Diari Més

El comportamiento individual será «clave» para prevenir una nueva oleada de coronavirus

Menos «conciencia» de la amenaza de la pandemia puede llevar a una oleada epidémica mayor

Pla general de la terrassa d'una cafeteria a Calafell Platja mentre un home passeja amb mascareta.

calafellACN

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Una segunda oleada de covid-19 podría evitarse, en el mejor escenario, si se mantienen las distancias sociales y se utilizan mascarillas. Así lo apunta un estudio publicado en 'Nature Human Behaviour' que analiza el fin del confinamiento y el riesgo de un rebrote. El estudio, que recoge resultados de un modelo desarrollado por ISGlobal, concluye que el desconfinamiento tiene que ser gradual y que el comportamiento individual es un factor «clave» para prevenir una segunda oleada de contagios. Las simulaciones hechas por los investigadores sugieren que mientras no haya una vacuna puede haber oleadas epidémicas recurrentes y que una disminución de la «conciencia» con el tiempo de «la amenaza» de la pandemia puede llevar a una nueva oleada mayor.
El modelo aplicado por ISGlobal presenta proyecciones basadas en siete grupos: susceptibles, en cuarentena, expuestos, infecciosos no detectados, reportados infecciosos y confinados, recuperados y muertos. También permite simular tanto el grado de confinamiento de la población como las diferentes estrategias posteriores al confinamiento.

El objetivo del estudio fue evaluar cuantitativamente la relevancia de medidas como el confinamiento en casa, la mascarilla o las distancias sociales como estrategias de contención.

Confinamiento

De acuerdo con el estudio, en países que todavía no han alcanzado el pico de casos activos, los confinamientos se tienen que mantener durante al menos 60 días y el desconfinamiento tiene que ser gradual para disminuir el riesgo de segundas oleadas.

Los resultados apuntan que la duración del primer confinamiento afecta al momento y la magnitud de las oleadas posteriores, y las estrategias de desconfinamiento gradual siempre resultan en un menor número de infecciones y muertes, en comparación con procesos de desconfinamiento muy rápidos.

También se pone de relieve que la extensión temporal de las restricciones para los grupos más vulnerables tiene como resultado una reducción «significativa» en el recuento de muertes.

En el caso de España, apuntan desde de ISGlobal el comportamiento individual será «clave» para reducir o evitar una segunda oleada, ya que el desconfinamiento fue «rápido» para la mitad de la población y «gradual» para el resto.

«Si conseguimos hacer reducir la tasa de transmisión un 30% mediante el uso de mascarillas, higiene de manos y distanciamiento social, podemos reducir considerablemente la magnitud de la próxima oleada. Reducir la tasa de transmisión en un 50% podría evitarla completamente», dice Redondo.

Los resultados muestran que, incluso en países que no tienen los recursos para testar y rastrear todos los casos y contactos, el uso de mascarillas, la higiene de manos y el distanciamiento social es clave para detener la transmisión viral.

Las simulaciones también muestran que la pérdida de inmunidad en el virus tendrá efectos significativos en el tiempo transcurrido entre oleadas epidémicas: si la inmunidad tiene una larga duración (un año en lugar de unos pocos meses), el tiempo entre las oleadas epidémicas se duplicará.

El modelo toma en consideración confinamientos totales y utiliza los datos disponibles hasta el 25 de mayo, pero no tiene en cuenta un posible efecto de las temperaturas en la transmisión viral.

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