CASTILLOS
El nuevo casco casteller para la canalla busca incorporar un protector facial complementario
La presentación de los primeros prototipos está prevista para el otoño de 2026

Pomo de encima de la Colla Jove de Barcelona en la diada de collas locales de Mercè.
La Coordinadora de Colles Castelleres de Catalunya (CCCC), la empresa NZI y el Hospital Sant Joan de Déu trabajan desde finales del 2024 al desarrollar una versión más segura del casco casteller y adaptada a las necesidades actuales del pomo de arriba. Actualmente, están en fase de diseño final y optimización de tallas, así como en el desarrollo de un nuevo protector facial para ampliar la zona cubierta.
Concretamente, el nuevo modelo mejorará la protección en el frente, nariz y pómulos, que no quedan plenamente protegidas con el modelo actual, y se mejorarán las limitaciones de ajuste y tallas. El primer prototipo se prevé presentar durante el otoño del 2026. Será el tercer modelo de casco para la canalla, después de los impulsados los años 2006 y 2008.
Según la CCCC, el casco casteller ha supuesto una reducción drástica de los traumatismos craneales graves y las fracturas craneales y hemorragias intracraneales. La mejora ha permitido, según la entidad, que no se hayan registrado o comunicado lesiones con «secuelas a largo plazo» desde su implementación generalizada en los miembros del pomo de arriba. Sin embargo, afirman que la actividad castellera ha dado un salto importante en los últimos años. El alto nivel técnico y la consecución de estructuras mayores y complejas creen que es necesario «revisar y actualizar» el equipamiento de protección pasiva, destacando, por ejemplo, la necesidad de ampliar la zona de protección, especialmente, por lo que hace el frente y el tercio superior de la cara.
Al mismo tiempo, se buscan resolver pequeñas carencias de talla y ajuste, explorar la posibilidad de incorporar un protector facial para la canalla. Así pues, el prototipo amplía la zona frontal y lateral en comparación con el casco que se utiliza hoy día. Además, estos cambios de forma ayudan a hacer que el sistema de retención fije mejor el casco en la cabeza del casteller, evitando el desplazamiento o basculación durante la ejecución del castillo.
El proyecto incluye repensar la protección del tercio superior de la cara, sabiendo que la solución no pasaría por hacer un casco integral como los de moto, ya que no permitiría desarrollar la actividad como necesitan los chiquillos, sino que tendría que ser una pieza complementaria que fuera ya diseñada desde el inicio para convivir con el casco pero siendo una pieza independiente.
El reto radica en encontrar la forma y materiales definitivos de este protector facial, que tiene que ser efectivo pero sin volverse aparatoso ni molestar la visión de la canalla. Especialistas de los departamentos de cirugía maxilofacial del Hospital Sant Joan de Déu han ofrecido a la Coordinadora asesoramiento en este sentido, junto con el asesoramiento tecnológico a cargo de los equipos de Innovación, Unidad de 3D y de Fotografía Clínica del mismo hospital.