Economía
La inversión inmobiliaria supone casi el 15% del patrimonio en Cataluña
La vivienda en su conjunto representa cerca de la mitad de la riqueza familiar en el 2022

Una chica mirando anuncios de pisos en una inmobiliaria
La vivienda representa casi la mitad del patrimonio agregado de los hogares catalanes, con un peso creciente de los inmuebles comprados para invertir, que pasaron del 11,9% al 14,7% de la riqueza familiar entre el 2019 y el 2022. Son datos recogidos en el Informe Social 2025 presentado la semana pasada, la misma en que el ejecutivo y Comuns acordaron regular las compras «especulativas» de vivienda.
Más allá del dato global, la distribución de la riqueza varía mucho: los hogares con menos patrimonio concentran sus activos exclusivamente en cuentas corrientes y depósitos y a medida que se asciende la vivienda habitual se convierte en el elemento central del patrimonio.
Según remarca el Informe, la vivienda habitual «se convierte en el elemento central» del patrimonio de las clases medias, mientras que a partir del 10% de población más rica ganan protagonismo las viviendas de inversión, los activos de negocio y, sobre todo, los activos financieros.
En los percentiles más elevados, los activos financieros concentran la mayor parte de la riqueza, «cosa que permite rentabilidades más altas y una mayor capacidad de acumulación».
Volviendo a la fotografía agregada de la riqueza a Cataluña, su composición revela, según el Informe, el papel central de la vivienda: representa más del 49% del patrimonio de los hogares catalanes, 27,1 puntos porcentuales del cual corresponden a la vivienda habitual, casi 8 puntos en segundas residencias de uso personal y el mencionado 14%, compras por inversión.
De hecho, son porcentajes no muy alejados de la media española, recogidos a su vez en el informe ‘La desigualdad de la riqueza por comunidades autónomas La desigualdad de la riqueza miedo comunidades autónomas, del Centro de Políticas Económicas de Esade (EsadeEcPo) a partir del Panel de los Hogares (INE, AEAT e IEF), que sitúan los activos inmobiliarios justo por encima del 50% del patrimonio de los hogares, con casi el 30% correspondiente a primeras residencias, el 9% en las segundas y el 14% en vivienda por inversión (tres puntos más que el 2016).
Con respecto a este último, la vivienda para inversión, es el componente de la riqueza de los hogares que más creció en Cataluña entre el año 2019 y el 2022, pasando del 11,9 % el año 2016 al 14,7% en estos cuatro años.
Estructura más «diversificada»
Sin embargo, Cataluña no es la comunidad con más peso de los activos inmobiliarios -ni de primeras y segundas residencias, ni de las compras por inversión- en la riqueza de los hogares. Su estructura patrimonial es más «diversificada» que la de la mayoría de comunidades autónomas y, de hecho, es la tercera con más peso de los activos financieros, como fondo de inversión y acciones (el 16,4% de toda la riqueza patrimonial del conjunto de los hogares).
En comunidades con menos impacto de las segundas residencias e inversiones inmobiliarias, activos de negocios e inversiones financieras, como Andalucía, Castilla- la Mancha o Murcia, la vivienda habitual supera el tercio del total de los patrimonios familiares.
Concentración de la riqueza
Según el Informe Social 2025, la riqueza se encuentra mucho más concentrada que los ingresos (en las economías avanzadas), y además la concentración «ha tendido a aumentar en las últimas décadas». «Cataluña no es una excepción; la desigualdad patrimonial sigue siendo muy elevada y constituye uno de los factores clave para entender la persistencia de las desigualdades sociales», remacha.
Según el informe de EsadeEcPol, el patrimonio medio por hogar en Cataluña es de 434.000 euros (2022), el tercero más elevado de todo el Estado, pero muy lejos del de la primera, que es Madrid, con 687.000 euros, una cifra que casi dobla la media de todo el Estado.
23 años para comprar una vivienda
En relación al aumento del precio de la vivienda, el Informe señala como ha crecido la «dificultad en acceder en una vivienda digna». Con respecto a las viviendas de propiedad, el estudio actualiza los años de ahorro que un hogar de alquiler necesitaría para comprar, de acuerdo con la evolución desigual de los precios y de las rentas familiares: 23 por una vivienda nueva, y 20 por uno usado, el año 2022. Respecto del año 2016, los hogares tienen que ahorrar ahora cuatro años más para comprar una vivienda de obra nueva, y dos más para adquirir a uno usado.
El incremento de precios de la vivienda ha provocado un aumento de la dificultad en acceder a una «vivienda digna». A pesar de la recuperación económica y la mejora de las cifras macroeconómicas desde el 2015, las rentas familiares no han podido seguir el ritmo de los precios de la vivienda, lo cual ha provocado una desconexión creciente entre ingresos y costes residenciales, analiza el Informe. En relación con la vivienda en propiedad, destaca la dificultad creciente para conseguir una hipoteca, «ya que el esfuerzo inicial por materializar la compra ha aumentado considerablemente».
«En este contexto, el alquiler se convierte en una solución que, lejos de tratarse de una opción transitoria que da paso al acceso a una vivienda en propiedad —cómo había sucedido en generaciones precedentes—, a menudo es la única opción entre los hogares encabezados por población en edades adultas», apunta el trabajo.
En este sentido, se detalla que el 47,7% de los hogares catalanes encabezados por población de 30 a 44 años vive de alquiler, enfrente del 43,3%, que lo hace en propiedad, cuando tan sólo una década atrás (en el 2014), estos eran el 60,6%.
Con todo, el renombre ‘tasa de sobrecarga del coste de la vivienda’ —que mide la proporción de hogares que destinan el 40% o más de la renta disponible a gastos residenciales está bajando desde el 2022 y afecta ahora el 8,2% del conjunto de la población, y más del 30% en el caso de los hogares con ingresos bajos. Para los autores del informe, «esta brecha refuerza la idea que la vivienda no sólo es un bien escaso, sino también un motor de desigualdad entre grupos sociales».
En términos de «sobreesfuerzo» en el pago de la vivienda, el 30,3% de las personas en régimen de alquiler se encuentran en esta situación al conjunto de Cataluña, y hasta el 42,6% en la ciudad de Barcelona, hecho que provoca un aumento de la tasa de riesgo de pobreza entre los hogares inquilinos (34,4%), casi tres veces superior a la tasa de riesgo de pobreza entre los hogares que tienen la propiedad pagada (11,3%).
Mejora moderada de los indicadores de desigualdad
A pesar de la situación que rodea la vivienda, en conjunto, los indicadores de desigualdad de renta muestran «una mejora moderada» en Cataluña en los últimos años, y sitúan el país en una posición «relativamente favorable» dentro del contexto europeo, matiza el Informe Social 2025.
Aun así, sostiene que a pesar de los efectos positivos del sistema de prestaciones y la «recuperación económica», la desigualdad sigue siendo «un elemento estructural que condiciona las trayectorias vitales y que se ve reforzado por la concentración de la riqueza, analizada en el apartado siguiente».