Diari Més

La fiscalía pide 15 años para los antifascistas que agredieron a un grupo de neonazis en Sants en el 2013

Los seis jóvenes, que niegan los hechos, habrían atacado a ocho ultras en un bar después de una manifestación de extrema derecha en Montjuïc

Imagen de la concentración de apoyo a los encausados en la Ciudad de la Justicia.

La fiscalía pide 15 años para los antifascistas que agredieron a un grupo de neonazis en Sants en el 2013Twitter

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Los seis jóvenes antifascistas juzgados por agredir ocho miembros de la extrema derecha en el barrio de Sants el 12 de octubre del 2013 han negado este miércoles su participación en los hechos, aunque no han dado muchos detalles sobre posibles coartadas. No obstante, una de las chicas que era con el grupo de ultras ha identificado claramente a la única mujer acusada. Los acusados se enfrentan apenas que suman 15 años de prisión por lesiones con las agravantes de disfraz, abuso de superioridad y motivación ideológica.

Los hechos tuvieron lugar a primera hora de la tarde, cuando algunos manifestantes de ultraderecha estaban en la terraza de un bar de Sants. Al cabo de poco aparecieron una quincena de antifascistas tapados, supuestamente procedentes de Can Vies, que los apedrearon y agredieron con palos y otros objetos, causándoles cortes y contusiones en la cabeza o las manos.

Los seis acusados han decidido responder sólo a sus respectivas defensas, y lo han hecho de forma breve, sin dar demasiados detalles. Todos han dicho que no tienen nada que ver con los hechos, que no habían estado en Can Vies y que casi no se conocían entre ellos. Han criticado que durante los 4 años de instrucción se los haya prohibido ir a manifestaciones públicas y que los Mossos los fotografiaran tatuajes con el fin de incriminarlos, así como que los detuvieran directamente sin haberlos citado previamente en comisaría. Uno de ellos ha dicho incluso que aquel día estaba en Vilanova i la Geltrú y otro ha dicho que «aquel día no estaba para agresiones, más bien para descansar.»

De los miembros ultraderechistas que estaban en el bar han declarado algunos que recibieron golpes y otros que sólo los vieron. Todos han coincidido al decir que el ataque fue repentino y rápido, sin provocación previa, con lanzamiento de piedras, mahons y otros objetos, y golpes con palos o sillas del bar, entre otros. De hecho, el establecimiento quedó bastante dañado. Las víctimas también recibieron insultos y amenazas de muerte como 'os mataremos, nazis, fachas de mierda', aunque llevaban banderas españolas pero estaban juntas.

Una de las chicas que ha declarado ha identificado sin ninguna duda la única acusada, de quien ha dicho que en el 2013 llevaba el cabello más corto. El resto de testimonios no han podido identificar en ninguno de los acusados ni a ningún agresor, ya que han explicado que iban con capuchas o la cara tapada. Sólo uno ha dicho que había un 'punk' con una cresta rubia. Varios testimonios han coincidido en decir que el ataque fue por odio y con la intención de hacerles mucho daño o incluso matarlos. Una vecina que estaba encima del bar ha descrito los hechos de forma parecida.

En su calificación provisional, la fiscalía asegura que después de la manifestación fascista en Montjuïc los ultraderechistas se disolvieron y algunos de ellos fueron a comer en bares y restaurantes del barrio de Sants. Por su parte, algunos antifascistas, después de manifestarse desde la plaza de Sants hasta la plaza Universitat, volvieron al centro social okupado de Can Vies, en el mismo barrio de Sants.

Hacia las 15.45 horas, un usuario de Twitter dijo que había una «docena de nazis» en la terraza de un bar de la Carretera de la Bordeta, en Sants, al lado del instituto Lluís Corominas, y recomendaba «mucho cuidado». Hacia las 16.15 horas, los seis acusados y una decena de personas más salieron de Can Vies, algunos encapuchados y otros con la cara tapada, vestidas de negro, y se dirigieron al bar indicado. En un «ataque rápido y contundente» con patadas, ladrillos, palos, candados, piedras, sillas, mesas y una navaja agredieron al menos a ocho neonazis además de insultarlos. Los agredidos llevaban la camiseta de la selección española de fútbol y habían participado en la manifestación de Montjuïc.

Seis víctimas sufrieron heridas moderadas en la cabeza y extremidades, con cortes y contusiones que requirieron puntos de sutura, pero ningún ingreso hospitalario. Los daños causados en el bar ascienden a 1.200 euros.

Por todo eso, la fiscalía les acusaba inicialmente de tres delitos de lesiones con instrumento peligroso, un delito de daños y tres faltas de lesiones con las agravantes de abuso de superioridad, disfraz y discriminación por motivos ideológicos. El ministerio público pide 15 años de prisión, 9.720 euros de multa y cinco años de prohibición de acercamiento o comunicación con las víctimas, además de indemnizaciones a las víctimas por las lesiones y los daños morales que suman un total de 22.540 euros y los 1.200 euros por los daños causados en el bar. Aparte, la causa se archivó contra dos acusados más por falta de pruebas.

El Área de Información de los Mossos d'Esquadra investigó los hechos y el 27 de enero del 2014 el Juzgado de Instrucción número 19 de Barcelona autorizó la entrada y registro en Can Vies. Allí se encontró una maza de 'correfoc', una quincena de palos de madera, una barra de hierro, esprays de autodefensa, dos pistolas neumáticas, una navaja, un candado, una caja de plástico con ladrillos, baldosas y piedras, una lanza, una honda, un hacha y dos cadenas metálicas, entre otros. También fue intervenido material de propaganda como un dossier titulado 'La nueva guerrilla urbana anarquista' y adhesivos contra los nazis, así como tres banderas españolas y tres de la Falange que habrían sustraído a sus rivales ideológicos.

Justamente, la investigación de los Mossos ha sido muy cuestionada por las defensas. Aseguran que los seguimientos y grabaciones que hicieron a los sospechosos no estaban autorizados judicialmente, así como tampoco las grabaciones telefónicas. También han puesto en duda las periciales fisionómicas de los detenidos y el hecho de que los hicieran fotografías de tatuajes sin el permiso de sus abogados. Por último, han criticado la custodia de algunas de las pruebas. Por todo eso, han pedido la anulación de la causa y de estas pruebas.

El fiscal ha criticado la «deslealtad» procesal de las defensas, para no hacer estas alegaciones durante la instrucción de la causa, sino justamente el día que empieza el juicio. El magistrado ha decidido sacar adelante el juicio y valorar las pruebas en su momento. El juicio continuará los próximos 22 y 29 de noviembre.

Los acusados han contado con el apoyo de algunas decenas de miembros del movimiento antifascista que han desplegado una pancarta delante de la Ciudad de la Justicia con el lema 'Todas somos antifascistas'. El magistrado ha intentado que víctimas y acusados no se encontraran por los pasillos.

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