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«Esta situación ha hecho más patente las debilidades del sector del libro en catalán»

Un grupo de editoriales independientes, entre las cuales hay Cossetània, han firmado un manifiesto en que hacen un llamamiento a comprar libros por Sant Jordi

El Director de Cossetània Edicions i director general de 9 Grup Editorial, Jordi Ferré

«Esta situación ha hecho más patente las debilidades del sector del libro en catalán»Cedida

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—En su manifiesto ‘#Desconfinem los libros’ aseguran que la adquisición masiva de libros por Sant Jordi es lo único ‘cortafuegos’ posible para lo que tildan de ‘catástrofe anunciada’. ¿Cuál es la situación?

—La situación es muy complicada, porque todo eso nos ha cogido en el peor momento. Con todos los libros editados y al almacén, con las facturas de estos libros para pagar. Por eso hacemos un llamamiento a los lectores para que utilicen los diferentes sistemas para comprar libros y hagan su Sant Jordi. A partir de aquí, cada persona ya decidirá si quiere comprar el libro y recibirlo ahora, pasarlo a recoger más adelante, o cualquiera de las modalidades que se han planteado en los diferentes portales. Nosotros lo que decimos es que, este Sant Jordi, necesitamos más que nunca que todo el mundo compre libros.

—Por qué es importante hacer ahora esta compra y no el 23 de julio, fecha en que se ha propuesto celebrar la festividad en la calle?

—Yo pienso que este año el 23 de abril será un Sant Jordi diferente, y después, en julio, ya haremos una fiesta del libro, donde nos podremos ver. Pero creemos que en este momento la gente no tiene que perder la oportunidad de celebrar la fiesta comprando un libro on line y regalándolo. Es cierto que haremos una fiesta dentro de tres meses, pero tampoco sabemos cómo será y en qué condiciones se podrá hacer. Somos conscientes de que la compra por internet no tiene lo mismo atractivo que un Sant Jordi normal, y que a la gente le gusta remover las paradas, hablar con los libreros y conocer a los autores, y eso es insustituible, pero el confinamiento ha hecho que leemos mucho. Por lo tanto, también es un buen momento para encontrar aquel libro que te gustaría leer.

—En su manifiesto explican que los editores independientes no tienen distribuidoras ni la fuerza comercial para ofrecer tratos preferenciales en las librerías, como sí que han hecho los grupos Planeta y Penguin. ¿Cuál es la problemática?

—Nosotros no tenemos una distribuidora que dependa exclusivamente de nosotros. Tenemos una red comercial en la cual participamos como accionistas, que distribuye varios sellos, pero no disponemos de una logística propia, y por lo tanto no tenemos capacidad para decidir la cual es lo que nos convendría más en este momento, como sí que lo hacen otros grupos. Ellos también tienen más capacidad para conseguir mejores tratos en las librerías. Eso es obvio: el volumen te permite tener tratos diferentes. Por eso nosotros decimos que hemos estado, estamos y estaremos siempre al lado de nuestros lectores y libreros, y les pedimos que no pasen este Sant Jordi sin acordarse de nosotros.

—Considera que esta situación excepcional ha hecho aflorar las debilidades del sector?

—Sí, estamos viendo que las debilidades que tiene el sector del libro en catalán, en esta situación se hacen más patentes. Una de las principales es que la logística está muy disgregada, y eso es una anomalía. La situación que estamos viviendo ha puesto de manifiesto que aquí no lo tenemos bien resuelto, se pierden muchos esfuerzos y dinero al hacer muchos paquetes diferentes. Sería deseable que estuviera más unificado, no tan polarizado. En este momento las librerías que tienen negocio on line están haciendo pedidos más pequeños que cuando estaban abiertas, y por lo tanto repartir estos pedidos acaba siendo poco rentable si es por poca cantidad de libros. Si lo tuviéramos más concentrado, sería más fácil. Por lo tanto, una cosa que ya veíamos que no estaba bien resuelta antes, porque no era normal que un librero recibiera tantos paquetes y tantas facturas diferentes de tantas empresas logísticas, a estas alturas se ha puesto más en evidencia. Otra cosa que se ha puesto de manifiesto son las diferencias de un sector que tiene editoriales unipersonales y editoriales con mucha gente, igual que pasa con las librerías. El más pequeño puede acabar sufriendo más.

—También preguntan al lector que hagan una reflexión sobre qué sistema de compra quieren defender en tiempo de pandemia.

—Sí, consideramos que cada uno tiene que pensar a quién quiere comprar sus libros y quién es más necesario que reciba su apoyo. En nuestro manifiesto no estamos diciendo a quién se tienen que comprar los libros, sólo pidamos que la gente actúe con responsabilidad y valore cuáles editoriales y librerías le despiertan una mayor simpatía. Pero, por descontado, esta es una decisión de cada uno.

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