Política
La fiebre por los auditorios se reactiva en el Camp de Tarragona después de años de proyectos parados
Cambrils, Torredembarra y Constantí quieren desencallar los equipamientos y la Diputació impulsa uno de nuevo en Reus

Imagen de la parte posterior del exterior del auditorio de Cambrils.
La crisis económica e inmobiliaria del 2008 impactó en las arcas municipales de los ayuntamientos y provocó que proyectos que estaban en marcha, se detuvieran. En aquellos tiempos diferentes municipios del Camp de Tarragona como Cambrils, Torredembarra o Constantí habían empezado la construcción de auditorios, unos equipamientos culturales en parte impulsados por administraciones superiores como la Generalitat y que quedaron a medio hacer. Y más de una década después continúan igual. Esqueletos de hormigón, vegetación, vallas perimetrales y grafittis representan unos proyectos que ahora los respectivos ayuntamientos están reactivando con la voluntad de acabarlos de una vez. Además, la Diputació de Tarragona ha anunciado que hará otro en Reus.
Los alcaldes de las tres localidades que están reactivando la construcción de los auditorios reconocen que los proyectos que se plantearon hace cerca de 20 años estaban sobredimensionados y respondían en una época de vacas gordas que ya no existe. Por eso, los tres auditorios se están repensando y la voluntad es ajustarlos a las necesidades de la población más que plantear traer grandes espectáculos que quizás ni siquiera podrían pagar.
De los tres, el proyecto que ha traído más cola, por sus dimensiones, ha sido el del Teatro Auditorio y Palacio de Congresos de Cambrils. Impulsado por el entonces alcalde Robert Benaiges, la primera fase se inició en 2008, se detuvo dos años después y desde entonces no hay ademán ni un ladrillo. Uno de los elementos que generó más controversia fue cuando en 2010 se pararon las obras pero se nombró un director. El escogido, Fernando Cuadrado, el año siguiente llegó a presentar un proyecto de gestión para el equipamiento, cuando no se sabía ni cómo se acabaría la primera fase ni qué empresa haría la segunda.
El otro elemento polémico es el precio. Cuando se presentó en 2005 tenía que costar 6 millones de euros, pero poco tiempo después ya se habló de 12 millones. Hasta hoy se han invertido 3. El alcalde de la ciudad, Oliver Klein, reconoce que para ejecutar el proyecto tal como se previó semillas harían falta más de 9 millones, por el encarecimiento de los productos y de la mano de obra. Sin embargo, cree que podrán abrirlo al público con una inversión de unos 5 millones. «No queremos rebajar la calidad, pero buscaremos unos productos más prácticos y una utilización más cotidiana», adelanta Klein.
En diciembre del año pasado el ayuntamiento inició los trámites para replantear las obras con la intención de dividirlas en tres fases. La primera ya permitiría programar de manera estable teatro, danza, música y otras artes escénicas. El objetivo es habilitar la sala principal lo más pronto posible con una capacidad inicial de 342 espectadores y posteriormente continuar con otras salas, el área de restauración o el conservatorio.
Para pagar la obra Klein apuesta por buscar operadores privados: «desde el Ayuntamiento financiarlo todo nos sería muy difícil», reconoce. De hecho, afirma que ya han tenido reuniones con «muchas cadenas y grupos empresariales muy potentes». La fórmula pasaría para que una empresa ayudara a pagar las obras a cambio de tener la gestión del equipamiento, que incluye el palacio de congresos, pero también manteniendo «los intereses municipales» con respecto a la programación. El alcalde destaca que el equipamiento se encuentra muy bien ubicado, cerca del mar, del puerto y del centro: «es un lugar emblemático, quien lo ve sabe valorarlo y sabrá apostar», confía. Su objetivo es «acabar el mandato» con un acuerdo «para poder explicarlo a la población».
Una sala en Torredembarra
De lo que tenía que ser un auditorio con una sala principal de 2.700 metros cuadrados y unas 500 butacas, diecinueve años después sólo está disponible el vestíbulo. Dos tercios del equipamiento siguen cerrados. El auditorio de Torredembarra se empezó en 2006. En 2010 se pararon las obras «para hacer unas comprobaciones que nunca se hicieron», destaca el alcalde Vale Pino. Y en 2017, para evitar devolver una subvención, se habilitó el vestíbulo, que funciona como una sala polivalente con un pequeño escenario y unas pocas decenas de sillas que se van moviendo en función de las necesidades.

Exterior del auditorio de Torredembarra.
La sala principal está totalmente a oscuras. Para acceder, hay que utilizar lotes y a medida que se va enfocando se va descubriendo el esqueleto de un equipamiento de dimensiones destacables. Las graderías están dibujadas, los espacios para la ventilación de bajo las butacas están hechos, la caja escénica se levanta cerca de dos metros por encima de la parte inferior de la platea y la zona de camerinos está por acabar. En los pisos superiores la luz natural ilumina unos pasillos donde todavía queda bastante trabajo por hacer. Hace unos meses se tuvo que tapiar una de las entradas secundarias porque accedían personas a refugiarse y consumir alcohol. Sin embargo, visto desde la calle, el edificio parece acabado y en funcionamiento.
El año 2006 el proyecto se adjudicó por 2,3 millones de euros, «pero evidentemente no se acabó». «Tendríamos que repasar qué partes del proyecto se construyeron y qué queda para ejecutar», reconoce Pino. Para abrir el vestíbulo se destinaron 180.000 euros y el alcalde estima que harían falta unos 3 millones de euros más para acabar toda la obra. Para financiarla, el ayuntamiento está en conversaciones con la Generalitat para intentar conseguir alguna subvención y Pino no se fija ninguna fecha concreta para la apertura definitiva.
Actualmente el consistorio está esperando que se termine el proyecto básico y ejecutivo que tiene que determinar qué falta para acabar el equipamiento. «Es un teatro auditorio muy demandado desde las entidades culturales y queremos sacarnos esta espina que tenemos», expresa. Así pues, la intención es que principalmente dé servicio al municipio, si bien también se busca «atraer gente de los alrededores» con una programación atractiva. «Queremos que sea el más polivalente posible para que se pueda disfrutar de muchas maneras», subraya Pino.
En Constantí, para el 2027
Esta vocación más local también la quieren en Constantí para su auditorio. En este caso la iniciativa se puso en marcha a principios del 2011, después del estallido de la burbuja inmobiliaria. «Se hizo la estructura pero en abril se paró todo», recuerda el alcalde, Óscar Sánchez. Cuando él accedió al cargo en el 2015 manifiesta que la prioridad era hacer mejoras en la vía pública y que con las calles y la red de aguas en mejor estado el nuevo reto es acabar lo que ahora se ha renombrado como Centro Cultural Polivalente - Teatro Auditorio. «El nombre no hace la cosa pero sí que el objetivo del edificio se ha modificado. Será un cambio radical para el pueblo, porque al tener un equipamiento cultural como este daremos un salto cualitativo», confía Sánchez.

Imagen del exterior del auditorio de Constantí.
En su opinión, «un auditorio sólo para Constantí no tenía mucho sentido» y por eso buscamos un espacio que pueda servir sobre todo para las entidades del pueblo. Así, también se incrementará el área destinada al vestíbulo para poder hacer exposiciones, actos o incluso comidas. Ahora, ya con las obras adjudicadas por un importe de 4,8 millones de euros, confían en que la maquinaria empiece a trabajar este octubre y que se acaben en un plazo de dos años. El alcalde califica la inversión como «la mayor de Constantí de la historia de la democracia», y tendrá una ayuda de la Diputació de Tarragona de 1 millón de euros. Además, espera que la consejería de Cultura saque una línea de subvenciones para que se puedan acabar estos auditorios a medio construir.
La Diputació quiere el suyo, grande y en Reus
El resurgimiento de los proyectos de auditorios en el Campo de Tarragona no se está limitando a acabar los proyectos que habían quedado a medias. Hace unos meses, la Diputació de Tarragona anunció que el ente también quería hacer uno nuevo, en Reus. La presidenta, Noemí Llauradó, lo justifica por el hecho de que los equipamientos relacionados con las enseñanzas musicales del ente están quedando pequeños por el incremento de alumnos y la alta demanda que tienen. Especialmente en Reus, donde disponen de conservatorio y escuela de música.
Por eso, de entrada, Llauradó apuesta por adquirir edificios del lado del Palau Bofarull para ampliar instalaciones y reconvertir el actual auditorio Higini Anglès en una sala de audiciones. Por lo tanto, según la presidenta haría falta un nuevo equipamiento que hiciera la función de auditorio. «También daría servicio al resto de conservatorios y escuelas de música de la Diputació -en referencia a los de Tarragona y Tortosa- y que podría tener un cariz de auditorio metropolitano», señala. De hecho, sostiene que en el Camp de Tarragona y al conjunto de la demarcación no hay un auditorio que renazca unas condiciones de aforo lo bastante importantes ni de calidad acústica «para llevar a cabo actuaciones de orquestas sinfónicas» y con «espectáculos potentes».
Por lo tanto, cree que tiene que ser un equipamiento de dimensiones importantes que requerirá «una inversión considerable». Con respecto a plazos, Llauradó no se fija fechas. La prioridad es la adecuación del Palau Bofarull para ganar espacio para las aulas y una vez eso esté terminado «a medio plazo poder plantear lo que sería el auditorio».
Críticas de Cambrils
Este proyecto que impulsa la Diputació en Reus no acaba de gustar en Cambrils. «Se quiere un auditorio para todo el territorio y está la obsesión que sea en Reus, que ya tiene una infraestructura cultural potente. No se corresponde con el sentimiento del territorio», lanza Klein. En su opinión, sería más lógico que la Diputació invirtiera en el de Cambrils. «Lo que hemos hecho es ofrecer el equipamiento, tenemos ya media infraestructura y un proyecto puesto en marcha; y puede ser no sólo para nosotros, lo podemos compartir, expresa. Para el alcalde cambrilense, que el ente supramunicipal haga un nuevo auditorio «nos vuelve a llevar en una época pasada en la que había como una competencia de ver quién tenía la infraestructura mejor; y todos teníamos lo mismo en mucho pocos kilómetros de distancia». Sin embargo, afirma resignado: «son decisiones en las que no puedo influir, pero sí que puedo criticar».
Con todo, la Diputació tiene presupuestada una subvención para el Ayuntamiento de Cambrils de 150.000 euros para la redacción del proyecto de adecuación de su auditorio. Llauradó remarca que «cualquier municipio» puede pedir ayudas al ente y que, en la medida de lo posible, las conceden. Asimismo, destaca «el impacto territorial» que tienen los conservatorios y escuelas de música de la Diputació.