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La bomba que puede cambiar la forma de circular: los semáforos te harán contaminar menos
Una nueva fase semafórica busca reducir paradas y emisiones en las ciudades

Imagen de archivo de un semáforo
Algunas ciudades españolas empiezan a experimentar cambios en el funcionamiento de los semáforos con el objetivo de mejorar la fluidez del tráfico y reducir las emisiones contaminantes. En Granada, por ejemplo, se ha introducido una novedad poco habitual: unos segundos antes de que el verde se encienda, las luces roja y amarilla se muestran fijas a la vez. Esta medida forma parte de una nueva programación semafórica impulsada por el Área de Movilidad del Ayuntamiento y pretende hacer más ágil la circulación urbana.
Hasta ahora, la secuencia habitual de los semáforos españoles seguía el orden rojo, verde y amarillo como transición hacia el rojo. Ahora, algunos cruces incorporan una fase intermedia en que el rojo y el amarillo permanecen encendidos unos segundos antes del verde. Según los responsables de Movilidad, esta fase compensa el tiempo de percepción y reacción del conductor, que normalmente oscila entre 0,5 y 1,5 segundos desde el momento en que aparece el verde hasta que el vehículo empieza a moverse.
Aunque parezca un tiempo mínimo, en un cruce con varias fases estos segundos adicionales pueden sumar hasta seis segundos por ciclo, aumentando el número de vehículos que pasan por cada encendido, reduciendo el tiempo de espera y, con eso, disminuyendo las emisiones de contaminantes. Además, en situaciones de tráfico ligero, los conductores pueden ajustar la velocidad y llegar al momento en que el semáforo se pone verde sin necesidad de frenar de golpe.
Esta técnica es habitual en países como el Reino Unido, Alemania, Suiza y otros países nórdicos, pero hasta ahora no se había aplicado en España, cosa que convierte Granada en pionera. La normativa vigente lo permite, ya que el artículo 146 del Reglamento General de Circulación establece que la luz amarilla fija obliga a detenerse igual que la roja, y sólo el verde autoriza iniciar la marcha. Así, el sistema anticipa el cambio inminente sin modificar las reglas de circulación.
Antes de implantarlo en ejes principales como Severo Ochoa-Méndez Núñez, la fase semafórica se probó durante meses en varios cruces del barrio de La Chana y de la Carretera de la Sierra. Si los resultados siguen mostrando mejoras en la fluidez del tráfico y la regulación, el Ayuntamiento prevé extender la medida en otros puntos de la ciudad.