Diari Més

Trece años de prisión para intentar matar a la propietaria de un bar con un hacha

El condenado era reincidente y ya cumplió una pena prisión por otro robo con violencia

La víctima va ser assaltada a l'establiment que regentava el seu marit.

Treze años de prisión por intentar matar a la propietaria de un bar con un hachaGoogle Maps

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La sección tercera de la Audiencia provincial de Valencia ha condenado a un hombre a 13 años de prisión para intentar matar con un hacha a la encargada de un bar en el cual robó. El condenado era reincidente y ya cumplió una pena prisión por otro robo con violencia.

Así consta en la sentencia, en la cual el tribunal le impone esta pena por un delito de homicidio en grado de tentativa y otro de robo con violencia a las personas, concurriendo en este último la circunstancia agravante de reincidencia. Al lado de la pena de prisión, también tendrá que indemnizar con casi 25.000 euros a los herederos de la víctima.

Los hechos se remontan al 23 de mayo de 2015, cuando el condenado se personó en un bar de Valencia, situado en la calle Alfambra, y se dirigió a la encargada, que se encontraba detrás de la barra. Le exigió la entrega de dinero y después empezó a golpearle la cabeza con la parte posterior de un hacha.

Cuando la dejó inconsciente, rompió la máquina tragaperras con el hacha y un destornillador y sustrajo la suma de 500 euros. Cogió también el teléfono móvil de la víctima y otro que había por allí, entre otros efectos, y causó daños en vasos y botellas del local. Posteriormente salió huyendo sobre una bicicleta todoterreno de color plateado.

Como consecuencia de los golpes recibidos, la víctima sufrió un traumatismo craneoencefálico, así como otros hematomas y lesiones que tardaron 211 días en curar, 32 de ellos con ingreso hospitalario. Los daños causados en el bar y los efectos sustraídos se valoraron en 1.343,50 euros.

Durante el juicio, según recoge el tribunal, no hubo «dudas» de la agresión sufrida por la víctima y, de hecho, no se cuestionó por parte de la defensa la forma en la cual aquella fue asaltada cuando se encontraba en el establecimiento que regentaba su marido.

La cuestión litigiosa se centró en la identificación del acusado. Pero sobre este tema, un testigo relató «de forma precisa y detallada» como, alertado por los gritos de una mujer de que provenían del interior de un bar, se acercó al establecimiento y miró por una de sus ventanas. Observó que en el suelo se encontraba tumbada una mujer sangrando y, al lado, un hombre con un hacha que intentaba coger dinero de la caja registradora.

En este momento el testigo le preguntó qué hacía, pero este ni le miró. El hombre declaró que llamó a la Policía y pidió auxilio a algunos usuarios de la vía, sin éxito. Optó por volver al bar y situarse al lado de un contenedor, donde permaneció escuchando los golpes. Finalmente dijo haber visto salir al agresor que llevaba gafas de sol y que huía en una bicicleta.

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