Diari Més

Los criadores del Gallo del Penedès calculan que venderán casi 4.000 ejemplares a la Navidad

Es la primera Navidad que tienen la certificación IGP

Un ejemplar de gallo del Penedès.

Los criadores del Gallo del Penedès calculan que venderán casi 4.000 ejemplares a la NavidadACN

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Los criadores del Gallo del Penedès preparan estas semanas la que será la primera campaña de Navidad desde que obtuvieron la Indicación Geográfica Protegida (IGP) en julio. Después de más de diez años de reclamo, la presidenta del Consejo Regulador del Gallo del Penedès, Maria Antònia Udina, asegura que se sienten «llenos de satisfacción» porque «se reconoce que se está haciendo un producto de calidad». Los criadores dudan que la IGP suponga un gran incremento de ventas durante esta Navidad, pero sí que prevén mejorar ligeramente las cifras del año pasado, de manera que se puedan aproximar a los 4.000 gallos distribuidos. Según ha explicado Udina, el objetivo es que el consumo crezca paulatinamente y que surjan nuevos criadores para ampliar la producción que ahora gestionan desde tanto solos cinco granjas. Augura que eso los permitiría abrir camino hacia las exportaciones.

Maria Antònia Udina ha asegurado que la obtención del IGP les«ilusiona» de cara a esta campaña de Navidad, cuando se distribuyan los primeros Gallos Negros del Penedès etiquetados con el distintivo europeo oficial de calidad. A mediados de noviembre acabó el proceso de certificación de las granjas y los mataderos, y al principio de diciembre se empezarán a distribuir las primeras etiquetas. Un pámpano verde con la silueta del gallo dibujada al fondo será el distintivo que identificará el producto en los mercados, carnicerías y granjas.

El año pasado, los criadores de Gallo del Penedès vendieron alrededor de 3.000 ejemplares durante la campaña de Navidad, y este año calculan que podrían aproximarse a los 4.000. La cifra representa una tercera parte de las ventas de raza penedesenca que se hacen al cabo de todo un año, hecho que demuestra que sigue tratándose de un producto «estacional», apunta Udina, que recuerda que la Fiesta Mayor de Vilafranca del Penedès es el otro pico de ventas del año.

En el caso de Navidad, hay un grueso|grosor de los ejemplares que se distribuyen durante la Feria del Gallo que Vilafranca del Penedès celebra el 17 y 18 de diciembre, aunque los criadores niegan que sea un certamen «excepcional» con respecto a las ventas. Matizan que la excepcionalidad reside en la magnitud de la feria y en qué actúa como «gran escaparate» para seducir clientes que posteriormente se acercan a las granjas a buscar sus gallos.

Alimentación, entorno y tiempo de crianza

Los pollos comercializados como Gallo del Penedès tienen que estar alimentados con un 5% de grano de uva mezclado con el pienso, a la vez que se tienen que criar en granjas al aire libre donde se garantice un mínimo de 2 metros cuadrados por animal, y estas granjas hace falta que se limpien completamente cada ocho semanas. Otro requisito es el tiempo de crianza. Mientras que los gallos de granjas industriales tienen una vida máxima de entre 32 y 40 días, las pollas de la raza penedesenca viven 16 semanas y los gallos negros, 22.

A pesar de la diferencia de tiempo de crianza respecto de un pollo convencional, Udina asegura que «no se trata de una carne dura» y remarca que las grasas que incorpora se esparcen por todo el animal. La presidenta del Consejo Regulador admite que en general el reglamento que se ha fijado es «muy estricto», pero señala que el objetivo es «aumentar la calidad». Gracias a esta normativa, Maria Antònia Udina asegura que se garantiza que el animal «viva feliz», lo cual «se nota en la carne».

«Todo el mundo lo tendría que amar»

El Gallo del Penedès es un producto que se comercializa en todo el Gran Penedès y también en los principales mercados de Barcelona. Con todo, la presidenta del Consejo Regulador reivindica la necesidad de mejorar la difusión. Udina lamenta que actualmente el consumo de la raza penedesenca se concentra en el Alt Penedès, con poca incidencia en el Garraf, Baix Penedès y la Anoia –aparte de Rodonyà, en el Alt Camp, también incluido en el IGP-. «Todo el mundo lo tendría que amar y creer, porque el IGP es de todos,» subraya.

A pesar de apuntar que la falta de recursos económicos limita la capacidad de actuación a la hora de hacer difusión, Maria Antònia Udina asegura que el recientemente constituido Consejo Regulador centrará su tarea al «promocionarlo, hacerlo entender y probarlo», con el fin de conseguir crear también una «educación» entorno la alimentación. Udina defiende que de esta manera los consumidores «podrían valorar qué quiere decir una IGP cuando la ven en la parada o en el supermercado».

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