SOCIEDAD
Arranca el juicio contra los acusados de matar y encubrir el asesinato de un hombre en Valls en marzo de 2023
Fiscalia pide 33 años de prisión para los principales acusados mientras que las defensas solicitan la absolución

Dos de los cinco acusados de matar a un hombre en Valls en el inicio del juicio en la Audiencia de Tarragona
El juicio contra cinco personas acusadas de matar y encubrir el asesinato de un hombre en Valls en marzo de 2023 ha arrancado este jueves en la Audiencia de Tarragona. Fiscalia pide 33 años de prisión para los dos investigados por asesinato, detención ilegal y contra la integridad moral.
Con respecto al resto, dos se enfrentan a tres años de prisión y la otra a seis meses por encubrimiento. La acusación particular eleva la petición a 34 años mientras que las defensas solicitan la absolución. El letrado de uno de los procesados, que había acusado al otro hombre en la instrucción, ha dicho que no sabe a quién matar la víctima, cambiando de estrategia. En el relato de las acusaciones se destaca la crueldad en la muerte, el hombre fue torturado, degollado y enterrado en la planta baja.
Según el escrito de Fiscalia, el móvil del crimen es una deuda de 35 euros por drogas. Los principales acusados se encuentran en prisión preventiva. En la vista de este jueves, se ha hecho la lectura de los escritos acusatorios y de defensa y se han resuelto las cuestiones previas. El juicio, que se celebra con jurado popular, está previsto que se alargue hasta el 29 de enero.
«Si no pagaban el precio, extorsionaban violentamente los deudores con el resto de procesados», añade el fiscal en el texto acusatorio. También explica que la víctima a pesar de que los debía 35 euros, fue al inmueble para comprar estupefacientes. Según el fiscal, los principales acusados ligaron a la víctima a una silla con cinta americana para impedir que huyera y empezaron a golpearlo. «Movidos para aumentarle el sufrimiento, le aplicaron descargas eléctricas usando un palo de madera con un cable pelado conectado a la energía eléctrica», sostiene la acusación pública.
Finalmente, degollaron a la víctima con un «objeto inciso y cortando» que le provocó la muerte por choque hemorrágico. Después de matarlo, el ministerio fiscal detalla que lo enterraron a la planta baja, «bajo la arena y colocando una manta azul» sobre la zona removida para ocultar el cuerpo. Según el ministerio público, los dos hombres limpiaron la vivienda para «eliminar» las evidencias del crimen, con productos de limpieza como lejía y salfumant, entre otras.
El día 20 de marzo, una de las acusadas manifestó al amigo de la víctima que le habían explicado que habían matado a la víctima. A la vez, la investigada dijo a otra mujer que también lo habían torturado. El día siguiente, cuando ya se habían enterado que la mujer iba explicando los hechos, los dos principales acusados fueron a buscarla y le pidieron que los acompañara al inmueble de la calle de la Iglesia, conjuntamente con el resto de personas acusadas. Después de obligarla a comprar más productos de limpieza, uno de los investigados le pidió que limpiara toda la casa y que necesitaba un pico y una pala.
Con la excusa de conseguir estos enseres, la procesada se dirigió a la comisaría de la Policía Local de Valls para denunciar los hechos y para protegerse del resto de investigados. Alrededor de las cuatro de la tarde del mismo día 21 de marzo, los Mossos d'Esquadra localizaron el cadáver al sótano del edificio. En el interior del inmueble, encontraron los dos principales acusados, uno de ellos huyó.
Peticiones de prisión de hasta 34 años
Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de los delitos de asesinato, detención ilegal, contra la integridad moral y de encubrimiento. Por lo cual, pide para dos de los acusados un total de 33 años de prisión. Concretamente, 25 años por asesinato, 6 años por detención ilegal y 2 por el delito contra la integridad moral. En cuanto al de encubrimiento, solicita tres años de prisión para dos de los investigados y seis meses por la última investigada, puesto que en su caso, concurrir la atenuante de confesión. En cuanto a la responsabilidad civil, el fiscal reclama de manera conjunta y solidaria una indemnización de 125.000 euros para los familiares del muerto.
En la primera sesión del juicio, el fiscal ha subrayado que este procedimiento se diferencia otros por el hecho que una de las personas acusadas ha confesado el lugar y quien había en el momento del crimen. Además, ha señalado el cambio de estrategia de uno de los acusados, el cual durante la investigación acusó el otro investigado. Por su parte, la acusación particular, que representa al hermano de la víctima, se ha sumado a los argumentos y a las peticiones del ministerio público, pero ha pedido 26 años de prisión por asesinato, elevando la pena global a 34 años.
Defensas piden la absolución
Por el contrario, las defensas han pedido la absolución de las cinco personas acusadas, tres hombres y dos mujeres, con el argumento que no hay pruebas que acrediten la comisión de los delitos. «Quién es tan tonto de cometer un hecho delictivo en su domicilio y dejar los vestigios?», se ha preguntado el letrado de uno de los principales acusados durante su alegato inicial, quien también ha cuestionado que el móvil del asesinato sea la deuda de 35 euros. Según este abogado, no hay prueba indirecta que relacione su cliente con los hechos y asegura que las acusaciones solo se basan en la declaración de una de las investigadas.
El abogado del otro acusado por asesinato ha explicado que la letrada que lo precedió se dedicó a acusar al otro hombre, pero sin defender su defendido. De este modo, ha cambiado la versión dada durante la instrucción y ha negado que su cliente haya culpabilizado al otro investigado. «No sabe quién va el matar, él no lo hizo, lo queremos probar», ha asegurado. A la vegada, ha destacado que su defendido se presentó de forma voluntaria a la comisaría de los Mossos y se sometió a la prueba de ADN «porque no tenía nada a ocultar».
Finalmente, la defensa de la mujer que confesó los hechos, ha detallado que la mujer vivía en la calle y que con los principales acusados acordó vivir al inmueble de la calle de la Iglesia a cambio de hacer las tareas de la limpieza, puesto que, dice, las personas que compraban drogas se los permitía quedar en el edificio. «Cuando pasan los hechos, ella no estaba, dentro del consumo de drogas, tuvo la entereza de saber el que estar bien y mal, y bajo el miedo y represalias de los que lo habían hecho, decidió ir a denunciar», ha manifestado el letrado. Además, también ha lamentado que pasara de ser un testigo protegido a acusada. «La circunstancia atenuante tendría que ser absolutoria», ha sentenciado.
El juicio, con jurado popular, continuará el próximo lunes con las declaraciones testificales y se prevé que los acusados declaren el último día. En la vista de este jueves, se ha hecho la lectura de los escritos acusatorios y de defensa y se han resuelto las cuestiones previas. Los principales acusados se encuentran en prisión preventiva.