DANA
El calentamiento del Atlántico Norte también contribuyó a intensificar la dana de Valencia, según el BSC
Las temperaturas excepcionalmente altas elevaron la intensidad del episodio en un 15%

Voluntarios trabajando en el pantano de Torrent (Valencia)
Un estudio de la Barcelona Supercomputing Center (BSC) revela que el calentamiento del Atlántico Norte también contribuyó a intensificar la dana de Valencia. El trabajo concluye que las altas temperaturas del mar Mediterráneo tuvieron un papel clave en la intensidad de las lluvias, pero añade un elemento nuevo.
De acuerdo con el estudio, el Atlántico Norte también fue excepcionalmente cálido en aquellas fechas, hecho que favoreció una disponibilidad mayor de humedad y unas condiciones más favorables para que el episodio se desarrollara con tanta intensidad. Concretamente, la precipitación del día del acontecimiento habría sido hasta un 40% menor si no se hubieran registrado temperaturas tan altas en el Mediterráneo y en el Atlántico Norte.
En el caso concreto del Atlántico Norte, su contribución elevó la intensidad del episodio en un 15%. Para analizar cómo las temperaturas anormalmente elevadas del mar influyeron en la cantidad de lluvia caída a Valencia, el equipo del BSC utilizó el superordenador MareNostrum 5 para generar simulaciones en alta resolución de la atmósfera del planeta. Se compararon diferentes escenarios donde se confrontaban las temperaturas reales observadas con las habituales.
El BSC destaca que el trabajo refuerza una idea clave, y es que los procesos que alimentan los impactos del cambio climático pueden tener un alcance mucho más amplio que allí donde se manifiesta localmente. En este caso concreto, por lo tanto, demuestra que lo que pasó en Valencia no dependió sólo de condiciones atmosféricas locales o del calentamiento del mar delante de las costas, sino también de un contexto oceánico más extenso.
«El estado del océano, incluso a gran distancia, puede marcar una diferencia decisiva en la magnitud del impacto», comenta Ramiro Saurral, autor principal del estudio e investigador del grupo Variabilidad y Cambio Climático del BSC.
Por eso, el BSC subraya que comprender mejor como interactúan el océano y la atmósfera puede ayudar a mejorar la anticipación de episodios extremos y reivindica que disponer de herramientas para hacerlo será cada vez más importante para evaluar los riesgos, proporcionar alertas tempranas y diseñar medidas de adaptación más eficaces.
En este contexto, el BSC destaca iniciativas como el Gemelo Digital de Adaptación al Cambio Climático, diseñado para producir simulaciones climáticas globales con gran detalle espacial y temporal, ofrecer información a escala planetaria y permitir análisis de escenarios y simulaciones de fenómenos extremos como el sucedido en Valencia.