DIAGNOSIS
Torredembarra recoge 173 propuestas para transformar el Casco Antiguo
La encuesta vecinal del Plan de Barrios evidencia déficits urbanos, ambientales y sociales en el barrio

La ciudadanía identifica el deterioro físico y la falta de actividad en el Casco Antiguo.
La encuesta ciudadana del Plan de Barrios del Casco Antiguo de Torredembarra ha recogido 173 aportaciones y refuerza la diagnosis de un barrio que reclama una intervención integral. El Ayuntamiento continúa así la redacción del Programa Memoria de Intervención Integral (PMII), dentro de la candidatura a la convocatoria de este año de la Generalitat, a través de un proceso participativo con sesiones de trabajo, acciones y herramientas de consulta. Este retorno parcial muestra que la mayoría de participantes son vecinos que viven allí o personas que pasan a menudo, con una presencia destacada de población de entre 35 y 54 años y con una vinculación de larga duración con el Casco Antiguo, un hecho que da solidez a la diagnosis.
Los resultados apuntan al deterioro del barrio y a la falta de accesibilidad. Un 71,1% señala los edificios y viviendas en mal estado y un 63% las calles o plazas deterioradas. También hay consenso sobre la imagen envejecida del espacio público, los pavimentos estropeados y la presencia de barreras arquitectónicas. En paralelo, la encuesta detecta carencias ambientales importantes: la falta de sombra, de arbolado y de espacios verdes, con más del 67% en cada caso, reduce el confort climático y limita el uso de calles y plazas, sobre todo en verano.
A nivel socioeconómico, preocupa el retroceso del comercio de proximidad, el aumento de locales vacíos y la pérdida de más vida comunitaria, con menos espacios de encuentro y menos actividad continuada. De hecho, comercio y vida económica local acumulan un 63% de respuestas a la pregunta sobre qué falta más en el barrio, mientras que la cultura y las actividades artísticas llegan al 54,3%.
Propuestas
Entre las medidas planteadas por los vecinos hay ayudas para rehabilitar fachadas y edificios, actuar sobre inmuebles abandonados para convertirlos en vivienda social o espacios públicos, y soterrar el cableado de las fachadas para mejorar la imagen urbana y la seguridad.
También se reclama mejorar aceras, instalar rampas o ascensores en puntos críticos, reforzar la iluminación e intensificar la limpieza y el mantenimiento ante la suciedad, los excrementos de perros y las plagas. En el ámbito ambiental, se propone plantar más árboles, crear toldos o pérgolas para generar sombra y actuar sobre el alcantarillado para evitar malos olores e inundaciones.
Además, las aportaciones apuntan a potenciar el comercio de proximidad y de calidad, dar usos al antiguo Escorxador como equipamiento cultural o social, crear parques infantiles, controlar la velocidad de patinetes y bicicletas y reforzar el civismo ante problemas como el ruido nocturno, la ocupación ilegal o el consumo y venta de drogas en la calle.