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CONSERVACIÓN

El Plan Especial para proteger la Mina de l'Arquebisbe se renovará después de 30 años

EMATSA lamenta que varios municipios no lo respetaron y aumentará la regulación

Estado actual del tramo de la infraestructura que pasa por Tarragona, próxima a Campo de Marte.

Estado actual del tramo de la infraestructura que pasa por Tarragona, próxima a Campo de Marte.GERARD MARTÍ

Adam Diaz Garriga
Campo de Tarragona

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La histórica estructura de la Mina de l'Arquebisbe renovará este año su Plan Especial Urbanístico de Protección (PEUP), vigente desde el año 1996. La propuesta, impulsada por la Empresa Municipal de Aguas de Tarragona S. A. (Ematsa), prevé incrementar la regulación sobre el recorrido de la infraestructura hidráulica que todavía está en funcionamiento. 

La redacción del PEUP fue adjudicada a la empresa Soffitto el año 2022 y la propuesta se aprobó inicialmente a finales del pasado mes de enero de 2026. La previsión, según han confirmado fuentes de Ematsa, es superar la exposición pública en pocos meses y, una vez cada consistorio afectado apruebe el PEUP, «aplicarlo en menos de un año».

El nuevo planteamiento incluirá el establecimiento de regulaciones adaptadas en los términos municipales que atraviesan las estructuras de suministro, que en total son siete, iniciando el recorrido en Puigpelat, pasando por Nulles, Vallmoll, la Secuita, el Catllar, els Pallaresos, y finalizando en la ciudad de Tarragona. 

De acuerdo con el responsable de producción de Ematsa, Toni Torrico, durante las últimas décadas «algunos de los municipios no respetaron el anterior Plan Especial» y a raíz de las necesidades actuales de la infraestructura, «se han impuesto normas» principalmente basadas en la construcción próxima a la estructura.

El Plan actualizado, además, identificará varios elementos patrimoniales que se tendrán que reformar o rehabilitar conforme «técnicas antiguas de construcción» para incrementar la protección de las estructuras: «Todavía podemos encontrar edificaciones reformadas con cemento, nosotros queremos ser fieles a la construcción inicial», explicaba Torrico. De esta manera, en caso de realizar trabajos sobre estructuras del recorrido de la Mina, se tendrá que estudiar la viabilidad para aplicar un proceso de rehabilitación adaptado a los materiales y a la situación de la infraestructura creada el año 1798.

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Según el responsable de producción, los principales motivos para renovar el PEUP aprobado a la década de los años 90 hacen referencia a la necesidad de renovar la exploración del trazado, desactualizado desde hace tres décadas. Los nuevos estudios topográficos demuestran que parte del recorrido analizado años atrás era «levemente erróneo» a causa de algunas desviaciones «de pocos metros». También se descubrieron que parte de los muros de contención no eran propiedad de la Mina, sino de fincas personales que «protegían el tramo».

Entre las novedades, destaca la protección del arbolado, adaptando los criterios medioambientales necesarios de acuerdo con las necesidades de los municipios que acogen la Mina. «Si sólo fuera para Tarragona, el proyecto inicial sería suficiente, pero hay que adaptarlo para crear una figura que dicte normas», resaltaba Torrico. Les nuevas normativas también se actualizarán en materia de instalación de placas solares, todo y que desde de Ematsa no la sitúan como una normativa prioritaria «porque no alteran tanto el terreno».

La propuesta tendrá que superar en los próximos meses un periodo de alegaciones en caso de que las localidades por donde atraviesa la infraestructura quieran presentar modificaciones del PEUP. El proyecto incorporará también un catálogo de elementos patrimoniales y de zonas concretas de protección con parámetros de obligado cumplimiento. Durante las últimas décadas, algunos de los municipios que lo acogían «implementaron algunas edificaciones no permitidas», principalmente por el «desconocimiento», según Torrico.

Entre los elementos que caracterizan la Mina del Arzobispo, el PEUP contempla descubrimientos «interesantes», de acuerdo con el responsable de producción, como las Torres del Espigall, las cuales se expondrán por su función no de entrada a la Mina, sino como «entrada de aire» para ayudar en los exploradores que entraban en el tramo para guiarse a través de las corrientes. De esta manera, se espera que en el 2027, la Mina cuente con más protección.

Más protección para una infraestructura histórica

La infraestructura hídrica de la Mina del Arzobispo hace casi tres siglos que abastece el suministro de la ciudad de Tarragona y de seis términos municipales más. El equipamiento se construyó el año 1798 y está formada por dos partes diferenciadas donde se sitúan las zonas de captación situadas en pozos u otras minas secundarias. La primera zona se ubica en Puigpelat, municipio desde donde se inicia el recorrido con varias galerías y minas; la otra parte está definida por la galería de conducción o acueducto que llega hasta Tarragona y confluye con minas de origen romano fechadas del siglo I d.C.

Actualmente, tiene la función de suministrar agua en Tarragona en caso de cortes de suministro del Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT) y sigue funcionando con un sistema similar al de los acueductos romanos, porpresión y desniveles desde las minas originarias.
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