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GUERRA

Europa, dividida ante la guerra: del apoyo total hasta la condena del ataque a Irán

Alemania e Italia avalan la ofensiva, España la rechaza y otros gobiernos reclaman contención para evitar una escalada regional

Imagen de archivo del ataque de Israel

Imagen de archivo del ataque de IsraelEFE / Mehrnews

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Las capitales europeas reaccionan con posiciones dispares ante la ofensiva de los Estados Unidos e Israel, mientras la UE intenta mantener un llamamiento común a la contención.

La respuesta europea a la ofensiva militar de los Estados Unidos e Israel contra Irán ha evidenciado una fractura política dentro del continente. Mientras algunos gobiernos avalan la operación como una acción necesaria ante la amenaza nuclear iraní, otros la consideran contraria al derecho internacional y reclaman un retorno inmediato en la vía diplomática.

Las posiciones van desde el soporte explícito de Alemania e Italia hasta la condena clara de España, que ha rechazado que las bases norteamericanas en su territorio se utilicen en el marco de esta operación. El Reino Unido, en cambio, ha mantenido una actitud más ambigua, hecho que le ha comportado críticas tanto internas como externas.

A pesar de estas diferencias, la Unión Europea intentó proyectar una imagen de unidad después de la reunión de los ministros de Exteriores de los Veintisiete, celebrada el domingo pasado, donde se insistió en la necesidad en respetar el derecho internacional y evitar una escalada del conflicto en la región.

Todos los estados europeos, incluidos los que rechazan el ataque, han condenado el régimen iraní. Después de que una base británica en Chipre fuera atacada, algunos países han advertido que podrían tomar medidas si se ven afectados intereses europeos.

Alemania se ha situado entre los aliados más firmes de la ofensiva. El canciller alemán, Friedrich Merz, defendió la intervención y aseguró que el gobierno comparte los intereses de los Estados Unidos e Israel a la hora de poner fin a lo que considera 'terrorismo' de Teherán. En este contexto, la base de Ramstein —la mayor de los EE.UU. fuera de su territorio— recibió aviones militares norteamericanos procedentes de la base de Morón de la Frontera.

Italia también ha justificado la operación como una medida para neutralizar la amenaza nuclear y balística iraní. El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, remarcó, sin embargo, que su país «no está en guerra con nadie» y que la prioridad es proteger a los 70.000 italianos presentes en la región.

Francia y Grecia han optado por reforzar su presencia militar en la zona con el objetivo de defender sus intereses y los de sus aliados, especialmente después del ataque a la base británica en Chipre. El gobierno del presidente Emmanuel Macron ha reiterado que cualquier actuación será defensiva y proporcionada.

El Reino Unido, liderado por el primer ministro Keir Starmer, rechazó inicialmente dar apoyo a los ataques solicitados por el presidente norteamericano, Donald Trump, pero posteriormente autorizó el uso de algunas bases con finalidades defensivas. Esta postura le comportó críticas, aunque finalmente Londres firmó una declaración conjunta con Francia y Alemania advirtiendo el Irán ante posibles afectaciones a intereses europeos.

España, por su parte, ha mantenido una posición contraria a la intervención. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, advirtió que la violencia 'sólo genera más violencia' y reclamó detener inmediatamente la escalada y volver a la diplomacia. El ejecutivo español también ha condenado los ataques norteamericanos e israelíes, así como las acciones que considera 'ilegales e indiscriminadas' del régimen iraní en la región.

Otros países, como Bélgica o Portugal, han hecho llamamientos a la máxima contención. Sin adoptar una condena tan contundente como la de España, han subrayado que el uso de la fuerza tiene que ser siempre el último recurso, manteniéndose alineado con sus aliados ante el régimen de Teherán.

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