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Ni Miravet, ni Tamarit: Este pueblo de Tarragona parece sacado una postal
Viñas, murallas medievales y leyendas dan forma a uno de los lugares más evocadores del sur de Cataluña

Imagen de archivo de la muralla de Montblanc.
Rodeado de colinas cubiertas de viñas, murallas de piedra y edificios bañados por la luz cálida del atardecer, Montblanc se ha consolidado como uno de los pueblos más bonitos de la demarcación. Su imagen evoca los paisajes ondulados de la Toscana italiana, con campos teñidos de tonos dorados y un núcleo histórico que parece parado en el tiempo. Sin salir de Cataluña, en el corazón de la Conca de Barberà, se puede disfrutar de esta estampa mediterránea donde patrimonio, vino y tradición conviven en harmonía.
Montblanc cautiva tanto los amantes de la fotografía y la arquitectura medieval como aquellos que buscan una escapada tranquila con identidad propia. El municipio está rodeado de viñas de la Denominación de Origen Conca de Barberà, conocida especialmente por la variedad taladrado. Las casas de piedra, la luz suave y el entorno natural refuerzan esta semejanza con la Toscana, con la ventaja añadida de encontrarse a poca distancia de Barcelona.
El pueblo también está estrechamente vinculado a la leyenda de Sant Jordi. Según la tradición, estuvo aquí donde el caballero venció el dragón para salvar la princesa, un relato que cada abril cobra vida durante la Semana Medieval de Sant Jordi, cuando las calles se llenan de recreaciones históricas, mercados y desfiles.
Su recinto amurallado, uno de los mejor conservados de Cataluña, es uno de los grandes atractivos. Con más de 1.500 metros de muralla y una treintena de torres, permite imaginar la importancia estratégica que tuvo la villa. A este conjunto se suman joyas como la iglesia de Santa Maria la Major o el Puente Viejo, que convierten el municipio en un auténtico museo al aire libre.
Además de pasear por el centro histórico, los visitantes pueden recorrer rutas entre viñas con catas en bodegas de la zona, descubrir ermitas e iglesias o visitar el Museo del Vino, situado en la antigua cooperativa modernista de lo l'Espluga de Francolí. A pocos kilómetros, los monasterios cistercienses de Monasterio de Poblet y Monasterio de Santes Creus completan una ruta cultural de gran valor patrimonial.
Bien comunicado por carretera —con acceso fácil desde Barcelona, Lleida, Tarragona o Reus— y también en tren mediante la línea R13, Montblanc es una destinación ideal tanto para una excursión de un día como para una escapada de fin de semana. Un lugar que combina paisaje, historia y enoturismo, y que, como la Toscana, invita a disfrutarlo sin prisas.