Diari Més

La ansiedad y la preocupación aumentan el riesgo de sufrir un infarto de esta forma

Un estudio equipara los efectos producidos por estos hechos con el alcoholismo

En Canarias, los afectados sufrieron el infarto en edades más tempranas.

Morir después de un infarto es menos probable en Cataluña, según ME LA SIENTOEfe

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La sabiduría popular siempre ha dicho que el estrés, las preocupaciones y la ansiedad aumentan el riesgo de sufrir problemas cardíacos como infartos. Sin embargo, la naturaleza de esta correlación nunca ha estado clara en términos científicos.

Ahora, un grupo de científicos, partiendo de la literatura científica previa que había confirmado la existencia de una correlación entre condiciones como la enfermedad coronaria, la diabetes y la hipertensión, ha llevado a cabo un estudio publicado en el medio especializado Journal of the American Heart Association en el que arrojan luz sobre estos mecanismos.

Los autores trabajaron con datos del Estudio de Envejecimiento Normativo, un proyecto puesto en marcha por el Gobierno de los Estados Unidos en la década de los 60, que incluían información como los niveles de siete biomarcadores cardiometabólicos cada pocos años de cada individuo. Junto a ello, los participantes en el estudio habían respondido una serie de cuestionarios y test que recogían características de su personalidad, incluyendo los niveles de neuroticismo.

Hay que aclarar que, aunque ninguno de estos cuestionarios es una prueba estándar para diagnosticar posibles trastornos de ansiedad en un individuo, el neuroticismo (la sensibilidad ante las emociones negativas) se considera un factor causal de los trastornos de ansiedad.

Todos estos parámetros se cruzaron, a su vez, con cierta información demográfica de cada participante, como la edad, el grupo étnico, el estatus socioeconómico, el estado civil, los antecedentes familiares de enfermedades cardíacas congénitas, los niveles de ejercicio físico o el consumo de alcohol, con el objetivo de descartar posibles confusores.

De hecho, en este punto, los investigadores notaron que los niveles de neuroticismo más elevados solían relacionarse con menos años de educación, una mayor incidencia de antecedentes familiares de enfermedad cardíaca congénita, un menor estatus socioeconómico y mayor consumo de alcohol y tabaco.

El mecanismo tras la relación

Sea como sea, y después de ajustar estos factores, los autores encontraron que un mayor grado de neuroticismo se relacionaba con un 13% más de probabilidades de padecer seis o más factores de riesgo de enfermedad cardiometabólica, como también se relacionó un mayor nivel de preocupaciones con un riesgo un 10% mayor de tener seis o más factores de riesgo en enfermedad cardiometabólica.

En cuanto al mecanismo detrás de esta relación, señalan que el efecto del neuroticismo y la preocupación en la salud cardiometabólica es equiparable al de el consumo de alcohol elevado en el largo plazo.

En este sentido, opinan que la ansiedad puede influenciar al desarrollo de enfermedad cardiometabólica a través de vías psicosociales, biológicas y conductuales.

Por ejemplo, las personas con niveles más altos de neuroticismo, como los observados en los trastornos de ansiedad, podrían hacer a las personas más vulnerables al estrés, al resultarles más difícil lidiar con las situaciones estresantes y encontrar estresantes ciertas situaciones por otra parte neutrales.

Biológicamente, la ansiedad podría incrementar el riesgo de enfermedad cardíaca por la activación frecuente de la respuesta al estrés, que aumenta la velocidad y tensión cardíacas y desencadena la liberación de cortisol. Con el tiempo, este tipo de sobreesfuerzo para el sistema circulatorio puede causar anormalidades como tensión sanguínea elevada o inflamación crónica.

De la misma manera, ciertos comportamientos asociados a niveles mayores de neuroticismo, como el consumo de tabaco o de alcohol o niveles más bajos de actividad física frecuente contribuyen también a incrementar esos riesgos.

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