Diari Més

Sanitarios en la tercera ola: «Nos hemos habituado al agotamiento»

La sobrecarga y la presión «crónica» de los profesionales se está traduciendo en algunos casos de depresión y ansiedad

Una profesional del Hospital del Mar saliendo de una UCI durante la atención a pacientes con covid-19 en la tercera ola.

Sanitarios en la tercera ola: «Nos hemos habituado al agotamiento. Sacamos el trabajo adelante, pero pasa factura personal»

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Con cerca de un año de pandemia en la espalda, los profesionales sanitarios siguen remando en el mar enrabiado del coronavirus. «El personal sanitario está muy cansado y presenta señales de agotamiento», observa el coordinador de la covid-19 en el Hospital del Mar, el doctor Juan Pablo Horcajada, que advierte que la presión a que están sometidos es «crónica» desde hace meses y que se está traduciendo en algunos casos en problemas de salud mental, como depresión o ansiedad. «Nos hemos habituado al agotamiento. Sacamos el trabajo adelante, pero nos pasa una factura personal», dice la médico intensivista Yolanda Díaz, enfundada en un EPI de máxima protección, cuando el hospital empieza a notar una bajada de los ingresos de la tercera olapero no a las UCI.

Los ingresos de pacientes con covid-19 se están reduciendo estos días con respecto a la semana pasada al Hospital del Mar, en Barcelona. Esta es una «buena señal» que les hace pensar que están atravesando el pico de ingresos de la tercera ola, apunta el doctor Horcajada, y esta es una situación que también empieza a intuirse en los otros hospitales catalanes. En esta tercera ola, el Hospital del Mar ha llegado a atender a 120 pacientes con coronavirus ingresados en planta.

Ahora bien, el jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas y coordinador de la covid-19 señala que el pico de ocupación de las UCI puede llegar «un poco más tarde». En estos momentos, hay 30 pacientes en las UCI del Mar, 718 en toda Cataluña. Para poner en contexto estos datos, antes de que estallara la pandemia, las camas de UCI en Cataluña no llegaban a los 600. «Tenemos organizadas desde hace tiempo posibilidades de aumento de camas en los planes de contingencia. Si no sube mucho más, todavía podríamos incrementarlos; también tenemos respiraderos y monitores. El problema es el personal», afirma el doctor Horcajada.

La falta de personal, sobre todo de enfermería, afecta también a la hora de cubrir todos los servicios. «El hospital no quiere dejar de prestar la atención a las patologías no covid-19 y está luchando con mucha fuerza por dar el servicio que tiene que dar en su entorno. Eso implica un sobreesfuerzo de los profesionales sanitarios; muchos cambios, mover a la gente de lugar», destaca el doctor Horcajada, que también es presidente de la SociedatCatalana de Enfermedats Infeccioses y Microbiologia Clínica.

En primavera, el doctor Horcajada equiparó la primera ola con un «tsunami», cuando los hospitales catalanes se convirtieron en monográficos de la covid. Después, los centros sanitarios y Salud han buscado preservar al máximo el resto de actividad asistencial, pero en la tercera ola, se ha tenido que desprogramar de momento entre un 25% y un 30% de la actividad no covid-19 en el global de Cataluña, aunque no se han visto afectadas cirugías urgentes, según indicó el CatSalut a mediados de semana. El coordinador de la covid-19 en el Mar indica que, en esta tercera ola, hay más pacientes con covid-19, pero también con otras enfermedades que afloran durante el invierno.

Sobrecarga

«Lo llevamos como podemos», repite la doctora Díaz, con la rana blanca y el cabello recogido bajo el pañuelo en las puertas de una de las zonas de UCI. «Como intensivistes, siempre tenemos una parte importante de carga emocional, forma parte de nuestro trabajo. Pero en la pandemia, es aumentada. Y la llevamos como podemos», dice esta médico, que pone énfasis en las enfermeras, uno de los colectivos clave en la atención en la covid-19: «Están sufriendo mucho. Ellas son las más perjudicadas por esta carga emocional».

El coordinador de la covid-19 en el Mar habla del impacto del agotamiento en los profesionales sanitarios: «Quizás el rendimiento no es lo mismo. Y hay algunas personas que se han cogido la baja por depresión o ansiedad. O gente que falta algunos días en el trabajo, necesitan descansar. Es demasiada presión. Y una presión importante, crónica y permanente durante muchos meses y eso el personal sanitario lo está acusando».

Precisamente un estudio liderado por investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y médicos del Mar, con datos de más de 9.000 trabajadores de 18 centros de todo el estado español, reveló que casi la mitad de los profesionales sanitarios tiene un alto riesgo de sufrir un trastorno mental después de la primera ola del coronavirus y que un 14,5% lo sufre de forma discapacitant, es decir, con repercusiones claras en la vida profesional y personal. Según el estudio, publicado recientemente, los síntomas principales son depresión y ansiedad, entre otros.

El secretario de SalutPública, Josep Maria Argimon, apuntó en rueda de prensa este miércoles que la fatiga pandémica, el estrés y la propia covid hacen que haya en estos momentos «unos índices de absentismo en los centros hospitalarios y de atención primaria como nunca» aunque no profundizó en la cuestión y Salud no ha dado más detalles. «No podemos fiárnoslo todo en la bata blanca y la verdad es que nos lo estamos fiando bastante. Los tenemos que agradecer este esfuerzo que están haciendo y lo que harán en el 2021», añadió Argimon.

Horizontes

¿Diez meses después, los profesionales sanitarios ven algún horizonte del final de la pandemia? Esta pregunta se realiza en plena tercera ola, con la incógnita de como afectará en Cataluña a la nueva variante del virus y la vacunación de la covid-19 en marcha desde hace un mes, pero con problemas de suministro.

«Quiero tener una visión optimista, pero quizás el horizonte estará más lejos de lo que pensábamos. La solución viene por la vacuna y ahora mismo el ritmo de vacunación en el Estado y Europa es mucho más lento de lo que haría falta para que tenga un impacto notable en la pandemia. Acabará funcionando, pero tenemos que ir más rápido», reflexiona el doctor Horcajada.

Para la doctora Díaz, lo que ven a veces es un «falso horizonte»: «Siempre tenemos la esperanza de que quizás en un mes empezará a bajar, pero entonces salimos a la calle y vemos cosas que nos hacen preguntar cómo puede ser que aquella gente que no sigue las normas esté tan poco concienciada. Te quedas totalmente aplastado cuando ves eso y con lo que estás viviendo aquí dentro».

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