Diari Més

Gastronomía

‘Masterchef’ tarraconense con futuro brillante

La estudiante cambrilense Jenny Mieres ha ganado los Premios Lladonosa y seguirá su formación en el Celler de Can Roca

Jenny Mieres en las cocinas del Instituto de Hostelería y Turismo de Cambrils.

Jenny Mieres en las cocinas del Instituto de Hostelería y Turismo de Cambrils.Tjerk van der Meulen

Álvaro Rodríguez

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Las cocinas del Instituto de Hostelería y Turismo de Cambrils no son el mejor lugar para hacer una entrevista, pero tienen un valor sentimental para Jenny Mieres. Entre estos fogones ella ha pasado una gran parte de los últimos cinco años y, ahora, los dejará para empezar su trayectoria profesional como cocinera.

Además de una titulación superior en cocina, Mieres se marchará de este centro habiéndose consolidado como la mejor estudiante de su ámbito en los prestigiosos Premios Lladonosa. En el año 2024 se quedó a las puertas y se había quedado con la espinita. «Me hacía mucha ilusión acabar el ciclo con un reconocimiento de esta categoría», apunta.

La vocación de Mieres nace muy pronto, a los ocho años. «A mis padres no les gustaba nada, porque yo vengo de familia de hostaleros y no querían lo mismo para mí», afirma. La joven cocinera nació en Venezuela y hace sólo siete años que está aquí. «En cuanto acabé la ESO tenía claro que quería estudiar en Cambrils y seguir formándome», asegura.

El hambre para conocer esta profesión no se ha limitado a sus estudios. En este tiempo, Mieres ha hecho prácticas en prestigiosos restaurantes del Estado como Casa Marcial, en Asturias o en Ricard Camanera, en Valencia. Actualmente, trabaja durante los fines de semana en el Cup Vell de Tarragona, todo un referente de la cocina mediterránea. 

Su próxima estancia será unas prácticas en el Celler de Can Roca este verano. Para Mieres, los hermanos Roca son «una alta referencia de la combinación de alta cocina, tradición y familia», elementos que quiere integrar en su manera de hacer.

Sin embargo, la ganadora de los Lladonosa dice que no quiere «pensar demasiado en su futuro», pero sí tiene claro que quiere integrar sus raíces caribeñas y lo que ha aprendido de la tradición catalana, incorporando sus conocimientos de vanguardia. «Toda mi formación es en Cataluña. Cuando voy a casa de mi abuela ella hace un guiso venezolano y yo un sofrito catalán, con ajo cebolla y tomate», relata Mieres, «creo que de eso puede salir una combinación curiosa», añade.

Mieres vivió muchos años en una isla venezolana, y recuerda las comidas de su infancia marcadas por el «pescado fresco y los productos típicos de la zona». Eso sí, reconoce que aquellos años el país «no tenía muy desarrollado el concepto del alta cocina». 

Ahora Miras quiere volver a su tierra natal para completar su formación, sumando sus raíces al conocimiento adquirido en Cataluña. «Quiero ir para aprovechar todo lo que sé ahora y poder explicar, de dónde vengo y dónde estoy a través de mi cocina».

Eso sí, a la hora de establecerse una vez acabe de formarse, la cocinera tiene claro que «Tarragona es mi casa». Mieres todavía no lo tiene decidido claramente, pero afirma que ya ha pensado en montar su propio restaurante en las comarcas tarraconenses donde pueda destacar «estas dos tradiciones».

Acabo mi encuentro con Mieres pidiéndole dos platos, un venezolano y un catalán. El segundo es el que tiene más claro: capipota. «Soy fanática», dice con una sonrisa en la cara. El primero lo piensa un poco más, pero escoge pabellón criollo. «Son muy diferentes, pero los podría comer siempre», sentencia.

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