Cultura
Una cincuentena de carruajes mantienen viva la tradición de la Encamisada de Falset
Familias de la capital del Priorat se engalanan y transmiten la fiesta de interés nacional a los más pequeños

Uno de los carros de la Encamisada, en el último tramo del recorrido en la plaza de la Quartera
Medio centenar de carruajes y caballerías adornadas han recorrido las calles de Falset a la Encamisada, una festividad con que los vecinos rememoran sus orígenes y refuerzan el sentimiento de pertenencia.
La fiesta está en honor en Sant Antoni pero también recuerda la victoria del pueblo contra las tropas enemigas. «Falset tuvo un asedio y los falsetans se vistieron con camisa blanca para diferenciarse de las tropas borbónicas. Entonces, ganaron y dieron las gracias al santo engalanados con camisa», apunta Anton Vidal, presidente del centro de estudios falsetans.
Entre los participantes es fácil encontrar criaturas de menos de un año encima de carros, una tradición que pasa de padres a hijos y que cumple quince años como fiesta de interés nacional. La capital del Priorat se ha mudado para celebrar una nueva edición de la Encamisada, que ha sacado en la calle una cincuentena de carruajes adornados con motivos florales y vecinos con la vestimenta catalana tradicional.
Familias enteras se implican en una festividad que suma siglos de historia y que fue declarada de interés nacional en el 2011. Según la organización, la festividad comporta la participación directa e indirecta de un millar de personas. Desde hace años, el número de carros, carruajes y caballerías se ha mantenido en medio centenar que pasean por las calles de Falset. Uno de los puntos más multitudinarios es el último tramo, en la plaza de la Quartera, donde los portadores de los carros pueden demostrar sus habilidades en la última subida y curva, donde reciben la ovación del público.
Uno de los hechos que diferencia esta celebración del resto de Tres Vuelcos que se celebran por todo el país es la vestimenta de los participantes. Mientras que los hombres se han vestido con camisa blanca, corbata o lazo, chaleco y barretina, las mujeres han optado por gandalla y faldas para cumplir con la tradición. La elección de este código de vestuario bebe de la leyenda que explica que en medio de la Guerra del Francés, Falset sufrió un asedio del cual sus vecinos salieron vencedores por la oportunidad de vestir de blancos y dificultar que los enemigos los vieran entre la niebla.
Un hecho histórico que según Anton Vidal, presidente del Centro de Estudios Falsetans, habría pasado a principios del mes de septiembre, pero que el paso del tiempo comportó que la fiesta se trasladara al inicio del año para convirtiéndolo en «la fiesta de Sant Antoni en Falset», donde familias enteras se entregan a celebrarla y reforzar el sentimiento de comunidad.
Así, no es extraño ver encima de los carros criaturas muy pequeñas compartiendo espacio con personas mayores y jóvenes. Es el caso de la familia de Oriol Carreño, quien ha decidido compartir la Encamisada con su hija de un año. «Creemos que transmitir a nuestros hijos esta fiesta tradicional le da continuidad, siendo una de las pocas de Cataluña donde todo el mundo va vestido de catalán», ha explicado a la ACN.
La falsetana Norma Domènech también ha vivido la fiesta desde que era un bebé, y este año ha podido prestar su vestido tradicional a Aura, la hija de una amiga suya que se ha estrenado en la Encamisada con tan sólo nuevos meses de edad. «Me hace mucha ilusión que pueda llevar mi ropa y que sea por bastantes años», ha deseado.
Otra particularidad de la fiesta en la capital de la comarca prioratina es la jota falsetana que se ha bailado dentro de la iglesia del pueblo, previo a la bendición de cocas en honor a san Antoni. La lluvia de este sábado obligó a cancelar parte del programa de actividades, mientras que este domingo familias enteras han hecho frente al frío para encamisarse y mantener viva la tradición.