ACCIDENTE ADAMUZ
El maquinista de Iryo advirtió de «un enganchón» y pidió parar el tráfico «urgentemente»
Estudian por qué hay marcas en los cinco primeros vagones del Iryo: «si había algo en la vía o si era la propia vía que estaba empezando a romperse»

Una grúa trabaja en el vagón 8 del tren Iryo, el último vagón que chocó al descarrilar contra el Alvia que se dirigía a Huelva.
El maquinista del tren Iryo siniestrado advirtió en una llamada al centro de mando de Atocha que había sufrido «un enganchón» a la altura de Adamuz (Córdoba), mientras que en una segunda comunicación avisó de que el tren había sufrido un descarrilamiento y que estaba invadiendo la vía contigua, por lo que pidió parar el tráfico en las vías «urgentemente».
Según el audio publicado por Cordópolis/eldiario.es, el maquinista explica en una primera llamada al centro de mando de Atocha que tenía el tren «bloqueado» y que no se podía mover, además de añadir que debía «reconocer» la situación del tren.
También se escucha cómo el trabajador de Atocha pide al maquinista que baje los pantógrafos, el mecanismo del tren que toma electricidad de la catenaria, y éste le responde: «Más abajo no pueden estar».
En un segundo contacto telefónico, el maquinista le expone que necesita que se pare el tráfico en las vías de manera urgente y la persona situada en Atocha le dice que «no hay ningún tren llegando», según el citado medio.
El maquinista, que conversa con serenidad, detalla que tiene un incendio en uno de los coches, por lo que debe abandonar la cabina para verificar y pide que le envíen a la zona un servicio de urgencia, de bomberos y ambulancias, pues asegura tener heridos en el tren.
En esa conversación, que no especifica si es anterior o posterior al choque con el tren Alvia, no hay ningún momento en el que el maquinista advierta de la presencia del Alvia.
El maquinista del Iryo no se enteró del choque con el Alvia
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha afirmado que el maquinista del Iryo no se percató del impacto con el Alvia hasta después de bajarse del tren y que los cinco vagones del tren que llevaba quedaron «intactos». «No se cayeron ni las bandejas».
Puente se ha referido este miércoles, en una entrevista con Telecinco, a los audios que han trascendido relativos a la conversación entre el maquinista del Iryo con el centro de control y ha apuntado que se produjeron dos llamadas, una primera, en la que avisaba que había sufrido un «enganchón», y una segunda a los «tres o cuatro minutos».
En esta segunda llamada del maquinista, realizada después de la colisión, es cuando le responden desde el centro de control que no circulaba por la vía ningún tren.
Después de que el maquinista efectuara la primera llamada, se bajó del tren y fue cuando percibió que se había producido «un descarrilamiento». Ahí, es cuando avisa que el Iryo sufre un incendio y que está invadiendo parte de la vía contigua. «El maquinista ni siquiera ve el Alvia (cuando realizó la primera llamada), porque está a un kilómetro y la zona está a oscuras», ha afirmado.
Está determinado el punto del impacto y de detención del tren, según Puente. Se habla de 20 segundos, pero parece que entre el descarrilamiento y el choque hubo «menos de 9 segundos».
Posibilidad de que otros trenes también tuvieran marcas
Sobre las marcas que se han detectado en los «bogies» (la estructura que está debajo de la carrocería de los trenes integrada por ejes y ruedas) de los cinco primeros coches del Iryo, Puente ha confirmado que existen y ha dicho que es «posible» que los dos o tres trenes que circularon antes tuvieran «marcas similares».
«La cuestión es por qué se han producido estas marcas, si había algo en la vía o si era la propia vía que estaba empezando a romperse. En este momento no es posible establecer una conclusión», ha dicho.
Por otro lado, ha calificado de «barbaridad» que se afirme que se contrataron obras low cost (bajo coste) para el mantenimiento de la infraestructura y ha añadido que es «una vía renovada que se ha sometido a todas las pruebas de fiabilidad».
Se renovó en mayo, en octubre se hizo una prueba geométrica, y en noviembre otra dinámica. Además, el 5 de noviembre se realizó una inspección a pie.
25 incidencias
En cuanto al límite de velocidad en la línea Madrid-Barcelona, ha afirmado que se adoptó esta medida después de que los maquinistas, «claramente afectados», reportaran ayer 25 incidencias, frente a 1 que se había comunicado el día anterior.
Esto obligó a que Adif decidiera limitar la velocidad a 160 kilómetros hasta contrastar los reportes. «Se determinó que de las 25 incidencias, 4 requieren revisión y por eso se ha limitado a 230 kilómetros, manteniendo el resto a 300».
Preguntado por los pronósticos que había hecho sobre aumentar la velocidad a 350 kilómetros por hora en esta línea, ha explicado que se hizo en un contexto en el que había anunciado que ese tramo se iba a reservar de forma completa.