Movilidad
Mañana empieza la huelga del sector ferroviario: estos serán los servicios mínimos
Los sindicatos muestran voluntad de reunirse «hasta el último momento» pero piden avances sustanciales

El primer tren que llega a Manresa desde la recuperación del servicio en la R4
Los trabajadores del sector ferroviario se preparan para ir a la huelga este lunes, este martes y este miércoles para reclamar más personal y medidas de seguridad en las vías, pero mantienen abiertas las vías de negociación con el Ministerio de Transportes.
El paro ha sido convocado después de los accidentes mortales de Adamuz (Córdoba) y de Gelida y de dos semanas de caos ferroviario en Rodalies. Les organizaciones en representación de los maquinistas reclaman un «cambio estructural y real en la adopción de medidas de seguridad» y también en el mantenimiento del sistema ferroviario.
Los sindicatos están abiertos a seguir negociando «hasta el último momento» pero piden avances sustanciales para retirar la convocatoria. La movilización apel·la más de mil maquinistas en Cataluña.
La huelga será transversal a todo el sector estatal y también incluye el personal de intervención, estaciones, centros de gestión o administración. Aparte de la operadora pública Renfe, también se ha convocado un paro en las empresas Iryo, Ouigo, Medway, Captrain, Transervi, Redalsa y Tracción Raíl.
«Las grandes palabras y buenas intenciones no son suficientes para cumplir las reivindicaciones», indicaba el sindicato mayoritario, Semaf, al inicio de las negociaciones con el ministro de Transportes, Òscar Puente.
Los maquinistas y otros empleados ferroviarios denuncian el deterioro de la fiabilidad y la calidad del servicio ferroviario, la falta de recursos humanos y materiales, la falta de planificación y la externalización de actividades esenciales. «Mientras no se produzcan respuestas concretas que permitan revertir la situación, la convocatoria de huelga se mantiene», apuntó CCOO.
A las reuniones con el Ministerio de Transportes participan los sindicatos Semaf, CCOO y UGT, cosa que ha provocado críticas por parte de organizaciones como la CGT o el Sindicato Ferroviario que no han sido invitados a pesar de formar parte del comité de empresa. «No se sienta con a quien no le garantiza ni la foto ni el relato», criticó la CGT, que afirmó que «no era la primera vez» que pasaba.
Desde el gobierno español, por su parte, han celebrado la voluntad de diálogo de los sindicatos y se han emplazado a seguir negociando durante el fin de semana. Las reuniones han contado con la presencia del ministro Óscar Puente, así como de los presidentes de Adif y Renfe, entre otros.
Entre los aspectos que se han puesto sobre la mesa, hay un aumento de la plantilla de tanto de la operadora como de la gestora y de más inversiones en infraestructuras, así como posibles modificaciones de los protocolos de seguridad de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria.
En Cataluña, el acuerdo para reanudar el servicio de Rodalies después del accidente en Gelida del 20 de enero incluyó supervisiones extraordinarias de los itinerarios de la red de Rodalies con técnicos de Adif, Renfe y de los sindicatos y también un plan a medio y largo plazo para mejorar la red. Antes de llegar a este acuerdo, después del siniestro sólo 6 de los 140 maquinistas se presentaron a trabajar, ya que consideraban que no había bastantes garantías de seguridad para circular después del accidente que provocó la muerte de un maquinista en prácticas y cinco heridos graves por la caída de un muro sobre el convoy donde iban.
De momento, el Departamento de Empresa y Trabajo ya ha establecido los servicios mínimos de la huelga. Serán del 66% en horas punta a Rodalies y regionales, y el 33% en horas valle. Con respecto al resto del Estado, serán del 75% en hora punta en Cercanías del 73% en Alta Velocidad y larga distancia, y del 21% para el servicio de mercancías. Si el acuerdo llega a última hora, algunas voces plantean la duda de si habrá tiempo para avisar con antelación a los maquinistas y para preparar el material para los turnos normales.
El paro busca canalizar el «malestar» que hay en un sector sacudido por los accidentes mortales de Adamuz y de Gelida y conseguir mejoras reales. Los maquinistas perciben que esta vez los usuarios de trenes han empatizado con sus demandas, después de días con alteraciones en la red de Rodalies, con paros completos al servicio, incidencias en el centro de control de tráfico, desprendimientos del suelo o por las inclemencias del tiempo.
«La plantilla empieza a tener la sensación que el mensaje que lo que estamos haciendo es reivindicar un ferrocarril mejor ha llegado a la ciudadanía», explica una fuente sindical a la ACN.
El malestar entre los maquinistas es importante y los accidentes ferroviarios de la red han sido «la gota que hace tirar el vaso» después de «muchos años» de no sentirse escuchados. Entre otros, denuncian que las situaciones se eternicen y se desperdicie la capacidad de la infraestructura.
«No puede ser que tengamos limitaciones temporales establecidas durante años y años, se tiene que poner remedio en todo eso», ha dicho una fuente sindical. A partir del lunes, habrá 191 puntos en los cuales los conductores tendrán que reducir la velocidad, 61 más que la semana anterior.
Los sindicatos esperan que la huelga sirva de «revulsivo» para hacer un replanteamiento de las infraestructuras. De la misma manera, reclaman un cambio de gestión que asegure la operativa, como ahora, que se asegure de que hay bastantes recambios para hacer el mantenimiento y también que se eliminen las externalizaciones del servicio en tareas esenciales.
En total, hay 31 puntos en los cuales hay que actuar de emergencia. Entre los que presentan más deficiencias hay los túneles del Garraf o acueductos como el puente de Cubelles. La situación «frágil y deplorable» de la red – en palabras de la consellera de Territori, Sílvia Paneque – obliga a Renfe a ofrecer un 80% de la oferta y a unir varios tramos por carretera. El servicio de Rodalies será gratuito hasta que el sistema se restituya totalmente.
El secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, ha asegurado que el conjunto de la red estará «prácticamente» operativa en dos semanas y en abril se habrán eliminado todas las limitaciones temporales de velocidad, que prevén ir sacando «progresivamente».
Algunas de las restricciones llevan vigentes desde hace años. En concreto, catorce tramos presentan afectaciones desde hace como mínimo ocho años, y hay uno -en Raimat- en mal estado desde el 2005.