Entrevista
Gemma Ruiz: «Cuando los hijos crecen muchas mujeres hacen cambios radicales; está pasando más que nunca»
La escritora y periodista ha publicado 'Una dona de la teva edat' (Proa), centrada en las mujeres en la edad adulta

Gemma Ruiz Palà en Tarragona
El título, Una dona de la teva edat interpela directamente a la lectora. ¿Qué significa para ti esta expresión?
«El título quería ser un anzuelo. Todas sabemos que cuando alguien utiliza este sintagma nominal, detrás hay unas consideraciones que no suelen ser de elogio. Es una expresión que aparece cuando se te reprocha que, por la edad que tienes, no deberías estar haciendo lo que haces. Quería jugar con ese peso implícito y darle la vuelta».
¿De dónde nace la necesidad de escribir esta historia? ¿Es un detonante personal o colectivo?
«Totalmente colectivo. Hace un par de años empecé a notar una inquietud compartida: la entrada en la perimenopausia. Una etapa de la que no se habla, que genera soledad, desinformación e incluso vergüenza. Me di cuenta de que muchas mujeres vivíamos esto con la sensación de haber sido estafadas por el silencio social. Paralelamente, veía actrices y personajes públicos que empezaban a verbalizar lo mismo. Y pensé: ¿dónde están, en la ficción, las mujeres de mediana edad? ¿Quién explica cómo envejecemos las mujeres? La ficción está descuidando una parte esencial del presente, así que decidí escribir el libro que me gustaría leer dentro de diez años. O hacerme yo misma la película que querría ver».
La novela comienza con una imagen muy potente: una mujer de mediana edad que está practicando sexo con un hombre más joven y de repente tiene un sofoco. Anticipa todo lo que vendrá.
«Exacto. Anticipa dos grandes temas: que con la menopausia no se acaba nada y que todo está por hacer si tú te das permiso, y que las relaciones intergeneracionales femeninas con hombres más jóvenes siguen siendo un tabú».
Hablas de esta etapa como de un momento de catarsis.
«Sí. Cuando los hijos se hacen mayores, cuando la logística familiar cambia, muchas mujeres viven una sacudida vital. Hacen cambios radicales. Está pasando más que nunca en la historia. Lo que sí hago, sin embargo, es imaginar escenarios que contribuyan a ampliar las posibilidades de refutar esos mandatos que nos han dicho que son sagrados».
La novela también cuestiona el mandato de la maternidad sacrificada.
«Sí. Nos han enseñado que una madre debe darlo todo por los hijos hasta el final de sus días. Quizá ya es hora de replantear ese cliché. Estamos revisando muchos fundamentos sociales, y este es uno de ellos».
También pones el foco en el deseo femenino.
«El cuerpo de las mujeres sigue siendo tratado con un sesgo de género, también en la medicina. Nos han metido en el mismo saco que a los hombres en lo que respecta al declive sexual, cuando la sexualidad femenina no caduca de la misma manera. El clítoris no desaparece con la edad. Pero ese relato no nos ha llegado. Y eso no es casual».
Aun así, la protagonista todavía necesita una mirada masculina que le devuelva una imagen deseable de sí misma. ¿Querías hablar de esa validación?
«Sí. Vivimos mirándonos a menudo con ojos masculinos. La presión estética sobre las mujeres es brutal y constante. No somos inmunes a esa metralla simbólica, y es comprensible que sigamos buscando validación externa, porque es el sistema en el que hemos crecido».
La edad sigue siendo un factor limitador para las mujeres.
«Lo es: en el mercado laboral, en la invisibilización social, en la presión estética. Pero también es una trampa quedarnos solo con esa lectura negativa. La edad te da experiencia, libertad, menos miedo al qué dirán. Muchas mujeres mayores están más desinhibidas que nunca. Si viéramos más ficciones que reflejaran esta realidad, entenderíamos que esta etapa puede ser de un empoderamiento profundo».
Estuviste en la Feria del Libro de Guadalajara, donde Barcelona era la invitada de honor. ¿Cómo fue la experiencia?
«Muy bien. Antes de la feria estuve en Ciudad de México, donde hicimos muchas entrevistas. Cuando llegué a Guadalajara ya había interés, gente que venía a buscar firmas. Sin el trabajo previo eso no habría pasado y, por tanto, estoy muy contenta de haber aprovechado tanto una expedición que se hace con dinero público».