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La asociación Todos En Azul inaugura su nueva sede social bajo una fina lluvia

Un centenar de personas se reunieron en Torreforta para disfrutar de una fiesta con inflables, baloncesto adaptado y burbujas para conmemorar el acto

Momento en el que dos niños cortan la cinta azul, lo que significa que el local queda inaugurado.

La asociación Todos En Azul inaugura su nueva sede social bajo una fina lluviaOlivia Mollet

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Muchas veces había soñado el presidente de Todos En Azul, Juan José Caravaca, con qué llegara el día de ayer. Por fin, después de meses de esfuerzos, volvía donde todo había empezado, en el barrio de Torreforta, para inaugurar la nueva sede social de la asociación sin ánimo de lucro que vela por atender las necesidades de las personas con Trastorno de EspectroAutista (TEA). Para conmemorar el hito, se habían instalado inflables y un circuito de baloncesto adaptado, había venido el doctor Bombolles desde Barcelona para sorprender a los niños con su espectáculo de agua y jabón... Incluso había ido el periodista Helder Moya, encargado de conducir el acto, y personalidades como el alcalde de Tarragona, Pau Ricomà.

Sin embargo, fiel a su maldad, en las puertas de Navidad, el Grinch hizo acto de presencia. Llevó la lluvia hacia Tarragona con la intención de evitar la fiesta, pero su planfracasó. Se rio, se saltó y, sin que nadie lo impidiera, se cortó la cinta azul que dejaba abierto el acceso a la nueva casa de Todos En Azul.

«Nadie nos parará los pies», celebraba un exultante Caravaca al acabar el acto de inauguración. Casi un centenar de valientes se presentaron en la calle Falset para hacer juergay xerinola. «Todo el rato había gente dándonos la enhorabuena porlo que hemos hecho, por todo el que estamos luchando por dar espacios como este a los niños y a los adultos, a las familias,» añadía.

Y es que la sede social de Torreforta es un sueño hecho realidad para la asociación. Gracias a un acuerdo con la cooperativa Combinados, a partir de enero el local entrará en funcionamiento como espacio de ocio para niños con autismo y como centro de acompañamiento a las familias. «Dejar a un niño a un centro privado cuesta entre 50 y 70 euros por hora. Nosotros, no sé ni como, hemos conseguido que no paguen casi nada, unos 6 euros por hora», detalla Caravaca, quienseñala que, con todo, este tipo de servicios tendrían que ser «gratuitos». Más adelante, también se ofrecerán sesiones de formación sobre la atención a personas con TEA, tanto a las familias como a los ciudadanos y al personal sanitario. En las puertas del verano ya se intentaría empezar a trabajar en terapias como la peluquería adaptada o la musicoterapia.

Un casal permanente

La «lucha diaria» define la rutina de Todos En Azul. Trabajan para que nuevas ideas vean la luz y para acompañar a las personas con TEA, pero la falta de financiación imposibilita hacer todos los sueños realidad. En estos momentos, la entidad se encuentra inmersa en el proyecto para establecer un casal permanente de autismo, ya que año tras año los ciudadanos que no pueden inscribirse en el campus de verano se cuentan pordecenas.

A pesar de todo, el agradecimiento que muestran las familias hace que Caravaca no cese de tener ganas de seguir ayudando. «Los padres y las madres estaban impacientes para ver el nuevo espacio y conocer los servicios que allí se prestarán. Esperábamos el doble de gente, pero hemos acabado con la sensación de que el acto ha sido todo un éxito. Nos hemos sentido a gusto y las familias nos han demostrado que están enormemente agradecidas por haber creado este lugarque podrán utilizar tanto los niños como los adultos. Este es sólo el primer paso», concluye Caravaca.

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