Investigación
El IRTA tendrá una granja de insectos para el consumo humano en Constantí
El instituto de investigación trabaja en pienso para cerdos hecho de harina de estos pequeños animales

La mesa institucional del IRTA en Tarragona se reunió ayer en Mas Bové.
El Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA) prevé abrir en Constantí, en Mas Bové, una granja de insectos para el consumo humano el próximo año. Actualmente, la empresa pública ya dispone de una granja donde se están estudiando harinas de insectos que se puedan utilizar para pienso para cerdos.
«Tenemos una planta donde producimos el insecto y después lo transformamos en harina. Esta harina la damos a los diferentes animales que tenemos aquí, en este caso hemos empezado con los cochinillos, para ver cómo podemos sustituir proteínas de origen vegetal que vienen de fuera y que no las producimos aquí en nuestra casa por proteínas de insectos», explicó ayer Josep Usall, director general del IRTA.
Más allá, el responsable de la institución avanzó que en Constantí se construirá una planta de biogás. «Sabemos que en Cataluña producimos muchas deyecciones ganaderas y estamos convencidos de que las podemos utilizar para producir energía. Por lo tanto, aprovechamos estas deyecciones para producir energía. Esta energía, además, también sirve para alimentar las mismas granjas que tenemos aquí», indicó Usall.
El IRTA se centra en la investigación e innovación para afrontar los retos de futuro del sector y ayudarlo en su transformación. En este sentido, el uso del agua, en pleno cambio climático, es un elemento muy importante. «También lo que queremos hacer es reaprovechar el agua. Por lo tanto, pondremos en marcha también sistemas experimentales más modernos de filtración de agua para poder volver a utilizar esta agua en las mismas granjas», dijo Usall.
«Y después estas deyecciones que quedan las transformaremos en un fertilizante rico para fertilizar nuestros campos. Porque sabemos que con la cantidad de nitrógeno que producimos en Cataluña podría fertilizar todos nuestros campos y, por lo tanto, tampoco tendríamos que importar nitrógeno orgánico de fuera», sentenció el director general.
El último gran proyecto entre manos del IRTA en el territorio gira entorno la fruta seca, que incluye la investigación para adaptar el cultivo de la avellana al cambio climático. Desde nuevas plantaciones, a nuevos sistemas de acequia, nuevas variedades, y también el efecto de nuevas plagas y enfermedades.
Integración VITEC
Aparte, la empresa pública, que este año cumple 40 años, está en proceso de incorporar el Centro Tecnológico del Vino de Falset (VITEC). «A finales de año, principios del 2026, Vitec estará integrado. Dará más capacidad al Irta para trabajar en temas de viticultura», explicó Usall.
El director general visitó Mas Bové en el marco la mesa institucional del IRTA en Tarragona, con representantes de la administración y del sector en el territorio. «Pedimos a los actores que nos expliquen qué necesidades tienen para nosotros poder orientar la investigación hacia allí», concluyó Josep Usall.