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Se enfrenta a diez años de prisión para golpear con un hacha a otro hombre en el Rourell

Lo investigado está acusado de un delito de asesinato en grado de tentativa y su defensa pide la absolución

El acusado de un deleite de asesinato en grado de tentativa en una masía del Rourell en 2019.

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Un hombre se enfrenta a diez años de prisión por golpear con un hacha a otro hombre en una masía del Rourell (Alt Camp) en julio de 2019. El juicio ha arrancado este lunes en la Audiencia de Tarragona con las declaraciones de varios testigos, entre ellos, agentes de los Mossos d'Esquadra y vecinos del municipio.

Según han explicado, la víctima fue a la masía, a petición de su propietario, para averiguar si estaba ocupada. El hombre se peleó con el acusado y después volvió al casal del pueblo lleno de sangre y con un corte en la cabeza «grave».

Fiscalia pide diez años de prisión por un delito de asesinato en grado de tentativa y una indemnización de más de 190.000 euros, mientras que la defensa solicita la absolución. El procesado será el último en declarar.

El 12 de julio del año 2019, la víctima fue a ver cómo estaba la masía donde había vivido unos años antes y comprobó que había «alguna cosa» que no le cuadraba. El hombre cenó con unos amigos en el Casal del Rourell y después de hablar con el propietario de la masía, con quien eran amigos, decidió comprobar si la vivienda estaba ocupada. Así, lo ha detallado uno de los testigos, y amigo de la víctima, que ha declarado en la vista de estos lunes. Aunque el testigo ha dicho que intentó evitar que fuera, no salió adelante, y le dejó su moto para acercarse hasta la masía, que está a poco más de 700 metros del bar donde cenaban. La víctima está muerta por otras circunstancias no relacionadas con la agresión.

Según los testimoniosde los Mossos d'Esquadra que participaron en la investigación y en la detención del acusado, recibieron dos llamadas simultáneas al 112, una de ellas del investigado, sobre un incidente grave. Uno de los agentes ha explicado que la masía, donde pasaron los hechos, estaba «dejada y abandonada» y que había una moto en el suelo. «Entramos en el interior de la casa, no había signos de violencia. Todos los hechos pasaron en el exterior de la finca, donde había mucha sangre», ha afirmado uno de los mossos. Este agente también ha declarado que localizaron el hacha en una repisa y que estaba ensangrentada.

Otro mossoha afirmado que el detenido se presentó de forma a voluntaria en la comisaría de Campclar y que les explicó, de forma espontánea, su versión. «Nos dijo que se había defendido y que cogió un objeto con el cual no sabía dónde había golpeado», ha señalado el testigo. Otro agente ha explicado que cuando llegaron al bar municipal del Rourell vieron a un hombre en el suelo con mucha sangre. «Le retenemos la cabezaporque tenía mucha sangre, había perdido, pedimos que se mantenga despierto, sufríamos porsu vida», ha dicho el agente. Al mismo tiempo, ha destacado que la víctima les dijo pocas cosas y que había vuelto hacia el casal para pedir socorro.

Asimismo, otro agente de la policía catalana ha subrayado que el investigado estaba «bastante nervioso» cuando acudió a la comisaría y que los explicó que se había marchado de la masía porque se puso nervioso. «Estaba alterado, como detenido no puedes entrar en un calabozo con sangre, lo convencí para ir al hospital de Santa Tecla, para acreditar que también lo habían agredido,» ha remarcado el testigo en su declaración. También ha afirmado que el procesado se había cambiado de ropa y que la pareja de aquel momento los entregó los pantalones llenos de sangre.

En la vista de este lunes han declarado a otros testigoscomo amigos de la víctima, la propietaria del Casal o la expareja y el padre del acusado. Los primeros han asegurado que cuando vieron al hombre lleno de sangre se pensaban que era una broma. «Pidió ayudar a mi marido, le taponamos la herida, era muy contundente, casi no hablaba y sólo nos decía que me han atacado», ha dicho una de las testigos.

Entrega de los pantalones llenos de sangre

Con respecto a la expareja del procesado, ha declarado que cenaba con sus padres a Vilallonga cuando recibieron la llamada de él y decidieron irlo a buscar. Ha aseverado que estaba asustando porque decía que le habían entrado en casa. «Observé que había una moto en tel suelo y sangre. Estaba asustado, nervioso, mal, llorando. Mi madre le dijo que se tranquilizara y que a los mossoslo arreglarían», ha asegurado la testigo. Ella entró en la masía y cogió ropa limpiapara que se cambiara. Después, dice, se marcharon hacia la comisaría a explicar los hechos y ha certificado que entregó los pantalones ensangrentados a los mossos.

La joven también ha explicado que hacía tiempo que los padres del acusado habían alquilado la masía. Un argumento que ha ratificado el padre del investigado. El hombre ha afirmado que tenía un contrato porcinco años, con fecha de 1 de diciembre de 2016, y que habían acordado con los propietarios que harían obras a cambio de vivir allí. Ha explicado que vivían allí sus hijos, ya que él se había marchado a trabajar al Reino Unido. «Los propietarios sabían que seguíamos viviendo allí», ha añadido el padre del investigado.

Finalmente, el hijo de la propietaria de la masía y amigo de la víctima ha declarado que le pidió a la víctima que comprobara si había alguien viviendo, después de que este le llamara para decirle que la masía se encontraba en «muy malas condiciones». «Le dije que fuera al día siguiente- no de noche- y en ningún caso que si hubiera alguien que lo hiciera fuera», ha manifestado. Ha reconocido que su madre tenía un contrato con el padre del acusado, pero que no estaba al corriente de la situación en el momento de los hechos. El juicio continuará este martes con la práctica de las periciales, las documentales y la declaración del acusado.

10 años de prisión

El ministerio público pide diez años de prisión porel delito de asesinato en grado de tentativa, la prohibición de acercarse a menos de 500 metros de la víctima ni comunicarse durante un periodo de quince años. Además, solicita una indemnización por responsabilidad civil de 23.896, 80 euros porlesiones y 166.185,40 porlas secuelas. En cambio, la letrada defensora pide su absolución.

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