

Con uno de los presupuestos más bajos de la categoría, el nuevo CBT de Berni Álvarez empezaba su camino en LEB Oro. Un camino duro y difícil, como bien explica el mismo entrenador: «Empezamos con un 0-5 que obviamente hacía daño. Tienes muchas ganas de hacerlo bien, mucha ilusión, y ves que las cosas no salen. Seguramente en el tercero o cuarto partido, contra Breogan en casa, podría decir que es el momento más difícil de aquella temporada, porque perdimos fácil de 20 puntos y tuve la sensación de que el equipo bajaba los brazos. Pensé incluso que quizás no ganaríamos ningún partido, y fue una sensación de impotencia muy grande».

Con el paso de las jornadas, el CBT y Berni se supo sobreponer al mal inicio de la temporada y tienen su punto de inflexión con la primera victoria en Málaga, contra CB Axarquia, con jugadores jóvenes pero que actualmente son ACB o NBA como Àlex Abrines. «Esta victoria nos reforzó y nos dio confianza», explica. Hasta que llega la jornada 13 y con ella el mejor recuerdo de aquel año para el eterno 5 azul. «Nos visitaba en el Serrallo el Obradoiro, un equipo hecho para subir y que había ganado todos los partidos. Además, en nuestra casa podían batir el récord de victorias consecutivas. Estaba claro que nadie apostaría por nosotros aquel día, pero el partido no pudo salir mejor y ganamos. Es el momento que guardo con más afecto de mi primer año como entrenador, junto con el día de la salvación en Cáceres, en la penúltima jornada,» manifiesta. A partir de aquí, los azules se llevaron aquellos partidos que tenían que ganar, los de la liga y materializaron la permanencia en LEB Oro en el primer año de Berni Álvarez como entrenador.

Berni recuerda que, en sus inicios «era un entrenador muy impulsivo y los años me han dado una madurez con la que ahora sé gestionar mejor las situaciones. Ya aquella primera temporada vi que lo que quería hacer era entrenar. Lo he tenido que compaginar con otras cosas, que por suerte me han ido saliendo bien, pero sí que me gustaría probarlo y ver qué pasa».

La aventura de Berni Álvarez en el banquillo azul todavía no ha finalizado y, con el actual, ya son nueve las temporadas consecutivas que lleva haciéndose cargo del primer equipo. Un compromiso difícil de mantener en el mundo del deporte actual, pero que Berni, con su entrega al club, sí que ha sabido cumplir.

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